En un contexto donde la innovación se vuelve cada vez más determinante para la competitividad del agro, una jornada técnica a campo reunió a productores, asesores y profesionales en las afueras de Villa Mercedes, con el objetivo de acercar herramientas concretas para potenciar los sistemas productivos. La actividad, organizada por la empresa Green Drone S.A.S., puso el foco en la incorporación de tecnología de última generación, avances en genética agrícola y prácticas sustentables.
El encuentro se desarrolló el martes sobre la Autopista Nacional 55, a unos 15 kilómetros al sur de la ciudad, en un establecimiento perteneciente a la familia Albarracín. Allí, los asistentes participaron de una intensa agenda que combinó recorridas a campo, exposiciones técnicas y demostraciones dinámicas.
Desde temprano, la jornada evidenció un interés creciente por parte del sector productivo en adoptar soluciones innovadoras. En ese marco, uno de los ejes centrales fue la recorrida por ensayos de híbridos de maíz y variedades de soja desarrolladas por la firma Stine Seed Company. Durante esta instancia, técnicos especializados compartieron información sobre el comportamiento agronómico de los materiales, su adaptación a las condiciones locales y las estrategias de manejo recomendadas para la región.

Rodrigo Becerra, referente de Green Drone, fue el encargado de abrir la jornada y dar la bienvenida a los asistentes. En su exposición, destacó el camino recorrido por la empresa, que nació a partir de la necesidad de integrar nuevas tecnologías al agro local. “Arrancamos con drones como servicio, pero rápidamente vimos que había una demanda mucho más amplia. Incorporamos la comercialización, el servicio técnico, la capacitación, y empezamos a generar actividades como esta, que apuntan a acercar conocimiento”, explicó.
Becerra remarcó además la importancia de generar información local confiable. “Cuando surgió la posibilidad de trabajar con genética, entendimos que no alcanzaba con traer materiales. Había que validarlos en la zona. Por eso impulsamos ensayos en distintos puntos de San Luis, para que los productores puedan ver cómo se comportan en sus propios ambientes”, señaló.


En esa línea, el técnico de Stine para la región, Leonel Lerda, profundizó sobre el desarrollo de la compañía y su desembarco en Argentina. Explicó que se trata de un semillero norteamericano con más de seis décadas de trayectoria, que inicialmente se enfocó en soja y luego expandió su trabajo a maíz. “Durante muchos años, el negocio fue licenciar genética a otras marcas. Recién en los últimos años la empresa decidió posicionarse directamente en el mercado”, indicó.
Lerda puso énfasis en el proceso de mejoramiento genético, al que definió como “un trabajo de enorme complejidad y tiempo”. Detalló que, gracias a programas de desarrollo global como el denominado “360”, la empresa logró acortar los plazos de obtención de nuevas variedades, pasando de ciclos de siete u ocho años a períodos más breves.
Durante la recorrida, también se abordaron características específicas de los híbridos de maíz, como los materiales de porte bajo y alta densidad, diseñados para optimizar el rendimiento en distintos escenarios productivos. En paralelo, se presentaron variedades de soja adaptadas a las condiciones argentinas, con atributos diferenciados según su potencial y comportamiento frente a distintas variables.
Otro de los momentos destacados de la jornada fue la demostración de drones agrícolas de la marca DJI, coordinada por el equipo técnico de Tekron. Allí, los asistentes pudieron observar en funcionamiento equipos de última generación destinados a tareas como monitoreo de cultivos y aplicaciones selectivas.

Cristian Estigarribia, integrante del equipo, destacó el crecimiento exponencial de esta tecnología en el país. “Hace apenas tres años había menos de diez drones operativos en Argentina. Hoy estamos cerca de los 3.000 y el potencial es enorme”, señaló. Según explicó, estos equipos ofrecen ventajas significativas, como la reducción de costos, la precisión en las aplicaciones y la posibilidad de trabajar en condiciones donde la maquinaria tradicional no puede ingresar.
“El productor empieza a ver que no solo es una herramienta eficiente, sino también accesible. Con financiamiento adecuado, muchos equipos prácticamente se pagan solos con el uso”, afirmó. Además, subrayó la importancia del servicio postventa y la capacitación continua como pilares para el crecimiento del sector.
La jornada también incorporó un componente clave vinculado a la sustentabilidad. En ese sentido, la participación del programa CampoLimpio permitió acercar información sobre la correcta gestión de envases vacíos de fitosanitarios.


Rocío Romero, representante de la organización, explicó el funcionamiento del sistema y la importancia de cumplir con la normativa vigente. “El objetivo es evitar prácticas inadecuadas como la quema o el enterramiento de envases. La ley establece que deben ser devueltos a centros de acopio habilitados”, indicó.
Romero detalló además los procedimientos de lavado de envases, diferenciando entre aquellos que pueden ser reciclados tras un correcto tratamiento y los que requieren una disposición especial. “Es una responsabilidad del productor y una acción clave para reducir el impacto ambiental de la actividad”, remarcó.
Con una fuerte impronta técnica y un enfoque integral, la jornada dejó en claro que el futuro del agro pasa por la combinación de genética, tecnología y buenas prácticas. La posibilidad de acceder a información local, ver en funcionamiento nuevas herramientas y generar espacios de intercambio directo entre actores del sector se consolida como un valor estratégico para el desarrollo productivo de la región.












