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La ruta que nunca llegó: productores del sur de San Luis y Córdoba alzan la voz por un corredor abandonado

A ocho años de un acuerdo firmado entre ambos gobiernos provinciales, vecinos y productores vuelven a reclamar por la pavimentación de la Ruta Provincial 27. El mal estado de los caminos de tierra, agravado por el intenso tránsito de la cosecha, deja aisladas a comunidades rurales y pone en jaque a una de las regiones agrícolas más productivas del límite interprovincial.

En el corazón productivo que une el sur de San Luis con el sur de Córdoba, el reclamo por una ruta prometida y nunca terminada volvió a resonar con fuerza. Productores, vecinos y trabajadores rurales se concentraron en la localidad cordobesa de Villa Valeria para exigir la pavimentación de la Ruta Provincial 27 de Córdoba, un camino clave que conecta con la ciudad puntana de Justo Daract y que, pese a los compromisos oficiales asumidos años atrás, sigue siendo en gran parte un corredor de tierra castigado por el tránsito pesado y las inclemencias del clima.

La movilización volvió a poner en escena una realidad que, para quienes viven y producen en esta región, se vuelve cada vez más difícil de tolerar. Campos fértiles, cosechas millonarias y rodeos ganaderos de importancia conviven con caminos precarios que se destruyen con facilidad y dejan aisladas a familias enteras.


“En pleno siglo XXI seguimos aislados”

El presidente de la Asociación Agrícola Ganadera de Justo Daract, Sandro Blangero, expresó a El Semiárido con crudeza el sentimiento que domina a los productores de la región.

“Nosotros apoyamos y ansiamos que se cumpla lo firmado por ambas provincias y que se construya la ruta lo antes posible”, afirmó. Según explicó, el corredor que une a Justo Daract con Villa Valeria atraviesa una de las zonas de mayor producción de cereales y ganadería del límite interprovincial.

La dinámica productiva del lugar, detalló, hace que la conexión vial sea imprescindible. Existen productores domiciliados en Justo Daract que poseen campos del lado cordobés, mientras que muchos productores de Villa Valeria trabajan establecimientos rurales en territorio puntano.

“En esta época de cosecha el tránsito de camiones es altísimo y los caminos de tierra se destruyen, a pesar del mantenimiento que se les hace. Terminan quedando productores y empleados rurales aislados”, advirtió Blangero.

La indignación crece cuando se contrasta esa realidad con el avance tecnológico y logístico del agro moderno.

“En tiempos tan modernos y ágiles es una vergüenza que tengamos que padecer estas limitaciones para la producción agropecuaria”, sentenció el dirigente rural.

El periodista Gabriel Varela, del medio Palabra Rural, estuvo presente en la concentración y describió el clima de preocupación que se vive en la zona.

La protesta no es únicamente una demanda del sector agropecuario. El deterioro de la infraestructura vial afecta de manera directa a la vida cotidiana de toda la comunidad.

“La falta de infraestructura adecuada impacta directamente en la producción, la educación, la salud y la vida diaria de las familias”, explicó Varela.

Durante la cobertura periodística, también dialogó con el trabajador rural Ángel Báez, quien remarcó la importancia que tendría la obra para el desarrollo regional y para mejorar las condiciones de trabajo en el campo.

Una promesa que lleva ocho años de espera

La frustración actual tiene raíces en una promesa política que generó grandes expectativas en su momento.

El 18 de junio de 2018, tras un acuerdo entre los gobernadores Alberto Rodríguez Saá y Juan Schiaretti, se anunció un proyecto que contemplaba la pavimentación del corredor que une Justo Daract con Villa Valeria.

El plan contemplaba la pavimentación de unos 50 kilómetros que permitirían consolidar una conexión directa entre ambas localidades.

La obra tenía un fuerte impacto regional proyectado. No solo facilitaría el movimiento de la producción agrícola y ganadera, sino que también beneficiaría al comercio, a los supermercados locales, a empresas proveedoras de insumos agropecuarios y a los acopiadores de granos.

Además, permitiría fortalecer el vínculo logístico con centros industriales de peso en la provincia de San Luis, como las plantas de la ex Glucovil y Diaser, ubicadas en Villa Mercedes, dedicadas a la elaboración de glucosa y etanol a partir del maíz.

Un corredor productivo que sigue esperando

En 2018 se hablaba de la creación de un nuevo corredor productivo de alto impacto regional. Se proyectaba un fuerte crecimiento del comercio agrícola, la expansión de las compras de maíz para la industria y una integración económica más fluida entre ambas provincias.

También se esperaba un impulso social, como la mayor circulación de personas, más intercambio comercial y una conexión directa entre comunidades históricamente vinculadas por el trabajo rural.

Hoy, ocho años después, esas expectativas siguen suspendidas en el tiempo.

Mientras tanto, los camiones cargados de granos siguen levantando polvo en los caminos de tierra, las lluvias vuelven intransitables los accesos rurales y las familias del campo continúan dependiendo de rutas precarias para trabajar, estudiar o recibir atención médica.

En una región que produce alimentos para el país y el mundo, la ruta prometida sigue siendo, para muchos, una deuda abierta de la política con el interior productivo.