En un contexto donde la tecnología aérea aplicada al agro avanza a pasos agigantados, surge un fenómeno comunitario inesperado: un grupo de WhatsApp que, en cuestión de días, superó los mil miembros y sigue creciendo sin freno.
Green Drone S.A.S, junto al ingeniero agrónomo Rodrigo Becerra y su equipo técnico, lanzó recientemente un espacio digital destinado a compartir conocimiento práctico sobre el uso de drones en el sector agropecuario. Lo que comenzó como una iniciativa sencilla —un grupo llamado “Tips y consejos sobre drones”— se transformó rápidamente en un punto de encuentro para productores, aplicadores, emprendedores tecnológicos y entusiastas del vuelo agrícola de toda Argentina y varios países de Latinoamérica.
El uso de drones en el agro dejó de ser una innovación aislada para convertirse en una herramienta estratégica que crece a un ritmo vertiginoso. Solo este año, según datos aportados por el propio equipo, más de 1.000 drones fueron activados a nivel nacional, y las proyecciones indican que esa cifra podría al menos duplicarse en 2026.
En este escenario dinámico, la demanda de información confiable y accesible es más fuerte que nunca. “Muchos empiezan sin tener claro por dónde arrancar; otros ya trabajan en el rubro, pero buscan perfeccionarse”, explica Becerra en el grupo. Frente a esta necesidad, Green Drone S.A.S decidió impulsar un espacio colaborativo, no comercial, orientado exclusivamente a la transferencia de conocimientos basados en la experiencia real en campo.

Con casi tres años de labores continuas con drones pulverizadores en la provincia de San Luis, el equipo de Becerra comparte a diario contenidos que abarcan desde mantenimiento y calibración de equipos, hasta diseño de planes de vuelo, costos operativos y planteos comerciales. También se abordan recomendaciones sobre manejo de agroquímicos, agroclimatología aplicada, seguridad operacional, construcción de modelos de negocio y análisis técnico de casos reales.
La filosofía del grupo es clara: crear una comunidad profesional consciente del potencial —y también de las exigencias— de esta tecnología. No se trata solo de aprender a volar: se trata de entender cómo gestionar un servicio responsable, eficiente y sustentable en el tiempo.
La provincia de San Luis aparece como uno de los territorios donde la adopción de drones avanza con mayor fuerza. La necesidad de pilotos capacitados y de servicios profesionalizados es creciente, en parte porque los productores valoran la precisión y eficiencia que estas herramientas permiten en un contexto agropecuario cada vez más demandante.
Prueba de este interés es que el grupo inicial de WhatsApp —limitado por la aplicación a mil participantes— se completó en muy pocos días. Ya está en marcha un segundo grupo paralelo, pensado para evitar que nuevos interesados queden afuera.
“Esto muestra la magnitud del fenómeno: no estamos ante una moda tecnológica, sino ante la consolidación de un mercado laboral y empresarial que se está abriendo a gran velocidad”, señala el equipo de Green Drone.

Una necesidad formativa urgente
Durante una reciente reunión con autoridades ambientales de la provincia, surgió un dato clave: existe un gran desconocimiento sobre el manejo profesional de los VANTs tanto en su operación general como, especialmente, en su uso como pulverizadores. No es el dron como objeto lo que genera dudas, sino su correcta utilización en tareas de aplicación.
Frente a este escenario, la comunidad impulsada por Green Drone busca aportar claridad, transmitir experiencias de campo y generar un espacio de intercambio que complemente la formación técnica que hoy falta en muchos sectores.
Becerra enfatiza que ser piloto de drones puede transformarse en una salida laboral sólida y de amplio futuro, pero advierte que la capacitación es indispensable. Los profesionales que se sumen a este camino deben dominar aspectos como características técnicas de los equipos, protocolos de seguridad operacional, agroclimatología aplicada, manejo de caldos y mezclas, diseño eficiente de rutas de vuelo, responsabilidades legales y ambientales, identificación de riesgos personales y criterios para un servicio rentable y a la vez sustentable.
“Un vuelo seguro requiere un piloto consciente”, sintetiza el equipo, reforzando el espíritu del grupo: fortalecer las capacidades de quienes están construyendo la nueva frontera tecnológica del agro.
Quienes deseen incorporarse a esta comunidad en crecimiento pueden hacerlo a través del enlace al grupo:
👉 https://chat.whatsapp.com/ETgqG75ewYi6zT3SqBzBy8












