La iniciativa busca otorgar previsibilidad y un valor diferencial a las hembras de reposición, garantizando su estándar racial y potencial genético a través de inspecciones técnicas en origen.
En un mercado ganadero que demanda cada vez más certezas, la Asociación Argentina de Angus ha dado un paso estratégico con la consolidación del programa Terneras Angus Certificadas (TAC). Este sello de calidad nace con el objetivo de identificar, desde sus primeros meses de vida, a aquellas hembras que cumplen con los exigentes estándares fenotípicos de la raza, ofreciendo un respaldo institucional clave tanto para criadores como para invernadores.
A diferencia de otras categorías, el sello TAC requiere una evaluación individualizada. Los inspectores de la Asociación se trasladan a los establecimientos para verificar que las terneras —ya destetadas— presenten una conformación típica de la raza, ya sean negras o coloradas. Aquellas que superan el examen son marcadas físicamente con el sello del programa en la carretilla derecha, lo que funciona como una «partida de nacimiento» de alta gama que simplifica el proceso de reposición.
La brecha de valor se explica por la «doble aptitud» que adquiere la ternera certificada: el comprador no solo adquiere un animal para engorde, sino un vientre con potencial para escalar a la categoría de Madre Angus Seleccionada (MAS) en el futuro, accediendo a bonificaciones adicionales si se destinan a programas de inseminación.
Para la dirigencia de Angus, el programa TAC es una herramienta de transparencia. Al estandarizar la oferta de terneras, se reduce el riesgo del comprador y se premia el esfuerzo del productor que invierte en genética. En un contexto de volatilidad, la certificación aparece como un refugio de valor que asegura que lo que se compra en el monitor o en la pista, tiene el sello de excelencia de la raza líder del país.











