Hernán Fernández, vecino del paraje Las Brisas, denunció que decenas de familias permanecieron casi 30 días sin suministro de agua y afirmó que, tras hacer público el reclamo mediante un video en redes sociales, recibió una notificación policial que interpretó como un intento de silenciar su protesta. «Pedí agua y me respondieron con una intimación», sostuvo.
La desesperación por la falta de agua terminó convirtiéndose en una polémica denuncia que sacude a los parajes rurales del departamento Belgrano. Hernán Fernández, vecino de Las Brisas, aseguró que familias de distintas localidades permanecieron cerca de un mes sin acceso al suministro proveniente del acueducto que nace en el dique Nogolí y que, luego de visibilizar públicamente la situación, recibió una notificación policial que considera un «apriete» para que dejara de reclamar.
La denuncia fue realizada durante una entrevista con el periodista Mario Otero, de FM Digital, donde Fernández describió un escenario de abandono que afectó a vecinos de Las Brisas, El Barrial, El Paliguante, El Recodo y otros parajes de la región.
«Ya no son lugares donde solamente hay animales. Hay familias, chicos y adultos mayores. Pasaron 30 días sin agua y nadie apareció. Ningún funcionario, ningún representante. Estuvimos completamente solos», afirmó.
Según explicó, el sistema de abastecimiento funciona mediante un acueducto que transporta agua cruda desde el dique Nogolí y que habitualmente mantiene un flujo constante. Sin embargo, durante las últimas semanas el servicio desapareció prácticamente por completo.
Lo que más indignó a los vecinos fue que la crisis se produjo en momentos en que los embalses de la zona registraban niveles elevados de agua.
«En verano uno puede entender que haya problemas por la sequía, pero ahora los diques están desbordando. No había explicación para que la gente estuviera un mes sin agua», señaló.

El video que encendió la polémica
Cansado de la falta de respuestas, Fernández decidió grabar un video y difundirlo en redes sociales. Allí cuestionó la ausencia de soluciones definitivas para un problema que calificó como histórico y apuntó contra la falta de mantenimiento de la infraestructura hídrica.
También puso el foco en la realización de una competencia de rally que atravesó la misma zona afectada.
«Manifesté que había recursos para organizar un evento provincial, pero no para garantizar algo tan básico como el agua para las familias», expresó.
Según su relato, la repercusión del video fue inmediata. Pero lo que ocurrió después lo sorprendió aún más.
Fernández aseguró que al día siguiente de la publicación se presentaron efectivos policiales en su domicilio para entregarle una notificación que, según interpretó, le exigía abstenerse de realizar manifestaciones relacionadas con el rally y con la problemática denunciada.
«Se presentó un móvil policial con cuatro efectivos. El trato fue respetuoso, pero me notificaron bajo apercibimiento de una contravención. El acta no tenía una firma que identificara claramente quién la ordenaba. Yo no había convocado a ningún corte ni a ninguna acción ilegal», sostuvo.
De acuerdo con su testimonio, la medida se habría fundamentado en comentarios que indicaban que podría producirse una protesta durante el desarrollo de la competencia automovilística.
«En el video no hay ninguna incitación a cortar rutas ni a cometer actos ilegales. Solamente señalé que el rally pasaba por el mismo lugar donde las familias llevaban semanas sin agua», afirmó.
La situación generó malestar entre vecinos y seguidores que interpretaron la notificación como una presión indebida.
«En la jerga popular esto es un apriete. No me van a callar. Tengo el respaldo de mucha gente porque lo que conté es una realidad que viven todos los días», aseguró.
Paradójicamente, Fernández afirmó que poco después de la difusión pública del conflicto comenzaron trabajos sobre la red y el suministro fue restablecido.
«Después del video el agua volvió. Se purgó la cañería y ahora hay una presión que hacía mucho tiempo no se veía», relató.
También señaló que observó una intensa actividad de reparación en el sistema, incluyendo el reemplazo de caños que hasta entonces no se había concretado.
Sin embargo, considera que el problema de fondo sigue sin resolverse.
«Lo que buscamos no es una solución de emergencia cada vez que alguien protesta. Queremos una respuesta definitiva para todos los parajes del departamento Belgrano», remarcó.
Mientras el servicio parece haber recuperado su normalidad, la denuncia sobre la intervención policial abre un nuevo interrogante: quién ordenó la notificación y por qué motivo se actuó contra un vecino cuyo reclamo, según sostiene, se limitaba a exigir el acceso a un recurso esencial.
Por ahora, en los parajes rurales del norte puntano, el agua volvió a correr por las cañerías. Pero el malestar y las preguntas de los vecinos siguen tan vigentes como antes.











