Con eje en la actualización del Plan Maestro de Minería 2026–2031, la provincia reactiva una planificación integral que pone el foco en la explotación sostenible, la seguridad jurídica y el agregado de valor en origen. Desde el oro histórico de La Carolina hasta el granito ornamental de Potrerillo y la laja pizarra de Pampa del Tamboreo, el territorio puntano consolida un entramado productivo que combina tradición, industria y proyección internacional.
La provincia de San Luis volvió a poner a la minería en el centro de su estrategia productiva. Con una presentación realizada en la localidad de La Toma, el Gobierno inició formalmente la actualización del Plan Maestro de Minería con horizonte 2026–2031, una hoja de ruta que busca modernizar el marco normativo, técnico y económico de la actividad y adaptarlo a los nuevos desafíos nacionales e internacionales.
El anuncio se realizó en el ámbito de la Mesa Sectorial de Minería, espacio de articulación público-privada que reunió a productores, empresarios, proveedores de servicios, instituciones y actores vinculados al sector. El objetivo es claro, consolidar un modelo de desarrollo minero sostenible que promueva inversiones, genere empleo y fortalezca el entramado productivo provincial.
La base territorial de la política minera puntana se apoya en la división en siete distritos mineros, establecidos en el Plan Maestro 2014–2020 y ahora en proceso de actualización. Cada uno presenta características geológicas, productivas e industriales propias, que configuran un mapa minero diverso y complementario.

La Calera
Ubicado en el oeste provincial, el distrito La Calera concentra explotaciones de calizas, yeso, arcillas y arenas silíceas. Estas últimas adquieren especial relevancia por su potencial aplicación como arena para fractura hidráulica (fracking sand), lo que abre expectativas de inserción en cadenas vinculadas a la industria energética.
Además, el área presenta potencial en manganeso, esteatita y grafito, junto con perspectivas de desarrollo artesanal. Parajes como Naranjo Esquino, Santa Rosa, Represa del Carmen, Jarrilla, Cortaderas y San Pedro forman parte de este corredor minero.
La Carolina
El distrito de La Carolina posee una fuerte identidad histórica vinculada a la minería aurífera. Allí, el oro marcó el perfil económico y cultural de la región, que hoy combina producción mineral con turismo minero.
Actualmente se extraen cuarzo, feldespato y lajas, mientras que existen recursos potenciales en litio y feldespatos especializados. Parajes como Cañada Honda, Pampa de las Invernadas, La Arenilla, Salto Azul, La Suiza e Inti Huasi integran esta zona donde conviven historia, artesanía y posibilidades de expansión.
La Toma
Reconocida por su tradición en piedras ornamentales, La Toma es el núcleo de la minería extractiva y la artesanía en piedra. Allí se produce cuarzo, feldespato, mármol ónix y travertino, con actividad en localidades como Juan Llerena, La Totora, El Morro, Mármol Verde, San Rafael, Cerros del Rosario y Paso Grande.
La Toma es considerada un centro neurálgico de artesanos de la piedra, donde la producción primaria se combina con procesos de corte, pulido y agregado de valor en origen, generando empleo directo e indirecto.
Las Aguadas
El distrito Las Aguadas se caracteriza por la presencia de numerosos yacimientos de cuarzo y feldespato, incluida albita (utilizada para la fabricación de cerámica, porcelana y vidrio) en explotación, junto con pequeñas moliendas en San Martín. Pero su atractivo estratégico radica en la diversidad de recursos aún en etapa potencial, como las tierras raras, vanadio, plata, plomo, litio y berilio.
La infraestructura existente y la variedad mineral posicionan a esta zona como una de las áreas con mayor proyección de crecimiento si se consolidan inversiones y exploraciones sistemáticas.
Potrerillo
Potrerillo es uno de los principales centros productores de granito ornamental del país. Sus canteras abastecen tanto al mercado interno como a exportaciones, con recursos humanos altamente capacitados y posibilidades de diversificación industrial.
La concentración de yacimientos en producción convierte a este distrito en una pieza clave de la minería industrial puntana.
Pampa del Tamboreo
Pampa del Tamboreo es el principal centro productor de la Argentina de laja pizarra en múltiples variedades. Allí se concentra un gran número de yacimientos en producción, con pequeñas y medianas explotaciones y muy buena infraestructura.
Parajes como Riocito y La Florida integran este polo que abastece al sector de la construcción y al mercado ornamental, consolidando a San Luis como referente nacional en este segmento.
Valle del Conlara
El Valle del Conlara constituye un amplio distrito minero-industrial con fuerte presencia de cuarzo y feldespato. Localidades como Concarán, Tilisarao y Renca concentran moliendas y procesos de transformación.
Además, se registran explotaciones de calizas magnesianas, mármoles y producción de chapas de granito. Esta integración entre extracción y procesamiento fortalece el agregado de valor en origen.



Seguridad jurídica y regulación
La consolidación del sector no se limita a la identificación de recursos. En 2015, el entonces y actual director provincial de Minería, Juan Fernández, firmó resoluciones orientadas a reforzar la seguridad jurídica, estableciendo incompatibilidades para peritos, gestores y consultores en la concesión de derechos mineros, con el fin de evitar especulación.
También se avanzó en la agilización de trámites ambientales mediante resoluciones conjuntas entre Minería y Medio Ambiente, simplificando procedimientos para pequeños productores e incorporando instancias de capacitación ambiental minera.
En paralelo, se creó un régimen específico para áridos, un insumo clave para la construcción y la obra pública, con mayor participación de municipios en la regulación de explotaciones dentro de sus ejidos.
Con el acompañamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI), el nuevo Plan Maestro 2026–2031 abordará aspectos técnicos, legales, económicos, ambientales e institucionales. El proceso, previsto entre febrero y julio de 2026, incluirá relevamientos territoriales, consultas sectoriales y la elaboración de un diagnóstico integral.
La meta es consolidar un desarrollo minero ordenado, sostenible y competitivo, que potencie proveedores locales en transporte, logística, metalmecánica, construcción, tecnología y turismo minero, según adelantó el gobierno.
En una provincia donde el oro, el granito, la laja pizarra, el cuarzo, el feldespato, las calizas y los minerales estratégicos conviven en un mismo territorio, la actualización del plan no solo redefine prioridades productivas, sino que también traza una hoja de ruta para que la minería vuelva a ser uno de los motores centrales del crecimiento económico de San Luis en la próxima década.











