
“La idea de la transferencia artística aparece como una estrategia para canalizar todo el conocimiento del pueblo Huarpe Pynkanta, toda esa vivencia, toda esa vida. Quién mejor para defender esos lienzos que sus propios protagonistas?” La frase pertenece a la investigadora española María Gray, quien tras convivir y compartir experiencias ahora inaugurará una muestra de pinturas donde se exponen fortalezas de la cultura de este pueblo pre existente.
El sábado 13 de febrero la cultura del pueblo nación pre existente Huarpe Pynkanta estará presente en la muestra artística que María Gray desplegará en el Museo Siglo XXI de Madrid, cuyo título es “Pukuy Mutekeke – Territorio Huarpe al encuentro con las semillas ancestrales”.
La exposición es producto de la transferencia artística correspondiente a la investigación de la Doctora María Gray de la Universidad Internacional de La Rioja (España) sobre la cosmovisión Huarpe, realizada durante su estancia de cuatro meses en San Luis, con el acompañamiento de la autoridad máxima del Pueblo Nación Huarpe Pinkanta, Omta Roque Miguel Gil Guaquinchay Guayama y su familia.
En la muestra se exhibirán 12 lienzos de gran formato, contenedores de la cosmovisión Huarpe: los 4 pilares, los 7 caminos, los ancestros, las ceremonias y las palabras. Cada uno de los lienzos está defendido por el retrato de cada uno de los miembros representando los 7 caminos, los 4 pilares, los animales, las plantas, la familia Huarpe Pinkanta completa: tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, padres, hijos hasta la última de la generación la pequeña Kaluey Yanaray (La chamanita de la lluvia).
La presencia de la cultura Huarpe Pynkanta se extenderá durante tres meses. En ese lapso, la sala Sur del Museo será testigo de una serie de acontecimientos como ruedas de prensa, conferencias, debates, documentales, encuentros, ceremonias, entre otras actividades que se desarrollarán para difundir la cultura del pueblo originario.
¿Cuán fuerte ha sido la experiencia de la autora para plasmar sobre las telas su observación de la cultura Huarpe Pynkanta?
Leamos el testimonio que nos deja María Gray sobre su vivencia de cuatro meses recorriendo lugares y protagonizando momentos compartidos junto a los integrantes de las comunidades:
“El trabajo que realicé con la comunidad consistió en seguir el programa que el Omta Samay Pachay había diseñado milimétricamente para los cuatro meses de mi estancia de investigación en la Universidad de San Luis (Argentina) sobre La emoción en el lenguaje Huarpe.
Todo empezó con la ceremonia de bienvenida en la que se encontraban presente los 7 representantes de los 7 caminos de la cosmovisión Huarpe. Me pusieron el Soychu Huarpe, me colgaron los protectores de semillas del territorio Huarpe, encendieron un fueguito con jarilla, que se pasó alrededor del círculo y compartimos agüita y galletitas de Algarroba. A partir de ese día vestí como ellos y nos acompañamos en el camino de la vivencia Huarpe y de la Investigación los 4 meses, hasta el final.
Salimos al día siguiente para participar en el Congreso de los Pueblos Indígenas – Instituto de Culturas Aborígenes en la Universidad de Córdoba. Fue una experiencia muy profunda en la que presencié la exposición de sus proyectos de recuperación de su cultura ancestral en los que participaron numerosos pueblos originarios del país.
De regreso teníamos programadas acciones interculturales de recuperación y enseñanza de la lengua y cultura Huarpe en diferentes áreas de San Luis con el fin de mostrar la cultura dentro de los programas de interculturalidad de la Ciudad de San Luis. Hay que revivir esta cultura porque, según enseñan los libros, los Huarpes están muertos.
Asistimos a los Tautau que se hacen todos los jueves en la casa del Omta Roque Miguel Gil Guaquinchay Guayama para crear nuevos proyectos y repartirse las tareas, se habla en Lengua pero también en Español. Todo es ceremonia, todo se comparte, todo se discute, todo se acuerda y se ponen en marcha a seguir con el programa semanal.
Me reunía con el Omta todos los fines de semana 6 y 7 horas diarias para organizar la información que había obtenido cada semana.
Asistimos a varias ceremonias que daban inicio a algunos Festivales internacionales de Danza Populares o eventos como la celebración del Primer programa de pueblos originarios creado en la UNSL coordinado por Marcello Vitarelli.
Visitamos varias comunidades, entre ellas San Francisco del Monte de Oro, donde miembros de la comunidad se reunieron con autoridades políticas para proponer proyectos, enlaces de desarrollo cultural, etc.
Viajamos a Mendoza a compartir con el Consejo de Jóvenes de los Huarpes Pynkanta, dedicados a la recolección y distribución de sus frutos y cereales que luego se reparten entre las cooperativas. Procuran gestionar para hacer llegar agua a los territorios, están constantemente trabajando para la comunidad, sacándola adelante con energía y nuevas ideas, sin faltar respeto a la naturaleza.
Asistimos a una gran ceremonia a las faldas de Pie de Palo comunidad Echenique San Juan; recolectamos algarroba, retortuño, hicimos protectores, los repartimos y se cantó toda la noche alrededor del fuego.
Llegué a conocer profundamente el proyecto de recuperación de su cultura, el reencuentro con las semillas que dejaron sus ancestros, sus leyendas, sus canciones, su lucha.
Al escucharlos hablar y cantar en Lengua, vibrar, danzar, no entendía nada pero lo sentía todo y se abrió un panorama distinto en mi interior. Entendí que lo que se estaba generando en el camino de la investigación y la vivencia requería algo más que escribir.
Finalmente, fuimos a El Junquillal, área tripartita entre Mendoza, San Juan y San Luis, adonde llevamos los lienzos, pues ahí iba a continuar con el proceso de transferencia. En ese sitio se esclareció del todo el camino del proyecto: el monte, la recolección, las ceremonias, las rutinas bajo el inclemente sol del desierto, las plantas, los animales , el cielo al desnudo y la familia al completo.
Ahí estaban los lienzos ante mí mientras escribía. Ellos se pintaban en el aire con el monte, después del tautau, en las ceremonias, el canto y la recolección.
La idea de la transferencia artística aparece como una estrategia para canalizar todo ese conocimiento, toda esa vivencia, toda esa vida. Quién mejor para defender esos lienzos que sus propios protagonistas, sus propios colores, los de las plantas del territorio, pachango, matagusano, junquillo, algarroba, chañar, penca, el agua de lluvia, el aire, los animales.”












