Inicio Ganadería Escenario ganadero: Roberto Mondino advierte que la clave para crecer es sumar...

Escenario ganadero: Roberto Mondino advierte que la clave para crecer es sumar kilos y mejorar la eficiencia

El consignatario asegura que el sector atraviesa uno de los mejores momentos en décadas y plantea que el gran desafío ahora es producir más kilos de carne.

Después de años de incertidumbre y de ser considerada muchas veces la variable de ajuste de la economía argentina, la ganadería comienza a mostrar signos claros de recuperación y entusiasmo. Los precios firmes, la demanda internacional sostenida y un nuevo clima de confianza están cambiando el ánimo de los productores.

Así lo describe Roberto Mondino, socio gerente de la consignataria Alfredo S. Mondino, quien observa desde primera fila el pulso del negocio ganadero en distintos puntos del país.


“Hoy vemos a los ganaderos entrar a las oficinas con el pecho inflado. Están orgullosos de lo que hacen”, resume durante una entrevista con Canal Agrositio.

Para Mondino, el momento actual es particular porque combina varios factores que durante años no coincidieron: mercados abiertos, valores sostenidos en todas las categorías y una fuerte demanda global de carne.

“Se paga el novillo pesado, se paga la vaca y el ternero prácticamente no existe por la demanda que hay. El mundo está buscando carne”, afirma.

La mirada de Mondino sobre la ganadería no surge solo de la coyuntura actual. Su historia personal está íntimamente ligada al negocio.

Su padre abrió la feria de hacienda en 1982, por lo que este año la consignataria cumplirá 44 años de actividad. Sin embargo, el vínculo familiar con el ganado comenzó mucho antes.

“Mi padre trabajaba en una cooperativa de Del Campillo desde los 20 años. Toda su vida fue la hacienda”, recuerda.

Ese contacto permanente con el mundo ganadero marcó también su infancia.

“Nosotros nacimos con la feria en casa”, cuenta.

La empresa se desarrolló en el sur de Córdoba, una región históricamente ganadera donde durante décadas la producción bovina fue la actividad predominante.

Mondino recuerda que el paisaje rural era muy distinto hace algunas décadas.

“Antes vivíamos en un país muy ganadero. En nuestra zona prácticamente no había agricultura. Los campos eran todos ganaderos”, explica.

La transformación llegó con el crecimiento agrícola y especialmente con el avance de la soja.

“El cambio fuerte empezó después del 2001. Con el boom de la soja muchos campos pasaron a la agricultura”, señala.

Paradójicamente, en su propia familia convivieron ambos mundos. Su abuelo materno fue uno de los primeros productores en sembrar soja en la región hace más de 30 años.

La confianza, el factor que define el futuro

A pesar del momento favorable, Mondino advierte que la recuperación de la ganadería es un proceso gradual.

Durante décadas, explica, la actividad estuvo condicionada por cambios constantes en las reglas del juego.

“Venimos de 25 años donde el ganadero hacía planes que después nunca se cumplían. Entonces recuperar la confianza lleva tiempo”, sostiene.

Además, la propia naturaleza del negocio ganadero impone plazos largos.

“Tener una vaca, preñarla y terminar con un novillo pesado lleva tiempo. Lo mismo pasa con las inversiones: sembrar pasturas, hacer aguadas, arreglar alambrados, armar un rodeo”, describe.

Sin embargo, las señales de cambio ya empiezan a verse.

Según Mondino, muchos productores están comenzando a invertir nuevamente en sus campos.

“Estamos vendiendo mucha alfalfa, centeno, avena, digitarias y pasto llorón. Hay productores que antes querían vender las vacas y hoy dicen que las van a mantener y mejorar el campo”, comenta.

Ese proceso incluye inversiones en infraestructura básica.

“Aparecen aguadas nuevas, alambrados, mejoras en los campos. Es un proceso lento, pero se está dando”, agrega.

La revolución genética en los rodeos

Uno de los cambios más notables de los últimos años es la mejora genética del rodeo nacional.

Históricamente, zonas tradicionales de cría como la Cuenca del Salado mantuvieron altos niveles genéticos gracias a décadas de inversión en toros de cabaña.

En regiones más marginales, en cambio, esa inversión fue más limitada.

“En muchos campos primero había que comprar rollos porque no había pasto o la vaca no tenía estado. Entonces lo último que se pensaba era comprar un toro de cabaña”, explica.

“Estamos viendo terneros en Mendoza o San Luis con una genética impresionante”, asegura.

Mondino explica que hace más de 20 años organizan remates de toros de la cabaña Don Benjamín, que han sido claves para mejorar rodeos en distintas regiones.

“En todos estos años habremos vendido cerca de 3.000 toros, y unos 2.000 fueron a San Luis, Mendoza y La Pampa”, señala.

Ese trabajo sostenido empieza a reflejarse claramente en la calidad de los animales.

“Los rodeos que vemos en los remates televisados son cada vez más homogéneos y con terneros de muy buen desarrollo”, destaca.

La evolución del mercado de reproductores refleja también un cambio cultural entre los productores.

Mondino recuerda que en los primeros remates vender toros pedigree era una tarea difícil.

“Vendíamos dos toros y no sabíamos a quién vendérselos”, cuenta.

“El primer toro que vendí se lo vendí a mi abuela porque no teníamos comprador”, relata.

Hoy la realidad es completamente distinta. “Ahora vendemos más de 200 o 300 toros por remate”, afirma.

En el mercado de invernada también se perciben cambios.

Mondino considera positivo que los criadores intenten evitar la tradicional concentración de oferta de terneros entre marzo y abril.

Para facilitar ese proceso, la consignataria decidió aumentar la cantidad de remates televisados durante el año.

“Buscamos que los productores puedan vender en distintas fechas y no todos juntos”, explica.

El objetivo es evitar grandes concentraciones de oferta que terminan presionando los precios.

“Está bueno que el criador pueda regular la salida de los terneros”, señala.

El verdadero desafío: sumar kilos

Para Mondino, más allá de las condiciones de mercado, el gran desafío de la ganadería argentina es aumentar la producción de kilos por animal.

“El desafío del criador es meter más kilos y vender terneros más pesados”, afirma.

Durante muchos años el negocio se analizó en función de la cantidad de animales.

“Antes estaba el famoso ‘dos por uno’: vendías un novillo y comprabas dos terneros”, recuerda.

Hoy la lógica cambió. “Ahora todos miramos el kilo”, resume.

Según Mondino, el camino para aumentar la producción de carne en Argentina pasa por mejorar la eficiencia productiva.

“La ganadería es muy difícil que crezca 30 o 40% en cantidad de animales. Pero sí podemos aumentar los kilos”, explica.

Por ejemplo,  una vaquillona que hoy se vende con 300 kilos podría llegar a 400,

un novillo de 440 kilos podría transformarse en uno de 520 o incluso 600 kilos.

Ese salto permitiría incrementar la producción sin necesidad de aumentar el stock ganadero.

“Tenemos una vaca que nos da un producto. Si logramos que ese producto tenga más kilos, vamos a producir mucha más carne”, afirma.

Después de años difíciles, el entusiasmo que vuelve a verse en los productores refleja un cambio profundo en el sector.

“La ganadería siempre fue futuro”, dice Mondino.

Pero ahora agrega una definición que sintetiza el momento actual: “Hoy la ganadería también es presente”.

Fotos, gentileza de José Sombra – sanluisconelcampo