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Malezas en San Luis: Lo que todo productor del semiárido central debe saber

En el contexto del semiárido central argentino, las malezas de invierno representan uno de los mayores desafíos para los sistemas de producción agropecuaria. Basado en el libro «Malezas del Semiárido Central Argentino» del INTA San Luis, esta nota profundiza en los aspectos más relevantes para que los productores comprendan el impacto y el manejo integrado de estas especies vegetales no deseadas, especialmente pensando en la campaña estival.

Las malezas compiten con los cultivos por agua, luz y nutrientes. En regiones como San Luis, donde la disponibilidad hídrica es limitada, esta competencia puede reducir significativamente los rendimientos. Además, muchas malezas presentan resistencia a herbicidas, lo que obliga a replantear estrategias de manejo con un enfoque más integral y preventivo.

El libro identifica especies típicas como la avena fatua (avena loca), el raigrás anual (Lolium multiflorum), la rama negra (Conyza bonariensis) y la mostacilla (Sisymbrium officinale). Estas malezas germinan en otoño y se desarrollan durante el invierno, muchas veces pasando desapercibidas hasta que ya es tarde para implementar un control eficaz. Su ciclo coincide con el barbecho de los cultivos de verano, por lo cual su presencia puede comprometer la limpieza del lote.


Para un control efectivo, es fundamental comenzar con un monitoreo temprano. Detectar las primeras emergencias al inicio del otoño permite anticiparse y actuar antes de que las malezas se establezcan. Otro pilar clave es la rotación de cultivos y de principios activos en los herbicidas. Alternar especies entre campañas de invierno y verano, junto con diferentes modos de acción, evita la aparición de resistencias.

El uso de cultivos de cobertura como vicia o centeno puede ser una herramienta poderosa, ya que reduce el desarrollo de malezas al competir por luz y nutrientes. A esto se suma el control químico dirigido, que debe realizarse con dosis ajustadas, mezclas efectivas y bajo prescripción técnica para optimizar resultados y minimizar riesgos. En algunos casos, también se evalúa el uso de controles mecánicos, aunque estos deben aplicarse con cuidado para evitar erosión en suelos frágiles del semiárido.

Preparando el lote en invierno para el verano

El invierno no es una pausa en el ciclo productivo, sino una etapa estratégica para preparar los lotes de cara a la campaña de verano. Comenzar el barbecho en la ventana otoño-invernal con controles mecánicos o químicos adecuados ayuda a reducir especies como Conyza o Avena fatua antes de la primavera. La selección de herbicidas residuales también debe ser cuidadosa: es importante elegir aquellos que mantengan el control durante el invierno sin comprometer los cultivos estivales, siempre en función del historial del lote.

En caso de sospecha de resistencias, es recomendable realizar diagnósticos enviando muestras a laboratorios especializados. Además, se destaca la importancia de planificar la rotación de cultivos y evitar monocultivos, integrando gramíneas o leguminosas de invierno que contribuyan a cortar los ciclos de las malezas.

Capacitarse de manera continua es otra recomendación fundamental. Las malezas evolucionan y las estrategias también deben hacerlo, adoptando nuevas tecnologías y conocimientos que se actualizan año a año.

¿Dónde se observa mayor impacto en San Luis?

El impacto de las malezas de invierno en San Luis varía según el manejo agrícola previo. Zonas del centro-norte del departamento Juan Martín de Pueyrredón, el Valle del Conlara y áreas del departamento Dupuy muestran altos niveles de infestación, especialmente en lotes con barbechos largos mal manejados o sin rotación de principios activos. Allí, los rendimientos estivales se ven comprometidos por el mal manejo del periodo otoño-invernal.

Algunas malezas tienen una sorprendente capacidad de persistencia: por ejemplo, las semillas de Conyza bonariensis pueden permanecer viables en el suelo por más de diez años, esperando las condiciones ideales para germinar. Otras, como el raigrás anual, se han vuelto extremadamente resistentes, desarrollando defensas frente a más de seis modos de acción distintos de herbicidas en Argentina.

La mostacilla se camufla fácilmente con cultivos como la colza, lo que complica su identificación en estadios tempranos. Sin embargo, no todas las malezas son completamente negativas: algunas tienen usos medicinales o alimenticios, e incluso pueden servir como indicadores de la calidad del suelo.

Y como dato final: una sola planta de avena fatua puede generar entre 250 y 500 semillas, mostrando lo rápido que una población puede expandirse si no se la controla a tiempo.

Frente al avance de las malezas de invierno en el semiárido central, el conocimiento y la acción temprana son claves. Esta publicación es una herramienta valiosa para entender qué especies predominan, cuándo aparecen y cómo combatirlas de forma sustentable. Desde Agrotecnoticias, invitamos a todos los productores y asesores a informarse, capacitarse y planificar con tiempo para lograr lotes limpios, eficientes y sustentables en cada campaña.

Fuente: Malezas del Semiárido Central Argentino. Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Autores: Daniel Arroyo, Jorge Garay, Manuel Demaría y Ruth Rauber.