El establecimiento El Charito, ubicado en cercanías de Villa Mercedes, es mucho más que un campo ganadero. Detrás de sus logros productivos y de los reconocimientos obtenidos en distintas exposiciones del país, existe una historia de trabajo familiar, pasión por la genética Angus y una filosofía basada en la mejora constante. Con más de 15 años apostando al desarrollo genético de su rodeo, hoy el establecimiento se consolida como uno de los referentes regionales dentro de la ganadería comercial.
Luciano Muñoz, encargado de producción de El Charito, repasó la historia del establecimiento, los desafíos del trabajo ganadero y el camino recorrido junto al médico veterinario Francisco Gabutti, pieza clave en la evolución productiva del rodeo. El campo está ubicado al norte de Villa Mercedes, a unos 35 km sobre la Ruta provincial 33, en la zona conocida como Colonia Los Manantiales o del Rio Nuevo
El origen de El Charito se remonta a una división hereditaria impulsada por Rafael Lucero Casella, fundador del establecimiento y principal responsable de sentar las bases de un proyecto productivo que hoy continúa creciendo. Actualmente, la administración está a cargo de Ayelén Lucero y María Martínez, mientras que Luciano Muñoz conduce toda la parte productiva.
“La principal actividad del establecimiento es la ganadería de la raza Aberdeen Angus, tanto negros como colorados”, explicó Muñoz en diálogo con El Semiárido, quien destacó que el legado de Rafael continúa vigente en cada decisión tomada dentro del campo.
A diferencia de muchas explotaciones orientadas exclusivamente a la cabaña, El Charito desarrolla un esquema comercial con aproximadamente 200 madres y un fuerte enfoque en la eficiencia productiva. El sistema se basa en un servicio estacionado de primavera, donde vacas y vaquillonas de 15 meses son inseminadas artificialmente y luego reciben un repaso de 60 días con toros.
“El principal objetivo es lograr una parición homogénea, donde cada vaca pueda criar un ternero por año y obtener animales con buen peso al destete”, señaló Muñoz.
Ese trabajo sostenido permitió construir un rodeo funcional, adaptado y eficiente, sin perder de vista las características raciales que distinguen al Angus. Para quienes integran El Charito, la genética no es una moda ni una herramienta comercial pasajera, sino una verdadera convicción.

“Apostar a la genética Angus es parte del legado de Rafael y también una continuidad de quienes hoy administramos el establecimiento. Existe una verdadera pasión por la raza y un compromiso constante por seguir mejorando”, expresó.
La evolución genética del rodeo estuvo fuertemente ligada a la incorporación de reproductores provenientes de Cabaña La Benedicta y al asesoramiento permanente del médico veterinario Francisco Gabutti, a quien Muñoz considera una figura fundamental dentro del crecimiento del establecimiento.
“El rodeo fue evolucionando y mejorando a medida que incorporamos genética de La Benedicta, siempre de la mano del asesoramiento de Francisco Gabutti. Eso nos permitió incrementar los porcentajes de preñez y mejorar notablemente el peso al destete”, afirmó.
Sin embargo, Muñoz aclaró que el vínculo con el profesional excede ampliamente las cuestiones sanitarias o reproductivas.
“El trabajo junto a Francisco va mucho más allá de un asesoramiento veterinario. Él nos acompaña en una planificación integral del establecimiento, haciendo hincapié en los cuatro pilares fundamentales de la ganadería: genética, alimentación, sanidad y manejo”, remarcó.
Ese enfoque integral es uno de los aspectos que explican el crecimiento sostenido del rodeo durante los últimos años. Las decisiones productivas no se toman de manera aislada, sino dentro de una estrategia planificada y coordinada.
“Es un trabajo permanente, donde se analizan objetivos productivos y se toman decisiones pensando en el crecimiento sostenido del rodeo y del establecimiento”, agregó.
Aunque El Charito no posee una cabaña formal, participa activamente en exposiciones ganaderas, especialmente en la tradicional Fiesta Provincial del Ternero, uno de los eventos más importantes para la actividad en la provincia de San Luis.
Allí, el establecimiento logró importantes reconocimientos a lo largo de distintas ediciones, consolidándose como un competidor habitual dentro de la raza Angus.
“Para competir buscamos que los animales lleguen con el peso adecuado, criados a campo y manteniendo las características fenotípicas representativas de la raza”, explicó Muñoz.
En la edición número 37 de la Fiesta Provincial del Ternero, El Charito volvió a destacarse al obtener el primer premio en machos categoría A, un reconocimiento que fue recibido como una confirmación del camino elegido.
“Este premio nos deja la sensación de que vamos por el buen camino y nos impulsa a seguir trabajando y mejorando”, sostuvo.
No se trata de un logro aislado. El establecimiento ya había obtenido importantes distinciones en ediciones anteriores. En 2019, durante la 30° Fiesta Provincial del Ternero, consiguieron primer y segundo premio de categoría además del Gran Campeón Macho. Posteriormente, repitieron ese máximo reconocimiento en 2020 y 2022.
“Consideramos que estos resultados son producto del trabajo en equipo y de tener objetivos claros”, resumió Muñoz.
La competencia, lejos de entenderse únicamente como una búsqueda de premios, representa para El Charito una oportunidad de acompañar al sector ganadero y medir el nivel alcanzado frente a otros productores.
“Participar en una fiesta tan importante para la ganadería es una manera de acompañar al sector y también de medirnos con otros productores de la zona”, indicó.
En ese contexto, Muñoz destacó que las exposiciones muestran un crecimiento constante en la calidad genética de los rodeos.
“Creemos que el nivel genético mejora año tras año, haciendo que el sector sea cada vez más competitivo y exigente”, señaló.
Al momento de seleccionar animales, el establecimiento prioriza funcionalidad y eficiencia por encima de cualquier criterio exclusivamente estético. El objetivo es producir hacienda adaptable y rentable dentro de un sistema comercial.
“Priorizamos animales de bajos requerimientos que, en igualdad de condiciones, logren el mejor peso al destete. En las hembras de reposición consideramos fundamental la fertilidad, sin descuidar las características fenotípicas propias de la raza”, explicó.
Según Muñoz, hoy el productor ganadero busca genética que le permita mejorar productividad sin perder eficiencia.
“El productor busca seguir posicionando la raza Angus en el mercado, apostando a animales eficientes, fértiles y productivos”, afirmó.
En ese sentido, considera que la genética ocupa un rol central dentro de cualquier rodeo comercial moderno.
“La genética cumple un papel fundamental, tanto a través de la inseminación como de la incorporación de toros de cabaña, permitiendo alcanzar mejores resultados productivos y económicos”, aseguró.
Con la mirada puesta en el futuro, El Charito ya trabaja en nuevos desafíos. Uno de ellos será la preparación de hembras de reposición para participar de un remate que se realizará en noviembre en Río Cuarto, organizado por Cabaña La Benedicta. Además, el establecimiento sueña con competir próximamente en la Fiesta del Ternero de San Luis capital.
“Estamos trabajando en la selección y preparación de animales que representen el trabajo realizado durante todos estos años, siempre priorizando funcionalidad, genética y adaptación”, explicó.
La intención es continuar creciendo dentro del circuito de exposiciones y competencias ganaderas.
“Sí, la idea es seguir participando y creciendo dentro de las distintas exposiciones y competencias”, confirmó.
Sin embargo, más allá de los premios y reconocimientos, Muñoz asegura que lo más valioso sigue siendo el componente humano y familiar que rodea a la actividad.
“Más allá de los logros obtenidos, lo que más disfrutamos es poder desarrollar esta actividad en familia y junto a amigos, continuando con el legado de Rafael”, expresó emocionado.
Para quienes integran El Charito, cada premio representa una validación del esfuerzo realizado durante años, pero también una nueva exigencia.
“Los premios no solo representan un reconocimiento al trabajo realizado, sino también una motivación y una vara que nos impulsa a seguir mejorando”, afirmó.
Finalmente, Muñoz dejó un mensaje destinado a los jóvenes productores que comienzan a dar sus primeros pasos en la ganadería.
“El trabajo constante, el esfuerzo sostenido año tras año y la pasión por lo que uno hace siempre terminan dando sus frutos”, concluyó.
Y eligió resumir esa filosofía con una frase del actor Guillermo Francella: “La pasión no garantiza el éxito, pero le da sentido al camino”.











