En el mes de enero del 2021 el equipo de trabajo de la catedra de Producción Vegetal de la FAUBA, liderado por Julio Scursoni declararon la resistencia múltiple del Sorghum halepense a tres activos: glifosato y los graminicidas haloxifop y cletodim, siendo este último la novedad, puesto que ya en el año 2015 se había detectado un biotipo de esta maleza resistente a los otros dos activos mencionados.
El programa Rem de Aapresid invitó a ASACIM a co-organizar una jornada virtual donde se trató este problema.
Al inicio de la jornada fue el turno del Dr. Julio Scursoni, quien también es presidente de ASACIM. Comentó que el descubrimiento de esta resistencia tuvo lugar dentro del desarrollo de un proyecto de ASACIM en el cual el objetivo fue evaluar la supervivencia de poblaciones de sorgo de alepo de Argentina a las aplicaciones de graminicidas y glifosato. Y en caso de ser necesario, cuantificar los niveles de resistencia mediante estudios de dosis-respuesta.
Para esto se recolectaron semillas de poblaciones en diversas zonas del país, que se sometieron en estado de 4 a 6 hojas expandidas, a aplicaciones de haloxifop, cletodim y glifosato, dejando también testigos sin aplicar. Las dosis utilizadas fueron las mínimas recomendadas en marbete para sorgo de semilla y las condiciones de aplicación fueron las adecuadas para asegurar una correcta calidad de aplicación. Cabe destacar que en todas las aplicaciones se incluyeron poblaciones susceptibles.
La variable estudiada fue la supervivencia de individuos a los 30 días de aplicación. Como resultados generales del proyecto: el 57% de las poblaciones presentaron supervivencia al glifosato, el 14% a haloxifop y 3% a cletodim. Tomando valores de supervivencia de individuos iguales o superiores al 30% para determinar la supervivencia de la población.
La población que derivó en esta denuncia mostró valores de supervivencia de 75% y 77% para cletodim, en las dos repeticiones de aplicación. Luego, para confirmar la resistencia, el equipo de trabajo realizó los ensayos correspondientes para generar las curvas de dosis-respuesta. Estos consisten en aplicar 7 dosis de cada activo, determinar la supervivencia en cada caso y de ahí surge como resultado el índice de resistencia o IR. Este es el cociente entre la dosis DL50 de la población resistente sobre la susceptible, si este valor es superior a 2 se estaría en condiciones de declarar la resistencia. En este caso dio 600 y 5.33 para haloxifop y cletodim, respectivamente.
Por último, Julio mencionó que en estos casos se busca determinar el mecanismo de resistencia que está actuando. Como sabemos hay distintos mecanismos de resistencia uno de ellos es la resistencia de sitio que es, en general, producto de una mutación en el gen que codifica para una enzima específica. En el caso de la resistencia a ACCasa y para malezas del género Sorghum, en el mundo se han registrado 3 mutaciones. En la población estudiada, mediante el secuenciamiento realizado en laboratorio se identificaron 2 mutaciones presentes, por lo que se confirmó la resistencia del tipo sitio específico, pero Julio aclaró que no se puede descartar que también están actuando otros mecanismos de resistencia no identificados aún.
Para la segunda parte se invitó a participar al especialista del INTA Río I Luis Lanfranconi, miembro de ASACIM y profesor de la UCC. Luis disertó sobre las distintas pautas de manejo a considerar para el manejo tanto de sorgo de alepo proveniente de semilla como de rizoma. En lo que refiere a las plantas de semilla, en principio se debe tener en cuenta que una de las vías más importantes de transporte de las semillas es la cosechadora, por lo que se recomienda evitar la cosecha de los manchones, limpiar la trilladora y dejar los lotes más problemáticos para el final de la trilla. Teniendo en cuenta el manejo químico recomendó el uso de preemergentes para evitar la emergencia de plántulas y de postemergentes de forma temprana para el control de plántulas que han emergido.
En el caso de sorgo de alepo proveniente de rizomas la problemática es más compleja y en la disertación recomendó hacer uso de estrategias de control que nos son nuevas en nuestro Agro pero que habían dejado de usarse.
Como se sabe el proceso de multiplicación del sorgo de alepo es por medio de la corona, desde donde se inician la formación de los rizomas. Cada rizoma posee yemas, la más cercana a la corona es la que primero germina y las demás permanecen dormidas, por lo que no son alcanzadas por herbicidas sistémicos. Además, se ha demostrado que por un lado la translocación dentro del rizoma se da hasta dos yemas y que a medida que aumenta la longitud de los rizomas por encima de los 20 cm caen los niveles de control químico, obligando a tratamientos de repaso. Esto da la pauta de que para disminuir la densidad de población de esta maleza en el tiempo se debe recurrir al trozado los rizomas, separándolos de la planta madre, para que se vean obligados a rebrotar, haciéndolos más susceptibles al control químico.
En este marco, Lanfranconi acercó resultados de ensayos realizados en Córdoba en donde se complementan estrategias químicas y mecánicas para intentar a largo plazo erradicar esta maleza de los lotes.
Las herramientas que mostraron para este trozado están formadas por discos verticales que funcionan como cuchillos trabajando idealmente a 25 cm de profundidad, generando un al laboreo similar al de una máquina sembradora sin mayores disturbios en la estructura del suelo. Posterior a la implementación de este trozado es necesario recurrir a las estrategias químicas. Como alternativas se mencionaron los graminicidas – si es que aún hay resistencia en el lote -, las imidazolinonas – que alcanzan buenos niveles de control – y el glufosinato de amonio, una buena opción en cultivos resistentes a este herbicida, entre otros. Y se recomendó como en todos los casos la necesidad imperiosa de la rotación de activos.
Como resultados de los ensayos realizados en Córdoba, el equipo de trabajo de Lanfranconi sugiere la implementación del trozado de rizomas, dos veces al año, de ser posible en otoño y a inicios de septiembre. Luego, una primera aplicación de herbicidas a los 35 o 40 cm de altura, que es cuando la maleza movilizó la mayoría de los fotoasimilados y aún no comenzó a generar nuevas estructuras de reserva. A los 30 días posteriores, realizar un repaso para controlar los rebrotes. Por todo esto, si el lote tiene problemas serios de sorgo de alepo, debe pensarse en destinarlo a una siembra tardía de mediados de noviembre en adelante.
Como cierre Luis sentenció: “Ya tenemos un ejemplo del glifosato, no podemos seguir haciendo lo mismo con los otros productos porque nos vamos a quedar sin herbicidas. Los inhibidores de ALS, se habían dejado de usar, ahora con estas resistencias si nos dedicamos a usar imidazolinonas únicamente, posiblemente en 5 años estaremos repitiendo esta misma película con este grupo de activos.”
Además, recordó: “Si hay sorgo de alepo en el lote, no se puede pensar en erradicarlo utilizando solo graminicidas, por más que se usan en mezclas sólo se retrasaría un poco más la resistencia. Hay que pensar en alternativas, cambiar la cabeza e implementar más de una técnica: químicas, mecánicas, cultivos de servicios, fechas de siembra, aplicaciones selectivas. etc.”











