En el marco de la jornada técnica realizada en el establecimiento La Juanita, en Juan W. Gez, donde confluyeron productores, asesores y empresas del sector para recorrer ensayos de maíz de ocho semilleras, uno de los focos de atención estuvo puesto en la innovación aplicada a los servicios agroaéreos. Allí, en un stand especialmente montado para la ocasión, la firma Fly-In servicios agro-aéreos exhibió el salto tecnológico que viene protagonizando en los últimos años, con la incorporación de sistemas de banderillero satelital de última generación que prometen transformar la forma de aplicar insumos desde el aire.
Maximiliano Cruceño, piloto y socio de la empresa, fue el encargado de detallar los avances ante El Semiárido, destacando que la automatización total de las aplicaciones es hoy una realidad concreta. “La verdad que estamos muy contentos de poder mostrarle a nuestros clientes y a todos los productores de la zona el crecimiento que hemos tenido. Es el resultado de mucho trabajo, pero sobre todo de hacer las cosas bien y apostar permanentemente a la inversión en tecnología”, señaló.
El eje de esa transformación radica en la incorporación de banderilleros satelitales desarrollados por la firma brasileña Travicar, un sistema que posiciona a Fly-In entre las empresas pioneras del país. “Nuestro avión fue el primero en la Argentina en equiparse con un banderillero satelital de esta generación. Es un orgullo haber sido los primeros en dar este paso”, remarcó Cruceño.
A diferencia de los sistemas tradicionales, donde gran parte de la operación dependía de la pericia manual del piloto, esta nueva tecnología permite automatizar por completo el proceso de aplicación. “Hoy el piloto se concentra exclusivamente en volar el avión. Todo lo demás, la apertura y cierre del equipo, la regulación del caudal se realiza de manera automática”, explicó.
El funcionamiento del sistema comienza incluso antes del despegue. A partir de la orden de trabajo, un técnico carga en una computadora el polígono del lote a intervenir, definiendo con precisión las áreas a tratar. Esa información se envía directamente al avión, donde el sistema procesa los datos y ejecuta la aplicación siguiendo parámetros preestablecidos. “Esto nos permite anticipar cómo van a ser los vuelos, cómo van a ser las pasadas sobre el lote y garantizar un nivel de precisión mucho mayor”, agregó.
Uno de los aspectos más valorados por los productores es la trazabilidad que ofrece esta tecnología. Al finalizar cada trabajo, el sistema genera automáticamente un informe detallado que incluye imágenes satelitales del recorrido del avión, datos de caudal aplicado y métricas de desempeño. “Ese informe se le entrega al productor, lo que aporta transparencia y confianza. Además, a nosotros nos sirve para evaluar la precisión del piloto y seguir mejorando”, indicó.
La precisión, justamente, es uno de los grandes diferenciales. La incorporación de nuevos módulos permite incluso ajustar en tiempo real el caudal de aplicación en función de la velocidad del avión. “Sabemos que durante una pasada puede haber variaciones de velocidad, y eso impacta directamente en la dosis. Este sistema regula automáticamente el caudal en base a esa velocidad, logrando una aplicación mucho más homogénea y eficiente”, detalló Cruceño.
Pero la estrategia tecnológica de Fly-In no se limita únicamente a los aviones. En paralelo, la empresa viene incorporando drones como complemento para ampliar su capacidad operativa. “Hoy brindamos servicios de pulverización y siembra aérea tanto con avión como con dron. El dron es un aliado clave, sobre todo en sectores donde el avión no puede ingresar por obstáculos o en lotes pequeños”, explicó.
Incluso, en determinados escenarios, ambos sistemas pueden trabajar de manera coordinada dentro de un mismo lote, optimizando tiempos y cobertura. “Hemos realizado trabajos conjuntos donde el avión y el dron operan simultáneamente. Eso nos permite ser mucho más eficientes y adaptarnos a las necesidades de cada productor”, sostuvo.
La apuesta por la tecnología, según Cruceño, tiene un objetivo claro: profesionalizar la actividad agroaérea y brindar un servicio cada vez más transparente. “Todo esto apunta a darle más confianza al productor. Queremos que sepa exactamente qué se hizo, cómo se hizo y con qué nivel de precisión”, afirmó.
En ese sentido, destacó el rol de la innovación como motor de crecimiento. “Hace cinco años era impensado tener este nivel de tecnología en San Luis. Hoy no solo lo tenemos, sino que fuimos pioneros. Y eso nos llena de orgullo”, expresó.
Actualmente, según datos de la propia empresa, ya hay más de 50 equipos de este tipo operando en la Argentina, lo que marca una tendencia creciente hacia la digitalización de las aplicaciones aéreas. Sin embargo, el hecho de haber sido los primeros en adoptarlo posiciona a Fly-In como referente en el segmento.











