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Fuerte apuesta al fortalecimiento de la alianza de pueblos originarios

El jueves se realizó la séptima reunión que forma parte de un ciclo de conversatorios entre comunidades de varios países de Latinoamérica, impulsada por el pueblo pre existente Huarpe Pinkanta de San Luis

La dificultad que tienen los pueblos originarios para que los derechos que tienen reconocidos en los papeles se conviertan en políticas de aplicación, es una realidad que cruza a todas las comunidades. Por eso, en el séptimo diálogo entre representantes de comunidades indígenas se promovió el fortalecimiento de la alianza de los pueblos originarios para la defensa y el respeto de sus derechos.

El jueves 20 se realizó la séptima edición del «Conversatorio de saberes de los territorios indígenas de América del sur y México», una actividad promovida y puesta en práctica por el pueblo nación pre existente Huarpe Pinkanta de la provincia de San Luis, del que participan representantes de pueblos originarios de nuestro país y de toda Latinoamérica.


En esta edición participaron los representantes de los pueblos originarios Charrúa, de Uruguay, en la persona de Ciro Choñik; Edelmiro Tolaba estuvo por el pueblo kolla de Salta; por el pueblo Nasa, de la Amazonia colombiana, Luz Mery Panche Chocué; Franco Gil, por el pueblo Huarpe Pinkanta de San Juan y Sandra Giménez por el pueblo Charrúa de Entre Ríos.

La metodología que se emplea en los encuentros virtuales consiste en una coordinación desde San Luis a cargo del ompta del pueblo pre existente Huarpe Pinkanta, Roque Miguel Gil, que emite una pregunta  en lo que se denomina «círculo de fuego» y ésta es respondida por cada uno de los participantes en la ronda.

El conversatorio se emite a través de Facebook Live y a través de la onda de 104.1 Radio Rebelde de la ciudad de San Luis. La coordinación técnica está a cargo de Claudia Balladares desde Buenos Aires y la temática es responsabilidad de Claudia San Martín, en representación del pueblo Huarpe Pinkanta de San Luis.

La séptima sesión y penúltima de esta serie, dejó al desnudo el estado de vulnerabilidad como viven los pueblos originarios en cada una de las naciones donde están establecidos. En algunos casos con mayores legitimaciones, pero es una constante la carencia de políticas públicas de los estados para proteger sus derechos.

La falta de reconocimiento de los territorios o la ocupación de ellos para impulsar la siembra indiscriminada de cultivos o la explotación minera, sumado a la acción forzada de la educación, la religión, la economía y la fuerza bruta para el dominio de los pueblos, contribuyeron al exterminio y a la fagocitación cultural.

La quita de los territorios los obligó a mudarse a las ciudades, donde se diseminaron. En muchos casos les ha costado volver a juntarse. Además, en la ciudad se les ejerce un control más estricto de sus actividades comunitarias. Los espacios son más chicos.

Otro aspecto que se pudo observar es que los pueblos originarios colombianos y ecuatorianos mantienen conflictos de gravedad, que los obliga a ocuparse de la sobrevivencia, antes que avanzar en la conquista de derechos.

Los gobiernos con claras políticas de derecha que se instalaron en el sur del continente americano toman a estos pueblos como enemigos. Los casos de Chile, Colombia, Ecuador y Brasil son ejemplos claros. En Argentina, de 2016 a 2019 el pueblo mapuche fue “fabricado” como enemigo y demonizado socialmente para quitarle las tierras y establecer emprendimientos privados en las zonas del sur oeste del país.

Ciro Choñik, pueblo Charrúa de Uruguay

En el caso concreto de Uruguay, el representante Charrúa Ciro Choñik explicó que la legislación de ese país no los reconoce porque los considera “extinguidos”. Por esta razón el pedido fundamental  fue por la defensa de sus territorios, para que se cumplan las declaraciones de la ONU y la OEA, como así también el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales.

“Es fundamental que haya entendimiento entre la razón de occidente y el corazón y el sentimiento de los pueblos originarios, que somos guardianes de nuestra madre tierra. Nuestra voz debe ser un movimiento de unidad para todos los pueblos que quieran el respeto a la madre tierra, la soberanía alimentaria y el buen vivir. Si se respeta el derecho de la madre tierra, se respeta el derecho de todos los seres”, sostuvo Ciro.

Luz Mery Panche Chocué, pueblo Nasa de la Amazonia Colombiana

Luz Mery Panche Chocué, del pueblo Nasa de la Amazonia Colombiana, consideró que desde la asamblea de los pueblos se debe exigir a los estados y los gobiernos que estén sobre selva amazónica para que se saquen a las mineras y petroleras del lugar y excluir a la Amazonía de la economía extractivista, como así reparar la contaminación de los ríos por los derrames de crudo y de mercurio que “envenena y mata a nuestros pueblos de la selva amazónica”.

Por otro lado, consideró necesario realizar un “llamado fraterno a la cooperación internacional de países europeos” para que clarifiquen su posición. “Hay una doble moral: por un lado apoyan la paz en Colombia, pero por el otro sus multinacionales provocan desastres ambientales y violan los derechos humanos de las comunidades que estamos en los territorios. Se debe detener el exterminio físico y cultural de los pueblos originarios”.

Edelmiro Tolaba, pueblo Kolla de Salta

Edelmiro Tolaba, del pueblo Kolla de Salta, dijo que las etnias que pueblan los territorios son iguales y aquéllos que quieran poblar su territorio “estamos abiertos para recibirlos con humildad y respeto”.

En su relato comentó que desde el año 1997 “somos la primera comunidad con personería jurídica y en 1999 nos devolvieron nuestras tierras. Tenemos los títulos”. En este aspecto marcó una diferencia respecto de los demás pueblos originarios. Edelmiro vive en el departamento de Iruya.

Sandra Giménez, pueblo Charrúa de Entre Ríos

Sandra Giménez, del pueblo Charrúa de Entre Ríos, afirmó que los pueblos originarios “somos guardianes de la madre tierra, defensores de los territorios. Hoy con el avance de los terratenientes es cuando debemos cuidar más nuestro ecosistema”.

Desde ese lugar es que están impulsando la agroecología, “utilizar nuestro sistema, sin agroquímicos y la tierra se usa para el buen vivir”.

También pidió por la reglamentación de la Ley 26.160, que no se vuelva a posponer; el convenio 169 de la OIT y la educación bilingüe, entre otras carencias que tienen como pueblo.

“Estamos en un ciclo de siembra y cosecha y eso hace que tengamos soberanía alimentaria. A esto lo trabajamos en cada pueblo, en cada comunidad”.

Franco Gil, pueblo pre existente Huarpe Pinkanta de San Juan

Franco Gil, del pueblo pre existente Huarpe Pinkanta de San Juan, resaltó la falta de aplicación de las leyes. “Estamos en un proceso dinámico, el autorreconocernos, en organizarnos como pueblos, por tanto la legislación no  puede tener un límite ni plazo, sino que debe ser permanente”.

“Como encuentro internacional de pueblos tenemos que apuntar a crear un organismo y exigir que nos reconozcan, tener plena participación en los organismos internacionales para que se apliquen las leyes y plantear en aquéllos países donde no adhieren, que lo hagan. Tenemos que impulsar estrategias para que se concrete”.

Frases

El encuentro del jueves 20 se desarrolló sobre la base de tres círculos de fuego. En cada uno de ellos se abordó una temática diferente respecto de la vida de las comunidades. La aplicabilidad de las leyes, la salud, la educación, la actuación de los intermediarios con los estados y las propuestas que cada pueblo tiene para la asamblea circularon por el diálogo de los participantes.

Hubo algunas frases que resonaron de forma particular:

“Lo primero que debemos hacer es reconciliarnos con la madre tierra. Si no hay reconciliación nosotros no podemos tener paz. El punto de partida es el cambio del modelo económico y de desarrollo que nos han impuesto y que nos ha llevado al borde de la destrucción. No estamos viviendo, estamos sobreviviendo en un modelo de muerte, esclavitud  y de indignidad”. (Luz Mery Panche Chocué).

“En estos días hemos vivido el atropello de antropólogos que vienen a nuestro territorio a darnos cátedra y a querer demostrarnos que ellos saben más de nuestros pueblos  que nosotros mismos. El Estado permite esto. El blanco viene a atropellarnos en nuestros saberes, como lo ha hecho desde hace mucho tiempo. Por la pandemia no podemos trasladarnos hasta esos lugares, pero nosotros defendemos nuestros derechos y queremos que nos respeten. (Sandra Giménez).

“Tenemos el INAI que protege el derecho indígena absolutamente centralizado en Buenos Aires y sin estructura hacia los territorios. Debe tener presencia territorial con presencia indígena en las delegaciones de cada una de las provincias, para dar respuesta a las situaciones que van surgiendo”. (Franco Gil)

Si desea ver el conversatorio completo, haga clic sobre la imagen:

https://www.facebook.com/orgpinkanta/videos/676613249603885