Cerca de San Luis, un planteo agronómico ajustado al milímetro permitió alcanzar un rendimiento récord en maíz, con picos de 12.000 kilos de grano por hectárea, o 45 mil kilos de materia verde. El logro corresponde al ingeniero agrónomo Ramiro Gonçalvez, quien llevó adelante el manejo en un establecimiento ubicado en la zona de La Petra, sobre la Ruta Provincial N° 20, kilómetro 40.
El registro se dio en un lote de 190 hectáreas, dividido en tres ambientes, donde la combinación de un año excepcional en lluvias y un manejo técnico de alta precisión fueron determinantes. “Terminamos el primer bolsón, vamos por el segundo. Plantas de 2,60 a 2,70 metros y la máquina marcó 12.000 kilos. San Luis tuvo un año tremendo”, resumió el profesional, destacando los 141 milímetros en enero y 144 milímetros en febrero como pilares del resultado.
El esquema productivo se apoyó en un manejo por ambientes con densidad variable, ajustando la población de plantas según el potencial de cada sector del lote: lomas: 34.000 plantas/ha; media loma, 41.000 plantas/ha; media loma baja, 47.000 plantas/ha, y bajos: 57.000 plantas/ha.
La fecha de siembra, 15 de noviembre, se mantiene inalterada desde hace 18 años, definida a partir de una base histórica de datos iniciada en el año 2000 por los técnicos Guillermo Pablo Ordóñez Monafo, Federico Risma y Jorge Mercado, y validada mediante modelos de simulación sugeridos por el ingeniero agrónomo Héctor Baigorri.
La nutrición se estructuró en cuatro ambientes, con una base común y ajustes crecientes de nitrógeno según potencial: base en todos los ambientes, 44 kg/ha de fertilizante 3-27-0-9S-1Zn; ambiente 1, 40 kg/ha de urea azufrada protegida; ambiente 2, 55 kg/ha; ambiente 3, 65 kg/ha, y ambiente 4, 105 kg/ha.
Este esquema permitió acompañar la demanda del cultivo maximizando la eficiencia del uso de nutrientes en función del ambiente, según describió el profesional.



El lote se manejó con barbecho largo iniciado en junio, seguido por dos intervenciones adicionales hasta la siembra y un tratamiento post emergente. El programa incluyó mezclas de glifosato (72%), 2,4-D, picloram, dicamba, atrazina y S-metolacloro, junto con coadyuvantes siliconados, asegurando un lote limpio y sin competencia durante todo el ciclo.
Más allá del paquete tecnológico, el propio Gonçalvez identificó al agua como el factor determinante del rendimiento. El lote acumuló condiciones excepcionales: perfil lleno al 1 de noviembre de 2025, 160 mm en 2,1 metros; precipitaciones en barbecho, 439 mm, con 65% de eficiencia (285 mm útiles); lluvias durante el cultivo (noviembre-marzo), 460 mm, con 65% de eficiencia (299 mm útiles), total de agua útil, 584 mm.
En base a coeficientes productivos, donde cada milímetro de agua puede generar entre 15 y 20 kilos de maíz, el potencial estimado del lote se ubicó entre 8.760 kg/ha (escenario conservador) y 11.680 kg/ha (escenario óptimo).
El rendimiento medido de 12.000 kg/ha se posiciona incluso por encima de ese rango, evidenciando un nivel sobresaliente de eficiencia en la conversión de agua en biomasa.
“Esto muestra cuán eficiente fue el sistema en transformar la lluvia en materia seca. La clave es dónde está el reservorio de agua y cómo se la gestiona”, explicó el agrónomo.
El propio análisis hídrico indica que un escenario de perfiles cargados a capacidad de campo hasta 2,5 metros de profundidad es un evento de baja frecuencia en la región, estimado en uno cada 12 años, lo que resalta aún más el valor del resultado.
En este contexto, el caso de La Petra se consolida como un ejemplo de cómo la integración de información histórica, manejo por ambientes, ajuste fino de insumos y lectura precisa del recurso hídrico pueden llevar a rendimientos récord en sistemas de producción de maíz para picado en ambientes semiáridos.











