La industria frigorífica argentina cerró el mes de julio con una faena de 1,244 millones de cabezas de hacienda vacuna, según el último informe difundido por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). La cifra refleja un comportamiento estable respecto de meses previos, aunque con algunos matices: el 47,8% del total correspondió a hembras, mientras que la faena de machos —que ascendió a 649,6 mil cabezas— se ubicó 1,3% por debajo de los niveles registrados un año atrás.
Entre enero y julio, el sector frigorífico trabajó en 356 establecimientos y acumuló una faena de 7,86 millones de cabezas, un volumen que marca una leve recuperación interanual del 0,3%. En ese período, la faena de machos mostró un repunte del 1,9% interanual, alcanzando las 4,14 millones de cabezas, mientras que en el caso de las hembras se verificó un retroceso de 1,4%, con 3,712 millones de cabezas.
El informe de CICCRA subraya un comportamiento dispar dentro de la categoría de hembras. La faena de vacas se desplomó 10,6% interanual, reflejando tanto la retracción en la oferta como decisiones de retención en algunos establecimientos. En contraposición, la faena de vaquillonas experimentó un crecimiento de 5,9% en comparación con el mismo período de 2024. Este contraste explica que, en términos globales, la participación de hembras en la faena total se mantuviera en 47,3% en los primeros siete meses del año.
En materia productiva, la industria frigorífica generó en enero-julio 1,812 millones de toneladas res con hueso (tn r/c/h), lo que significó un aumento del 1,7% interanual. Sin embargo, la evolución de la demanda mostró señales divergentes.
Las exportaciones registraron una caída del 15,4% interanual, totalizando 445,5 mil tn r/c/h, lo que refleja un retroceso en la colocación de carne argentina en el mercado internacional. Este descenso contrastó con un mayor dinamismo del consumo interno, que absorbió el excedente: el mercado doméstico habría alcanzado un consumo aparente de 1,366 millones de tn r/c/h en los primeros siete meses del año.
En junio, sin embargo, se verificó un repunte de las exportaciones. Los embarques de carne vacuna alcanzaron 50,6 mil toneladas peso producto (tn pp, sin incluir huesos con carne), el nivel más alto de 2025. El motor de esta recuperación fue China, cuyo mayor dinamismo compensó las caídas en los envíos hacia la Unión Europea, Estados Unidos y Chile.
En el plano de los precios, el informe de CICCRA destacó que en julio el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA, INDEC) se incrementó 1,9% mensual, situándose 37,6% por encima de julio de 2024. Se trata del menor ritmo de suba en más de cuatro años, lo que marcó un punto de inflexión en la dinámica inflacionaria.
En paralelo, el precio promedio de la hacienda negociada en el Mercado Agroganadero de Cañuelas experimentó un aumento de 7,7% mensual, alcanzando los $2.367,7 por kilo vivo.
En cuanto a los cortes en góndola, el comportamiento fue más moderado: el precio promedio de carnes y derivados trepó apenas 1,5% respecto de junio, con una fuerte influencia del alza del 5,4% en el pollo entero. En contraste, los cortes vacunos apenas avanzaron 0,5% mensual, lo que representó la suba más baja desde octubre de 2024.
Este desfasaje provocó que, entre junio y julio, el precio relativo de la carne vacuna cayera 4,7% en comparación con el pollo, quedando además 2% por debajo del promedio de los últimos nueve años. De esta forma, la carne vacuna mantuvo una competitividad inusual en relación con otras proteínas, lo que explica, en parte, el repunte del consumo interno.
El informe de CICCRA permite observar un escenario dual: por un lado, una industria frigorífica que sostiene niveles de producción en alza, con un consumo interno fortalecido gracias a precios relativos más bajos; por el otro, un mercado externo debilitado, aún con señales de recuperación en China, pero con retrocesos en destinos clave como Europa y Estados Unidos.
La evolución de los próximos meses dependerá en buena medida de la dinámica del comercio internacional y de la capacidad del mercado interno para seguir absorbiendo la oferta de carne vacuna en un contexto de precios que, al menos por ahora, se mantienen contenidos frente al resto de los alimentos.











