
Representantes de todas las sociedades rurales de San Luis plantearon las graves consecuencias generadas por la sequía, los incendios, la crisis económica, la fatiga social, entre otros aspectos, y alertaron por la “emergencia ecológica, ambiental y social” en la provincia.
Este diagnóstico fue expuesto este miércoles durante un encuentro que mantuvieron con el senador Marcelo Debandi (PJ.Chacabuco), presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara Alta provincial, al que le pidieron que transmita a quien corresponda estas consideraciones para “el alivio fiscal, del endeudamiento del sector y flexibilización del pago de deudas, la integración del Comité de Crisis por parte de alguna persona que represente al sector considerando que esta crisis se prolongará en el tiempo más allá de la pandemia”.
Una síntesis de lo expuesto fue acercada a El Semiárido y dice lo siguiente:
“Surge del diagnóstico y dentro de la contemplación de varias dimensiones analizadas simultáneamente, requiere de la valorización de varios fenómenos concurrentes y qu obligan a clasificar diferenciando lo grave de lo urgente:
1.- Efectos de la sequía edáfica (suelo) y atmosférico climático (viento, lluvia, evaporación, etc.): afecta a la ganadería por escasez del recurso hídrico en forma directa y por la falta de forrajes en los campos de cría e invernada de la provincia.
En los primeros obligó a la venta anticipada de terneros de escaso desarrollo y a precios muy inferiores a los actuales luego obligó a deshacer rodeos enteros que salieron por ventas de San Luis, o quedaron reducidos en stock y en condiciones críticas actuales por los costos de suplementación con granos o forraje conservado, que se hayan agotados actualmente.
Se lleva acumulado más en dos años en esta situación que en el caso de la agricultura produjo el fracaso de al menos dos cosechas consecutivas.
En la actualidad se perdió la posibilidad de simbras tempranas de maíz, soja, girasol o maní. Los cultivos de trigo, al igual que en otras zonas húmedas, se consideran campaña perdida.
2.- Incendios: se estiman más de 150 mil hectáreas afectadas por la destrucción total de alambrados, pérdida de bovinos y yeguarizos muertos.
Los ecosistemas naturales perdieron árboles, arbustos, hierbas y toda la fauna autóctona que no pudo escapar en plena época reproductiva.
El fuego reduce a cenizas que salinizan el suelo, sin capacidad de disolver y profundizar todas las áreas que los constituyen
3.- Crisis económica: pérdida aguda del rumbo productivo por los escenarios depuestos en un marco nacional de inflación, destrucción del complejo industria y comercio, con secuelas en el empleo formal y en el marco de una cuarentena insosteniblemente prolongada y de pésimo resultado.
4.- Fatiga social: el aislamiento destruye la esencia social del ser humano, sus relaciones, sus aspectos afectivos y psicológicos en general.
La imposibilidad de trabajar y movilizarse libremente ya ha causado estragos en el ánimo y en el espíritu de muchas personas que valorizan como imprescindibles los derechos constitucionales que deben estar por encima del tratamiento de una pandemia para minimizar así otros estragos y secuelas.
Es por eso que a la crisis sanitaria se le agrega la del futuro productivo, el pleno empleo y la salud social.
En virtud de todo lo anterior se le solicitó al senador Marcelo Debandi pueda transmitir a quien corresponda estas consideraciones para el alivio fiscal, del endeudamiento del sector y flexibilización del pago de deudas, la integración del Comité de Crisis por parte de alguna persona que represente al sector considerando que esta crisis se prolongará en el tiempo más allá de la pandemia.
La solución definitiva de los permisos, entre comillas, para ir a cumplir tareas rurales en provincias vecinas en forma cotidiana por un sector esencial en la producción de alimentos.
Habiendo recibido el mejor trato y amabilidad por parte del señor senador, dimos por concluido el primer encuentro”.










