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El nuevo mapa agropecuario muestra más pasturas y cambios desiguales en el monte de San Luis

Un análisis de la serie histórica 2015–2025 del proyecto MapBiomas revela transformaciones profundas y desiguales en San Luis. Mientras el bosque nativo retrocede a escala provincial, crecen las pasturas implantadas y el pastizal natural.

El territorio de San Luis no es el mismo que hace una década. Las cifras oficiales del proyecto MapBiomas, una iniciativa científica que monitorea anualmente el uso y la cobertura del suelo mediante imágenes satelitales y validaciones técnicas, permiten dimensionar con precisión cómo se reconfiguró la provincia entre 2015 y 2025.

El trabajo clasifica cada hectárea en categorías como bosque nativo (abierto y cerrado), agricultura, pasturas implantadas, pastizal natural (herbáceas), áreas urbanas y otros usos. Los datos son públicos, comparables año a año y elaborados con la misma metodología, lo que los convierte en una de las herramientas más sólidas para analizar procesos territoriales de largo plazo.


A escala provincial, el balance de la década muestra una tendencia clara, ya que el bosque nativo se redujo en aproximadamente 68.392 hectáreas, lo que representa una caída cercana al 3,3%.

El pastizal natural (herbáceas) aumentó en torno a 87.562 hectáreas (4,9% más).

Las pasturas implantadas registraron el mayor salto relativo, con 72.607 hectáreas más, un crecimiento cercano al 43%.

La agricultura, entendida exclusivamente como superficie destinada a cultivos, sin incluir pasturas, se mantuvo relativamente estable en el balance general, aunque con movimientos internos significativos.

En términos productivos, el patrón es elocuente. El componente forrajero gana superficie, mientras el bosque nativo retrocede moderadamente. No obstante, es clave una aclaración técnica, ya que los datos muestran coberturas del suelo, no decisiones productivas directas. Es decir, el aumento de pasturas no implica automáticamente más ganadería, aunque sí abre una hipótesis razonable sobre un mayor peso del uso forrajero en ciertas zonas.

La provincia no cambia de manera pareja

El dato más relevante surge al desagregar por departamentos. Allí se observa que San Luis no se mueve como un bloque homogéneo, sino como un mosaico con dinámicas propias.

En bosques, hay pérdidas concentradas y aumentos puntuales, ya que el comportamiento del monte nativo es heterogéneo.

Fuertes pérdidas se registran en Pueyrredón, 137.114 hectáreas menos, una caída del 38% en la década; Junín, con 49.019 ha menos (−27%), y Chacabuco, −18.510 ha (−20%).

En cambio, aparecen ganancias significativas en Dupuy, con 68.525 ha mas, y San Martín, con un aumento de 60.215 ha.

Y aumentos más moderados en Ayacucho (+13.086 ha), Belgrano (+11.730 ha) y Pedernera (+11.584 ha).

La lectura parece contundente. No puede afirmarse que “el monte cayó en toda la provincia”. Lo que muestran los datos es una redistribución territorial con zonas de fuerte retracción y otras de expansión. Las causas pueden ser múltiples, como manejo productivo, incendios, recuperación natural, cambios en la clasificación, pero lo verificable es la disparidad territorial.

El pastizal natural crece con fuerza en varios departamentos. En Dupuy, 59.882 ha más; en Chacabuco, 39.000 ha mas y en Pueyrredón, 15.185 ha agregadas.

En otros distritos, los cambios son leves o incluso negativos. En Pedernera, 4.105 ha menos y Pringles 2.461 ha menos.

El incremento provincial está impulsado por focos concretos, no por una expansión uniforme, según el mismo reporte.

Las pasturas implantadas muestran la variación más intensa de toda la serie, pero también con un patrón dividido.

Los aumentos fuertes se registraron en Dupuy, con 22.291 ha mas (más que duplica su superficie), y San Martín, con 6.395 ha agregadas. También suben en Ayacucho y Pueyrredón.

En tanto, las caídas significativas se dieron en Pedernera, con 34.637 ha menos; Chacabuco, con −21.816 ha y Junín, con −12.500 ha.

Esto impide generalizaciones simplistas. No se puede afirmar que “crece la presión ganadera en toda la provincia”. Lo que sí se puede sostener es que existen polos de expansión forrajera, especialmente en Dupuy, y zonas donde las pasturas retroceden con fuerza.

El liderazgo de Dupuy

En la categoría “Agricultura”, que excluye expresamente a las pasturas implantadas, la superficie total provincial se mantiene relativamente estable en la década. Sin embargo, el análisis territorial vuelve a mostrar contrastes.

Dupuy lidera la expansión agrícola, con cerca de 40 mil hectáreas que cambiaron hacia uso agrícola en el período analizado. Esto refuerza la idea de un sur provincial con fuerte dinamismo productivo.

Entre 2015 y 2025, San Luis experimentó transformaciones medibles en su cobertura de suelo. A escala global, el bosque nativo retrocede moderadamente, mientras crecen las superficies asociadas al componente forrajero. Pero la clave está en el detalle: la provincia no cambia de manera pareja.

Hay departamentos con fuertes pérdidas de monte y otros donde aumenta. Hay zonas donde las pasturas se expanden con intensidad y otras donde retroceden. La agricultura se mantiene estable en términos generales, aunque con polos claros de crecimiento.

Más que una única historia provincial, los datos describen una reconfiguración territorial por zonas, con impactos productivos y ambientales que obligan a una mirada fina y localizada. En un contexto donde el debate sobre ordenamiento territorial, sostenibilidad y producción es cada vez más central, la información objetiva y comparativa se vuelve imprescindible.

La fotografía satelital de la última década deja una certeza, el suelo sanluiseño está en movimiento. Y entender hacia dónde y por qué es el desafío que sigue.