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Alertan por casos de chicharrita observados en algunos lotes de San Luis y piden actuar con monitoreo, sin pánico

Mientras en gran parte del país la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) continúa siendo una de las principales amenazas sanitarias para el cultivo, en San Luis comenzaron a aparecer los primeros reportes que encienden una señal de alerta, especialmente en el norte provincial y en algunos lotes del Valle de Conlara. La situación fue analizada en un reciente webinar del canal INTA Reconquista y complementada con aportes locales del técnico del INTA San Luis, Jorge Mercau, quien pidió actuar con criterio técnico, basados en monitoreo y sin sobrerreaccionar.

La transmisión del INTA abordó de manera integral la problemática de la chicharrita en Argentina, una plaga que no solo causa daño directo por su alimentación, sino que además es el vector del complejo de enfermedades conocido como achaparramiento del maíz, asociado principalmente al Spiroplasma kunkelii y al virus del rayado fino del maíz (MRFV). Estas enfermedades pueden generar pérdidas totales cuando la infección ocurre en estadios tempranos del cultivo.

Durante el seminario se repasó la situación epidemiológica actual en las principales regiones productoras del país, con especial énfasis en el Litoral, el NEA y el NOA, zonas donde la presión del insecto ha sido persistente en las últimas campañas. Allí, la chicharrita pasó de ser un problema localizado a transformarse en una amenaza estructural para la producción de maíz.


Aunque San Luis no figura entre las áreas históricamente más afectadas, los reportes recientes generan preocupación. En los últimos días se detectó la presencia de Dalbulus maidis en el norte provincial y en algunos lotes del Valle de Conlara.

“En el norte de San Luis hay reportes desde hace unos días de Dalbulus maidis, el vector del complejo de enfermedades del achaparramiento del maíz, y también en algunos lotes del Valle de Conlara”, explicó Jorge Mercau, técnico del INTA San Luis, a partir de información propia y de colegas de distintas regiones del país.

La ventana crítica, hasta 8–10 hojas

Uno de los puntos más importantes que remarcan los especialistas es que el mayor riesgo de daño ocurre cuando la infección se produce en los estadios tempranos del cultivo. Por eso, el monitoreo es clave hasta que el maíz alcanza entre 8 y 10 hojas desplegadas.

“Es muy importante monitorear los lotes de maíz tardío hasta que el cultivo tenga unas 8–10 hojas”, subrayó Mercau. En híbridos que se sospechan más tolerantes, se podría dejar de aplicar alrededor de las 8 hojas, mientras que en materiales más susceptibles conviene extender el monitoreo y, de ser necesario, las aplicaciones hasta las 10 hojas.

En función de la fecha de siembra, muchos lotes de San Luis están llegando justo al final de esa ventana crítica. Para un maíz sembrado alrededor del 10 de diciembre, hoy el cultivo puede estar en 8–10 hojas desplegadas en zonas como Villa Mercedes, Fraga, Tilisarao y Buena Esperanza. En siembras del 25 de diciembre, como en el oeste de la ciudad de San Luis, Quines o Candelaria, el estado fenológico sería similar. En cambio, las siembras más tempranas ya estarían fuera del período en el que una infección puede generar los daños más severos, siempre y cuando no hayan sido atacadas antes.

Uno de los mensajes centrales de los técnicos es claro: no se debe aplicar insecticida si no hay presencia confirmada del vector. La chicharrita del maíz puede confundirse fácilmente con otras especies similares, por lo que la correcta identificación es fundamental. Para eso, se recomienda utilizar guías técnicas como la elaborada por Guillermina Socias, del INTA Salta.

“Confirmar presencia sería: recorro el lote de maíz, veo un D. maidis, intensifico la búsqueda, lo vuelvo a ver y entonces digo ‘lote con el vector’”, explicó Mercau. Recién a partir de ahí se justifica pensar en una intervención.

Además, la estrategia no debe ser generalizada: se recomienda comenzar actuando en los bordes del lote y en los sectores donde se detectó el insecto. “Es importante que se aplique en bordes y donde se ve, y que la aplicación se base en monitoreo de los lotes. De aplicar, hay que hacerlo de manera de llegar al blanco, y eso requiere seleccionar dónde se va a hacer, en vez de intentar barrer lotes. Hay que manejar, no entrar en pánico”, advirtió.

Otro punto que aporta calma relativa es que la presencia del insecto no implica necesariamente que esté transmitiendo la enfermedad. “Muy posiblemente el vector no sea portador de los patógenos causantes del achaparramiento, pero el riesgo de no intentar matar al vector en esa ventana puede impactar en el rendimiento”, señaló Mercau.

Esto significa que, aunque no todos los individuos estén infectados, el riesgo existe y debe ser manejado con criterio técnico. Sin embargo, también implica que muchas aplicaciones podrían resultar innecesarias si no hay confirmación del vector.

“Siempre controlando con presencia confirmada del vector, nunca sin verlo. Aplicar insecticidas innecesariamente puede generar otros problemas para la protección del cultivo y, especialmente en verano, tiene un riesgo ambiental alto. Conviene ser cuidadoso y usarlo donde es necesario”, remarcó.

Tanto en el webinar del INTA Reconquista como en los aportes locales se destacó la importancia de un manejo regionalizado, coordinado entre productores, técnicos y asesores. La chicharrita no respeta alambrados ni límites administrativos, por lo que las decisiones aisladas pierden efectividad.

La estrategia pasa por monitoreos frecuentes, intercambio de información entre vecinos y técnicos, y decisiones basadas en datos reales del lote. En ese sentido, la experiencia de las regiones más afectadas del NEA y NOA sirve como aprendizaje para anticiparse y evitar errores.

También se mencionó la posible existencia de híbridos con mayor tolerancia, aunque Mercau aclaró que aún se habla más de “sospecha de tolerancia” que de tolerancia comprobada. “La información todavía no es muy sistemática. Cada semillero informa su posicionamiento, pero no hay un trabajo sistemático en red”, explicó.

San Luis, en una etapa clave

Con varios lotes entrando o saliendo de la ventana crítica, San Luis atraviesa un momento decisivo. Los focos detectados en el norte provincial y en el Valle de Conlara obligan a extremar los recorridos y la observación directa, especialmente en maíces tardíos.

El mensaje que baja desde el INTA es claro: ni subestimar el problema ni sobreactuar. La chicharrita del maíz es una amenaza real, capaz de provocar pérdidas totales si transmite el achaparramiento en etapas tempranas. Pero también es cierto que no todas las presencias implican infección, y que el uso indiscriminado de insecticidas puede generar más problemas que soluciones.

En ese delicado equilibrio entre prevención y prudencia se juega buena parte del resultado de la campaña maicera en San Luis. Monitorear, identificar correctamente, actuar solo cuando corresponde y coordinar a nivel regional aparecen como las claves para atravesar esta etapa sin caer en el pánico, pero tampoco en la indiferencia.

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https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2018/09/el_achaparramiento_del_maiz_y_las_decisiones_agricolas_en_argentina_mesatecnicanacional_inta.pdf