La ingeniera agrónoma Mirta Gómez destacó la necesidad de planificar, diversificar especies y fortalecer el trabajo conjunto entre municipios y universidades para preservar uno de los principales patrimonios ambientales de las ciudades.
El estado del arbolado urbano volvió a instalarse en la agenda pública a partir de una disertación sobre “Bosque Urbano” organizada por la Universidad Nacional de San Luis y la Asociación Pircas para la preservación del patrimonio cultural y natural de la provincia. En ese marco, la ingeniera agrónoma y especialista en gestión ambiental Mirta Gómez analizó la situación de los árboles en las ciudades, destacó la experiencia desarrollada en Villa Mercedes y advirtió sobre los riesgos que implica la falta de planificación y mantenimiento del patrimonio verde urbano.
Durante una entrevista realizada por el periodista Mario Otero de FM Digital, Gómez remarcó la importancia del trabajo articulado entre los municipios y las instituciones académicas para abordar una problemática que impacta directamente en la calidad de vida de los vecinos.
La profesional recordó que desde 2012 la Universidad Nacional de San Luis mantiene una relación de cooperación con la Municipalidad de Villa Mercedes en materia de arbolado público, desarrollando censos, estudios técnicos, capacitaciones y programas de extensión destinados a mejorar la gestión ambiental urbana.
“Cualquier problema relacionado con el arbolado o los espacios verdes es analizado de manera conjunta. Incluso estudiantes avanzados participan de estas tareas mediante becas municipales, adquiriendo experiencia profesional mientras colaboran con la planificación y el mantenimiento de los espacios públicos”, explicó.
Uno de los puntos centrales planteados por Gómez fue la necesidad de realizar censos permanentes del arbolado. Según indicó, muchas ciudades argentinas presentan una fuerte concentración de pocas especies, una situación que puede generar graves consecuencias cuando aparecen enfermedades o plagas específicas.

“Cuando se descuida el arbolado urbano, generalmente se observa una predominancia de unas pocas especies. Eso representa un riesgo enorme porque cualquier problema sanitario puede afectar simultáneamente a una gran cantidad de ejemplares”, señaló.
Como ejemplo, recordó el caso de los paraísos, una especie que durante décadas dominó gran parte de las calles de numerosas ciudades y que fue severamente afectada por enfermedades que provocaron la muerte de miles de árboles.
En Villa Mercedes, explicó, un relevamiento realizado por especialistas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias permitió identificar más de 400 ejemplares muertos en el microcentro, que posteriormente debieron ser retirados por el municipio.
“La desaparición de tantos árboles dejó espacios vacíos muy visibles. Si hubiese existido una mayor diversidad de especies, el impacto habría sido mucho menor”, sostuvo.
El fin de las calles con una sola especie
La especialista señaló que durante muchos años predominó la idea de que cada calle debía estar forestada con una única especie para lograr uniformidad paisajística. Sin embargo, los nuevos criterios de arboricultura urbana apuntan justamente en sentido contrario.
“Hoy se recomienda diversificar. Una vereda puede tener una especie y la de enfrente otra distinta. Cada orientación presenta condiciones diferentes de luz, temperatura y humedad, por lo que no siempre resulta conveniente plantar exactamente los mismos árboles”, explicó.
Según Gómez, esta diversidad constituye además una herramienta fundamental para reducir riesgos frente a plagas, enfermedades y los efectos crecientes del cambio climático.
La profesional recordó que en Villa Mercedes los paraísos, los plátanos y los fresnos constituían históricamente las tres especies predominantes. Tras la desaparición masiva de los paraísos, la dependencia respecto de los plátanos y fresnos se volvió aún más evidente.
“Si una plaga afecta a los plátanos, como ya está ocurriendo en otras regiones del país, podríamos perder una parte muy importante de nuestra identidad paisajística. Por eso es fundamental ampliar la variedad de especies presentes en la ciudad”, afirmó.
Árboles envejecidos y falta de mantenimiento
Otro de los problemas detectados es el envejecimiento de gran parte de la población arbórea urbana.
Gómez indicó que en numerosos relevamientos se observa que más de la mitad de los ejemplares presentan edades avanzadas y requieren controles específicos para evaluar su estado sanitario y estructural.
“No se trata simplemente de reemplazar árboles viejos, sino de entender por qué han llegado a esa situación. Muchas veces faltó mantenimiento, riego adecuado o planificación”, explicó.
La especialista también se refirió a los problemas generados por la impermeabilización de las superficies urbanas. La construcción de veredas y pavimentos reduce la infiltración del agua de lluvia y obliga a las raíces a expandirse en busca de humedad.
“Cuando los árboles no encuentran agua suficiente, especialmente durante sus primeros años, las raíces terminan levantando veredas y generando inconvenientes. Muchas veces el problema no es el árbol sino la falta de un manejo adecuado”, señaló.
La ingeniera sostuvo que los cambios en las condiciones climáticas también están transformando las posibilidades de forestación urbana.
Como ejemplo, mencionó el caso de los lapachos, una especie que décadas atrás resultaba difícil de mantener en Villa Mercedes debido a las bajas temperaturas invernales.
“Hoy podemos encontrar lapachos creciendo y floreciendo en lugares donde antes hubiera sido impensado. El clima ha cambiado y eso obliga a replantear permanentemente los criterios de selección de especies”, afirmó.
No obstante, aclaró que estos procesos deben ser cuidadosamente estudiados para evitar incorporar especies que posteriormente puedan generar problemas ambientales o de adaptación.
El concepto de bosque urbano
Uno de los ejes de la conferencia que brindara Gómez gira en torno al concepto de “bosque urbano”, una visión más amplia que supera la idea tradicional del arbolado de alineación.
La especialista explicó que actualmente se considera parte del bosque urbano no sólo a los árboles ubicados en calles y avenidas, sino también a los parques, plazas, reservas, corredores verdes, costaneras y sectores de vegetación nativa presentes dentro y alrededor de las ciudades.
“El bosque urbano está integrado por todos los árboles y grupos de árboles que forman parte del paisaje urbano y periurbano. Es una mirada más integral que permite valorar mejor los servicios ambientales que prestan estos espacios”, indicó.
Durante la entrevista con el periodista Otero también se abordó la importancia de conservar los remanentes de monte nativo que aún subsisten en distintos sectores urbanos.
Gómez destacó que especies como el algarrobo y el chañar forman parte del patrimonio ambiental de la región y pueden cumplir múltiples funciones dentro del bosque urbano.
La profesional explicó que existen diferentes categorías de bosques urbanos. Entre ellas mencionó los bosques comestibles, que aportan frutos y productos aprovechables; los bosques terapéuticos, diseñados para promover el bienestar físico y emocional; los bosques de reparo, que contribuyen a mejorar las condiciones climáticas; y los bosques patrimoniales, integrados por ejemplares de alto valor histórico o cultural.
“Los bosques terapéuticos son cada vez más valorados. Caminar entre árboles, realizar actividad física o simplemente permanecer en espacios verdes genera beneficios comprobados para la salud física y mental”, sostuvo.
Finalmente, Gómez insistió en que el arbolado urbano debe ser considerado una política pública estratégica y no un gasto secundario.
Además de embellecer las ciudades, los árboles reducen la temperatura ambiental, capturan dióxido de carbono, mejoran la calidad del aire, disminuyen el impacto de los vientos, favorecen la biodiversidad y generan espacios de recreación y encuentro para la comunidad.
“La planificación del bosque urbano requiere continuidad, inversión y conocimiento técnico. Los resultados no se obtienen de un día para otro, pero cuando se trabaja con una visión de largo plazo los beneficios para la ciudad son enormes”, concluyó.











