Estancia Huelucán, del Grupo Tigonbu, pegado a Buena Esperanza, San Luis, fue elegida nuevamente para desarrollar durante 300 días la 23 edición de la Prueba Pastoril de Angus Centro, a la que ya ingresaron los reproductores concursantes.
Serán 71 los toros de más de 50 cabañas de San Luis, Córdoba y Santa Fe los que ya se encuentran en el establecimiento del sur puntano.
Manuel Muñoz, veterinario responsable de la prueba pastoril, ya desde hace más de 15 años, explicó que, como todos los años, le hicieron la sanidad a los animales, que incluye vacuna clostridal, contra tétano y respiratoria, y los desparasitaron.
Además, se midió circunferencia escrotal, el peso inicial y se carabaneó a todos los toros con el RP correspondiente a la prueba.
También se le puso un bolo intraruminal, ya que gran parte de los diez meses que estos animales pasarán en la prueba, los 10 meses estarán en alfalfa y verdeo de verano e invierno.
“Destacamos la calidad de los toros, cómo año a año evolucionan, y las cabañas van mandando y entendiendo qué tipo de animal tienen que mandar para esta prueba. Y, sin duda, es una de las toradas más parejas que prometen mucho”, valoró Muñoz.
En la prueba pastoril del año pasado participaron 70 toros de 55 cabañas de la región, seis de la cuales son de San Luis.
Presidida por Fabián Otero, Angus Centro desarrollará nuevamente en Buena Esperanza la edición número 23 de la denominada Prueba Pastoril Test del Río Quinto.
Los participantes son toros que tienen entre un año y un año y medio de vida, y convivirán durante 9 meses bajo las mismas condiciones. Cada uno de ellos es sometido a pruebas y controles que van determinando cuáles son los mejores, despejando la influencia del ambiente, que es compartido y, por eso, la intención es que expresen la mejor genética.
Foto: sanluisconelcampo – José Sombra











