Inicio Ganadería El Tropezón y el desafío de hacer ganadería eficiente en las sierras...

El Tropezón y el desafío de hacer ganadería eficiente en las sierras de San Luis donde nada sobra

Soledad Garavaglia, Fausto Barzola Garavaglia, Daniel Barzola, Emanuel Vega y Luis Alfredo López.

En el corazón del norte puntano, allí donde el paisaje serrano impone límites claros y el clima marca el ritmo de cada decisión productiva, el establecimiento El Tropezón se consolida como un ejemplo de ganadería pensada, medida y profundamente adaptada al territorio. Ubicado en Guanaco Pampa, departamento San Martín, este campo familiar sintetiza una combinación poco frecuente pero cada vez más necesaria, conocimiento técnico, experiencia práctica, compromiso intergeneracional y una visión de largo plazo que prioriza la sustentabilidad por sobre los atajos productivos.

El Tropezón es mucho más que un establecimiento de cría bovina. Es el resultado de años de aprendizaje, correcciones y decisiones estratégicas tomadas en un ambiente semiárido, frágil y altamente variable, donde producir no es repetir recetas, sino interpretar el campo en cada escala, desde la cuenca hasta el lote, desde el suelo hasta la vaca. La empresa es propiedad de Gregorio y Fausto Barzola Garavaglia, jóvenes estudiantes que, junto a Soledad Garavaglia (ingeniera agrónoma) y Daniel Barzola Sanmartino (médico veterinario), conforman un equipo de trabajo que articula formación académica, experiencia técnica y una fuerte impronta territorial.

Mientras Gregorio se forma en Economía en Claremont McKenna College, California, y Fausto transita sus estudios secundarios en la Escuela Técnica N° 26 Gobernador Elías Adre de Concarán, el proyecto productivo avanza con una lógica clara, ordenar el sistema, ajustar la carga, mejorar la eficiencia reproductiva y cuidar el recurso suelo-pastizal, entendiendo que en estos ambientes cada error se paga caro y cada acierto se construye con constancia.


A lo largo de los años, El Tropezón atravesó procesos de cambio profundos. Desde la evolución genética del rodeo, que pasó de un mestizaje inicial a un plantel definido de Aberdeen Angus colorado y negro, hasta la adopción sostenida de la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) como herramienta central para mejorar la eficiencia reproductiva, homogeneizar el rodeo y producir vacas funcionales, fértiles y adaptadas al ambiente serrano. Todo esto acompañado por un fuerte énfasis en la sanidad, el manejo pastoril por ambientes, la suplementación estratégica y el registro de datos como base para la toma de decisiones.

El camino no estuvo exento de dificultades. El sobrepastoreo, la alta carga animal y los altibajos en la condición corporal impactaron en su momento sobre los índices reproductivos. A eso se sumaron eventos extremos que marcaron un antes y un después, como el incendio más grande desde la creación del establecimiento en septiembre de 2024 y una posterior inundación, que obligaron a reconstruir infraestructura, replantear el sistema y reafirmar la importancia de pensar la ganadería desde la resiliencia.

Hoy, con el sistema nuevamente en funcionamiento pleno, alambrados recompuestos, manejo ajustado y planificación retomada, El Tropezón muestra resultados concretos: preñez total del rodeo, vacas en buena condición corporal, mayor estabilidad productiva y una clara mejora en la eficiencia global del sistema. Todo ello apoyado en el conocimiento del suelo, el manejo por ambientes, la incorporación de pasturas perennes e intersiembras, como el Melilotus, y una visión integral que entiende que producir terneros de manera sostenida es un proceso, no una casualidad.

Esta entrevista recorre en profundidad la experiencia de El Tropezón, como los pilares técnicos del sistema, los aprendizajes que dejó el error, el valor del manejo fino en ambientes serranos, la importancia del control de la condición corporal, el rol de la genética y la sanidad, el uso estratégico de la suplementación, el aporte de los estudios de suelo, los desafíos climáticos del departamento San Martín y las oportunidades de crecimiento para la ganadería regional.

Un testimonio que combina realismo productivo, base técnica sólida y una mirada moderna de la ganadería, donde el objetivo no es producir más en un año bueno, sino seguir produciendo cuando el contexto se vuelve adverso. En definitiva, una historia que demuestra que, incluso en los ambientes más desafiantes, la eficiencia y la sustentabilidad son posibles cuando el sistema se piensa con coherencia, datos y compromiso.

El Semiárido recorrió cada rincón del campo, donde habitan poco mas de 200 madres en excelente estado corporal. La jornada, que incluyo movimiento de vacas y vistosos caballos de polo, se desarrolló con la experimentada asistencia de Luis Alfredo López y Emanuel Vega.

En paralelo a la producción ganadera, el grupo familiar desarrolla la empresa Livestock Servicios Agroganaderos, dedicada al manejo sanitario, reproductivo, inseminación artificial y asesoramiento técnico, y Green Monkey, orientada a servicios de mantenimiento y parquización.

El siguiente fue el dialogo mantenido con ambos profesionales:

¿Cuáles son los pilares técnicos del sistema de cría?

Los pilares técnicos de nuestro establecimiento son los básicos que sostienen cualquier sistema de cría bovina eficiente: nutrición, genética, sanidad y manejo. Sobre esos ejes trabajamos desde hace años, entendiendo que producir bien en un ambiente serrano y semiárido requiere coherencia, constancia y decisiones ajustadas al campo real.

El Tropezón viene atravesando un proceso de mejora desde hace tiempo. En una primera etapa se realizaron distintos cambios, aunque con resultados poco alentadores y sin una rentabilidad que reflejara claramente el esfuerzo productivo.

Con el correr de los años, el sistema fue ordenándose y encontrando un rumbo más claro.

La sanidad animal siempre fue uno de nuestros principales fuertes. En paralelo, el rodeo fue evolucionando: pasamos de un rodeo mestizo, con vacas media sangre Hereford, a un rodeo Aberdeen Angus colorado y negro, seleccionado y adaptado al ambiente, incorporando la mejor genética disponible en cada momento.

Este proceso implicó cambios importantes en el manejo, tanto en infraestructura como en la forma de trabajar con los animales. Se adecuaron mangas, corrales y parcelas, y se ajustó el manejo diario en lotes y potreros, buscando siempre eficiencia, orden y bienestar animal. El sistema fue cambiando de manera gradual, acompañando un manejo que demostró ser muy eficiente, especialmente sobre potreros de pastizal natural con pasturas perennes, uno de los mayores valores del campo.

En cuanto a sanidad, el establecimiento cuenta con un plan sanitario básico orientado a cubrir las principales enfermedades de la zona, como clostridiales y complejos respiratorios y reproductivos. El plan se ajusta según las categorías, el momento reproductivo y la época del año. Se realizan vacunaciones clostridiales dos veces al año, respiratorias una vez al año y reproductivas previo a la inseminación y al servicio. La suplementación mineral de macro y microminerales se incorpora al inicio de los protocolos de IATF.

La desparasitación se define a partir de análisis de HPG, que realizamos una vez al año, y en función de esos resultados se decide el uso de antiparasitarios. Utilizamos closantel debido a que los animales consumen aproximadamente el 80 % del agua de bebederos y aguadas naturales (arroyos, vertientes y represas), siendo la fasciola hepática el parásito más frecuente en el sistema. La mineralización también se realiza mediante sales ubicadas en zonas de descanso y comederos, especialmente acompañadas con concentrados proteicos durante el invierno, para mejorar la digestibilidad de los pastos. Los baños contra moscas y piojos son otra práctica fundamental, tanto al ingreso del invierno como en los meses estivales. A esto se suman el sangrado para brucelosis, el raspaje para enfermedades venéreas y la aplicación de las vacunas obligatorias, junto con la colocación de caravanas.

En genética, luego de depurar el rodeo mestizo con toros Hereford, comenzamos a trabajar con Inseminación Artificial a Tiempo Fijo en el año 2012, lo que nos permitió ir formando un rodeo definido, priorizando adaptabilidad de la vaca al ambiente y fertilidad. A partir de allí, se masificó el uso de la inseminación, avanzando en la reposición con vaquillonas propias, hijas de los padres utilizados. Actualmente, el 100 % de las madres son producto de inseminación artificial.

En cuanto al manejo, utilizamos todas las herramientas disponibles, tanto en el manejo pastoril —entendiendo la cadena forrajera— como en el manejo del rodeo.

El campo cuenta con dos corrales completos con mangas, cepo y toril, lo que permite encierres y manejos en distintos sectores del establecimiento. El rodeo se maneja con banderas, sin perros, látigos ni picanas, trabajando a caballo o a pie, lo que permitió lograr animales mansos y fáciles de manejar. Durante algunos meses del año se suplementa con maíz, lo que favorece aún más la docilidad del rodeo, que responde a estímulos previos como la bocina o la pala del cargador. Este manejo permite realizar arreos sin generar estrés ni maltrato.

El manejo pastoril se define por lotes, considerando carga animal, disponibilidad de materia verde, estado fisiológico de las pasturas, época del año, disponibilidad de agua y tiempos de descanso. El establecimiento cuenta con diez potreros: dos de mayor superficie y ocho más pequeños. En ellos se dispone de pastizal natural con intersiembras de pasto llorón y panicum, pasturas de alfalfa, rastrojos de sorgo o maíz y verdeos de invierno, todos destinados a pastoreo en verde o diferido. La suplementación se realiza principalmente con maíz.

El campo es atravesado por cañadas con cursos de agua, donde se encuentran los sectores más fértiles. En estas áreas se logran pasturas con predominio de leguminosas, principalmente melilotus, implantado mediante distintas modalidades: siembra al voleo a caballo, al voleo con máquina, intersiembra con disco y también a través del bosteo de los animales cuando se incorporan a los comederos con sales durante el invierno.

Si bien los fundamentos productivos siempre estuvieron claros, durante un tiempo la alta carga animal, la degradación del campo por sobrepastoreo y las fluctuaciones en la condición corporal de las madres hicieron que los índices reproductivos no fueran los esperados. Se registraron fracasos en la tasa de concepción y una alta proporción de vacas en anestro, en muchos casos asociados a limitantes nutricionales.

En septiembre de 2024 el establecimiento sufrió el incendio más grande desde su creación y, posteriormente, una inundación. Esto obligó a rehacer mejoras, reponer alambrados perimetrales y replantear el sistema productivo. A partir de esa situación se decidió mantener la cría, incorporar recría fuera del campo —a través de invernadores de la zona— y retomar la reposición con vaquillonas propias que regresen al establecimiento para integrarse a la fábrica de terneros.

El objetivo es avanzar de manera progresiva hacia una mayor trazabilidad del rodeo, con un manejo más controlado e individualizado. Actualmente se trabaja con caravana tarjeta, registrando número, fecha y toros de IATF, y se está próximo a incorporar identificación electrónica. La inseminación se realiza en tres tandas a lo largo del año, evaluando condición corporal y ajustando el manejo nutricional según los requerimientos de cada vaca.

En el año 2025, con el cierre total de los alambrados, la reposición de los sectores dañados y el regreso al funcionamiento planificado del establecimiento, se logró preñar la totalidad del rodeo, alcanzando buenas condiciones corporales en vacas y vaquillonas, evitando sobrepastoreos y retomando la planificación de intersiembras.

En ese contexto, se volvió a invertir en pajuelas de alto valor, provenientes de padres campeones de la raza Aberdeen Angus.

¿Qué resultados concretos obtuvieron con la implementación de la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo?

Más allá de las ventajas conocidas de la IATF, el principal resultado fue la homogeneidad del rodeo, con vacas de frame moderado y menores requerimientos de mantenimiento, algo clave en este ambiente. La elección de padres con DEPs ajustados al sistema nos permitió evitar problemas de distocia y lograr terneros que expresan muy bien su potencial en destete y recría. También observamos una mayor producción de kilos por hectárea, ya que la IATF es una herramienta que ayuda a sacar vacas del anestro y mejora la eficiencia reproductiva. La devolución de los invernadores que terminan nuestro producto ha sido muy positiva.

¿Cómo lograron mejorar los índices reproductivos en un ambiente serrano y semiárido?

La mejora reproductiva llegó cuando logramos que la condición corporal de la vaca no caiga. Para eso fue clave el seguimiento individual, las ecografías, el control de posparto y la suplementación estratégica cuando fue necesaria.

Cuando el recurso es limitado, preferimos menos vacas, pero en mejor condición, evitando vacas vacías consumiendo pasto sin producir.

¿Qué importancia tiene el control de la condición corporal en la eficiencia reproductiva?

La preñez entra por la boca. Apoyamos a la vaca en los momentos de mayor requerimiento, especialmente a la salida del invierno. En campos serranos suplementamos con maíz partido y sales minerales, lo que permite que las vacas lleguen fuertes y respondan rápidamente cuando el campo comienza a producir verde.

¿Cuáles fueron los principales cambios en el manejo del rodeo en los últimos años?

En los últimos años consolidamos un rodeo más parejo, descartando vacas improductivas y seleccionando animales con objetivo claro: un ternero por vaca por año. Reponemos con vaquillonas propias, eligiendo los padres, y el rodeo actual es resultado de un trabajo de selección sostenido en el tiempo.

En el plantel contamos con hijas de Raucho, Escocés, Chicago de las últimas camadas, y el rodeo base se fue conformando a lo largo de los años a partir de la adquisición de terneras para madre. Muchas de ellas provienen de la experiencia

previa de Daniel trabajando en la Cabaña Don Mansueto, de la firma Gonfer SA.

Estas terneras eran hijas de padres muy destacados como Esencial, Mister Angus, Euro, Serrucho y Reckoning. En su momento, junto con colegas y compañeros de trabajo como el ingeniero agrónomo Franco Bompadre y el ingeniero zootecnista Leandro Forti, se realizó la selección de las terneras con aptitud para madres. Ese trabajo es el origen del actual rodeo de cría del establecimiento El Tropezón.

La incorporación de pasturas perennes y la intersiembra de Melilotus en el pastizal natural mejoraron la receptividad, la calidad forrajera y la estabilidad del sistema. El Melilotus aporta nitrógeno, mejora el suelo y, con buen manejo, se mantiene por resiembra natural.

Esto se tradujo en vacas con mejor condición, mejor respuesta reproductiva y terneros más parejos al destete.

¿Qué desafíos presenta producir forraje en ambientes semiáridos?

El principal desafío es la variabilidad climática, con lluvias mayormente estivales, poco frecuentes y mal distribuidas. Es un ambiente frágil, donde el sobrepastoreo se paga caro y la recuperación del potrero lleva tiempo. Por eso, no se puede forzar la producción: hay que ajustar la carga, respetar descansos y trabajar con especies adaptadas al ambiente.

¿De qué manera estas prácticas contribuyen a la estabilidad productiva del sistema?

Estas prácticas permiten amortiguar los altibajos del clima. El manejo por lotes, las pasturas perennes y las intersiembras ayudan a sostener la oferta forrajera y la condición corporal de las vacas. La estabilidad no pasa por producir más en un año bueno, sino por sostener la producción de terneros en los años difíciles.

¿Qué recomendaciones darían a otros productores que quieran avanzar hacia sistemas más sustentables?

La primera recomendación es conocer bien el campo y aceptar sus límites. En ambientes semiáridos, la sustentabilidad empieza por ajustar la carga y no exigir al sistema más de lo que puede dar. también si es posible, realizar análisis de suelo y agua para conocer lo que tenemos.

También es clave ordenar el manejo: trabajar por lotes, planificar descansos, medir condición corporal y tomar decisiones a tiempo. No hace falta aplicar todas las tecnologías juntas, sino empezar por las que realmente se adapten al ambiente y al sistema productivo.

Otro punto fundamental es registrar la información del sistema. Llevar datos del campo, la composición de los lotes, el rodeo, la sanidad, la preñez, las pariciones y los movimientos permite tomar mejores decisiones. El registro puede ser en un software, una planilla de Excel o incluso un cuaderno, lo importante es registrar y usar esa información.

En nuestro caso trabajamos con un Excel de desarrollo propio, donde registramos toda la gestión ganadera: madres, reposición, nacimientos, padres utilizados, manejo por lotes, entradas y salidas, tiempos de permanencia y descansos. Todo eso es lo que nos permite evaluar el sistema y ajustar el manejo campaña a campaña.

Por último, y no menos importante, pensar a largo plazo. Cuidar el suelo, el pastizal y la vaca hoy es lo que permite seguir produciendo terneros mañana.

¿Por qué es clave conocer el territorio en distintas escalas: cuenca, campo, lote y ambiente?

Conocer el territorio en distintas escalas es fundamental porque permite entender cómo funciona realmente el sistema productivo. La escala de cuenca nos ayuda a comprender el comportamiento del agua y cómo se mueve frente a distintos eventos de lluvia. En nuestro caso, el establecimiento está influenciado por tres cuencas lo que explica por qué dentro del mismo campo hay sectores que responden de manera muy diferente.

A escala de campo se ordena el sistema general, y cuando bajamos a lote y ambiente es donde se define el manejo fino: ajuste de cargas, tiempos de pastoreo, descansos y decisiones sobre dónde intervenir y dónde ser más conservadores. En ambientes serranos y semiáridos, tratar todo igual suele ser uno de los principales errores. Entender estas escalas nos permite anticiparnos, cuidar el recurso y tomar decisiones más eficientes.

¿Qué revelaron los estudios de suelo realizados en El Tropezón?

Los estudios de suelo que comenzamos a realizar en el establecimiento, con el acompañamiento de técnicos del INTA, ingeniera agrónoma Silvana Benítez y el análisis cartográfico desarrollado por el ingeniero agrónomo Guillermo Mas, confirmaron que dentro del campo existen ambientes muy diferentes entre sí, con limitantes físicas claras que condicionan la producción forrajera.

En algunos sectores, especialmente los más serranos y ondulados, se detectaron problemas de compactación, baja infiltración y alto riesgo de erosión hídrica, lo que obliga a ser muy cuidadosos con el manejo del pastoreo. En otros ambientes más llanos, si bien la infiltración es mejor, aparecen limitantes como encostramiento superficial, baja retención de humedad y restricciones que también requieren ajustes de manejo.

Estos estudios nos sirvieron para reafirmar la importancia de trabajar con cobertura, ajustar cargas y descansos, incorporar intersiembras y pensar el manejo del forraje con una mirada de largo plazo. Son análisis que empezamos a hacer en algunos lotes y que vamos a seguir ampliando, porque nos permiten tomar decisiones más precisas y sostener un sistema productivo más estable y adaptado al ambiente.

¿Cómo se relacionan los indicadores físicos del suelo con la producción forrajera?

En la práctica, los indicadores físicos del suelo se reflejan en cómo responde el pasto. Cuando el suelo está compactado o con costra, el agua no infiltra bien, las raíces no se desarrollan y la producción forrajera cae.

En cambio, en los sectores con buena cobertura y manejo del pastoreo, el suelo tiene mayor capacidad de infiltración, el forraje rebrota más rápido y el sistema se sostiene en el tiempo. Por eso, el estado físico del suelo es clave para la producción forrajera, especialmente en ambientes semiáridos.

¿Qué ventajas ofrece el manejo por ambientes frente al manejo tradicional?

El manejo por ambientes permite dejar de tratar todo el campo de la misma manera y empezar a tomar decisiones según cómo responde cada sector. En la práctica, esto se traduce en un uso más eficiente del forraje, un mejor cuidado de los ambientes más frágiles y un mayor aprovechamiento de los que tienen más potencial.

A diferencia del manejo tradicional, trabajar por ambientes permite ajustar la carga, los tiempos de pastoreo y los descansos, reducir el sobrepastoreo y sostener la producción en el tiempo. En ambientes serranos y semiáridos, permite ganar eficiencia sin degradar el suelo ni el pastizal.

¿Cómo ayuda este enfoque a enfrentar eventos climáticos extremos?

El manejo por ambientes permite anticiparse y no reaccionar tarde frente a eventos climáticos extremos. Al conocer cómo responde cada sector del campo, podemos ajustar la carga, priorizar descansos y proteger los ambientes más frágiles cuando el clima se vuelve adverso.

A partir de la última inundación entendimos que, aunque estos eventos se repitan cada diez años, el sistema tiene que estar preparado. Esto nos llevó a mejorar el manejo y a planificar las siembras de verdeos teniendo en cuenta las curvas de nivel, para reducir la escorrentía y evitar que avance la erosión hídrica.

¿Cuáles son las principales limitantes nutricionales en los sistemas serranos?

En los sistemas serranos, la principal limitante nutricional es la disponibilidad y calidad del forraje a lo largo del año. Son ambientes donde la producción es muy variable y muchas veces no coincide con los momentos de mayor demanda del rodeo.

A esto se suman deficiencias minerales propias del ambiente y una baja oferta proteica en determinados períodos, especialmente en invierno. Si estas limitantes no se manejan a tiempo, impactan directamente en la condición corporal de las vacas y, en consecuencia, en los resultados reproductivos.

¿Qué rol cumple la suplementación en la eficiencia del rodeo?

La suplementación cumple un rol estratégico. No busca reemplazar al pasto, sino acompañar al sistema en los momentos críticos. Bien utilizada, permite sostener la condición corporal de las vacas, mejorar la respuesta reproductiva y evitar pérdidas de eficiencia.

En nuestro caso, la suplementación se usa de manera puntual, ajustada al estado del rodeo y al ambiente, principalmente para atravesar el invierno y los picos de requerimiento. Eso nos permite tener vacas más parejas y un sistema más ordenado.

¿Por qué es tan importante ajustar la suplementación mineral según el agua disponible?

Ajustar la suplementación mineral según el agua disponible es clave porque el agua es lo primero que consume la vaca y muchas veces ya aporta sales o minerales. No es lo mismo trabajar con agua de bebederos que con aguadas naturales, arroyos, vertientes o represas.

Si eso no se tiene en cuenta, se puede suplementar de más o de menos, y el mineral no cumple su función. En nuestro caso, siempre evaluamos la fuente de agua junto con la suplementación, porque cuando el ajuste es correcto las vacas responden mejor, mantienen la condición corporal y el sistema funciona de manera más eficiente.

En la ganadería regional, los drones se utilizan principalmente como una herramienta de observación y diagnóstico. Permiten recorrer grandes superficies, identificar diferencias entre ambientes, evaluar la cobertura de las pasturas y revisar sectores de difícil acceso, optimizando tiempos de recorrida.

En nuestro caso, no trabajamos aún con drones de manera directa, pero a partir de la primera jornada ganadera realizada en el campo comenzamos a evaluar su uso para siembras puntuales de pasto llorón en lomas, donde la maquinaria tradicional no puede ingresar y que fueron muy afectadas por los últimos incendios. Para eso, estamos analizando la posibilidad de contratar servicios especializados, como Green Drone, a través del Ing. Agr. Rodrigo Becerra, como una herramienta concreta para mejorar la oferta forrajera en ambientes difíciles.

¿Qué desafíos enfrenta hoy la ganadería del Departamento San Martín?

Uno de los principales desafíos es producir en un contexto de alta variabilidad climática, que ya es una condición estructural del sistema. Años muy secos, lluvias estivales concentradas, incendios recurrentes y eventos extremos obligan a pensar sistemas más ordenados, flexibles y preparados, tanto en el manejo del forraje como del rodeo y la infraestructura.

Otro desafío importante es el trabajo a escala territorial. El manejo del agua y de las cuencas no puede pensarse de manera aislada, campo por campo. Para reducir procesos como la erosión hídrica, es necesario avanzar en criterios de manejo compartido y en el trabajo conjunto entre productores.

El acceso a la tecnología también es un punto clave. No solo incorporarla, sino saber usarla bien y adaptarla a la realidad de cada sistema. En ese sentido, la capacitación permanente y la actualización técnica son fundamentales para poder tomar mejores decisiones y mejorar la eficiencia de los sistemas productivos.

¿Cuáles son las oportunidades de crecimiento para la región?

Las oportunidades de crecimiento están en aprovechar mejor los recursos de la región y en fortalecer el trabajo conjunto entre productores. Compartir experiencias, abrir los campos, intercambiar manejos y aprender tanto de los aciertos como de los errores permite mejorar los sistemas y avanzar de manera más ordenada.

En un contexto de mejores precios del ternero y de la carne, se genera una oportunidad concreta para reinvertir en los establecimientos, mejorar el manejo forrajero, la infraestructura y la eficiencia del rodeo. Si a eso se suma capacitación continua, incorporación gradual de tecnología y una mirada de largo plazo, la región tiene un potencial importante para crecer de forma sostenida y sustentable.

Cría de caballos de polo

Además de la cría bovina, en el establecimiento se desarrolla la cría de caballos de polo. Esta actividad surge de la trayectoria de Daniel en el polo, una pasión que hoy comparte con su hijo Fausto.

Se trabaja con la raza Polo Argentino y varias yeguas criadas en el establecimiento han sido vendidas y llevadas al exterior, lo que representa un orgullo para la familia y para el establecimiento. Es una actividad que convive con la ganadería y refleja la diversificación productiva del establecimiento.

 Con apenas 17 años, Fausto Barzola Garavaglia encarna una historia donde el campo, los caballos y el polo se entrelazan de manera natural. Propietario junto a su familia del establecimiento El Tropezón, en la zona de Guanaco Pampa, Fausto reparte su tiempo entre el colegio técnico y cada oportunidad que encuentra para volver al campo, participar en las tareas ganaderas y, sobre todo, profundizar su vínculo con los caballos.

Ese lazo viene desde la infancia. “No recuerdo a qué edad empecé a andar a caballo, siempre estuvieron en mi vida”, resume. El salto al polo llegó en 2020, poco antes de la pandemia, cuando comenzó a jugar en clubes de Concarán, para luego participar en torneos en Río Cuarto y Mendoza. El parate sanitario, lejos de frenar su evolución, se transformó en una oportunidad clave. Con una cancha a pocas cuadras de su casa, de propiedad de su padre y quien también fue jugador de polo, pudo entrenar intensamente y mejorar su nivel de juego.

En El Tropezón, el polo no es solo una práctica deportiva, sino también un proyecto productivo. Entre el 70 y el 80% de los caballos que utilizan son de cría propia, desarrollados y amansados en el establecimiento. La experiencia familiar incluye incluso la venta de caballos a jugadores y mercados internacionales, lo que consolidó un saber hacer que hoy Fausto valora especialmente. “En el polo, el caballo es el 70% del juego. Podés jugar bien, pero si no tenés el caballo que te acompañe, la diferencia se nota”, afirma, recordando sus primeras experiencias en torneos de Buenos Aires frente a jugadores con animales de mayor porte y potencia.

Hoy, el desafío pasa por seguir mejorando la calidad de los caballos, apostando a animales más grandes y fuertes, y proyectando a futuro la preparación de una tropilla propia, un objetivo que lo entusiasma y lo motiva. Aun con las dificultades propias del campo, incendios, inundaciones o ataques de pumas, la pasión se mantiene intacta.

Fausto ya tuvo su bautismo en escenarios de peso. Jugó un torneo en Palermo y se dio el gusto de ganarlo. Con juventud, formación y caballos nacidos en su propio suelo, su historia refleja cómo el polo, en El Tropezón, es mucho más que un deporte, es una identidad que se construye desde chico, a caballo y en el campo.