El interior productivo argentino vuelve a mostrar señales preocupantes. El último informe del “Semáforo de Economías Regionales” elaborado por la Coninagro reveló un nuevo deterioro en la situación de las actividades productivas del país, con un crecimiento de los sectores en crisis y precios que continúan sin acompañar el aumento de los costos.
Durante febrero de 2026, el relevamiento registró 4 actividades en verde, 6 en amarillo y 9 en rojo, lo que implica una desmejora respecto del mes anterior y confirma la tendencia negativa que viene afectando a buena parte de las economías regionales.
El estudio analiza 19 actividades productivas y se construye sobre tres componentes clave: el negocio, que evalúa la relación entre precios y costos; el productivo, vinculado al área o stock y los niveles de producción; y el de mercado, que contempla la evolución de exportaciones, importaciones y consumo interno.
Una de las principales novedades del período fue el ingreso de una nueva actividad al grupo en crisis, lo que inclinó aún más el semáforo hacia el rojo. Este deterioro responde, en la mayoría de los casos, al comportamiento del componente de negocio, donde los precios que reciben los productores permanecen estancados o crecen por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos.
Entre las economías regionales comprometidas se encuentran producciones emblemáticas como arroz, papa, vino y mosto, algodón, hortalizas y yerba mate, a las que se sumó la mandioca, que evidenció un marcado deterioro en sus indicadores.
En estos sectores se repite un patrón común: la evolución de los precios no logra compensar el incremento de los costos productivos, lo que impacta directamente en la rentabilidad y dificulta sostener márgenes positivos.

El caso de la mandioca refleja con claridad esta dinámica. El mercado muestra escasa reacción en los valores pagados al productor, mientras los costos continúan en ascenso, lo que empuja a la actividad hacia una zona de mayor vulnerabilidad.
El informe también detalla situaciones específicas que explican el deterioro en algunas actividades.
En la lechería, el pasaje a rojo se vincula con un precio al productor prácticamente sin cambios desde hace meses, con una suba interanual muy por debajo de la inflación. A esto se suma un contexto de mercado en el que las importaciones crecen por encima de las exportaciones, agravando la situación.
En el caso del maní, la preocupación surge por la combinación de precios internacionales estancados y proyecciones negativas para la campaña 2025/26, que anticipan una caída tanto en el área sembrada como en la producción.
Dentro del semáforo, las actividades que lograron mantenerse en verde —es decir, con un desempeño favorable— fueron bovinos, ovinos, granos y miel.
En estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron el crecimiento.
Por su parte, las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves y porcinos. Según el informe, estos sectores presentaron señales mixtas: precios que no lograron seguir el ritmo inflacionario, demanda estable o con escasa dinámica y costos que continúan elevados.
Esta combinación generó períodos de recuperación prolongados y dificultades para consolidar mejoras sostenidas, manteniendo a estos sectores en una zona de riesgo.
Más allá del escenario actual, el semáforo permite observar tendencias de largo plazo que resultan preocupantes. El informe destaca que, en los últimos años, 8 de las 19 economías regionales se mantuvieron en rojo durante más de la mitad del tiempo, evidenciando problemas estructurales persistentes.
El sistema de monitoreo se elabora desde hace ocho años y muestra que la vitivinicultura es una de las actividades más comprometidas, con indicadores en rojo en más del 70% de los meses analizados. Le siguen la actividad citrícola (66%), el arroz (65%) y la lechería (63%).
En contraste, algunas producciones exhibieron trayectorias más estables y favorables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en más del 45% de los meses relevados. A este grupo también se sumaron la producción manisera (39%) y el complejo granario (45%).
El panorama general que describe el informe es claro: el atraso en los precios y el aumento sostenido de los costos continúan siendo el principal factor de presión sobre las economías regionales.
Con nueve actividades ya en rojo y varias más en situación intermedia, el deterioro del interior productivo se consolida como una de las principales preocupaciones del sector agropecuario, en un contexto donde la rentabilidad se vuelve cada vez más difícil de sostener y las señales de recuperación aún no logran consolidarse.











