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Un juez “duerme” una causa contra un feedlot de San Luis que contamina aguas para consumo humano

Hace cuatro años y tres meses que no hay ningún movimiento en el expediente. El juez de la inactividad judicial es Fernando Alberto Spagnuolo, un magistrado que mira al costado en una causa iniciada contra un feedlot cuyos efluentes podrían contaminar las aguas del dique Cruz de Piedra, destinadas al consumo humano.

La inexplicable y llamativa mora judicial fue expuesta por el periodista Mario Otero durante su habitual columna en Canal 13 San Luis, donde indicó que se está a la espera de los resultados de los análisis de muestras de agua en toda la cuenca de El Volcán, ordenados por el defensor del Pueblo, Enrique Ponce.

Se trata del establecimiento Nicanor SA, de propiedad del abogado Carlos Acevedo y ubicado en Estancia Grande, donde engordan hasta 11 mil bovinos, el triple de su capacidad declarada y cuyos residuos sin tratar escurren en dirección al dique La Estrechura, una presa construida para proveer de agua a la comunidad de El Volcán.

Los nuevos estudios buscan confirmar lo que ya se sabía hace siete años, que el agua del río El Volcán tiene altos contenidos de Escherichia coli y otras nanobacterias, un cauce que desemboca en el dique Cruz de Piedra.

La oficina de Medio Ambiente del gobierno provincial clausuró hace ocho años el establecimiento tras una inspección que realizó basada en los datos científicos aportados por un equipo de investigadores del Grupo de Estudios Ambientales (GEA) perteneciente al Instituto de Matemática Aplicada San Luis (IMASL), dependiente de la Universidad Nacional de San Luis y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que identificaron residuos contaminantes provenientes del emprendimiento ganadero.

La provincia ordenó entonces la clausura de después de que no se adecuara a los requisitos de la ley, pero Nicanor logró que el entonces juez Agustín Ruta fallara diciendo que no le es aplicable la ley dictada después de su habilitación y que el municipio no podía exigirle habilitación municipal.

Acevedo, dueño del feedlot, fue el defensor de Ruta en el Jury que lo destituyó por graves hechos de corrupción.

La Cámara correspondiente revisó el fallo de Ruta, con lo que el expediente volvió a la primera instancia para que se ejecutara, pero Acevedo “chicaneó” y presentó un recurso extraordinario que le fue denegado.

En febrero de 2020, hace cuatro años y tres meses, se lo tuvo como formalmente devuelto a esa primera instancia, recordó el periodista Otero y destacó que desde esa fecha el juez Spagnuolo no genera ningún movimiento en el expediente.

Los antecedentes

La sanción que aplicó el gobierno en 2018 a este feedlot surgió a partir de denuncias que recibieron de vecinos y municipios cercanos, y luego de varias inspecciones en las que detectaron infracciones a las normativas vigentes.

Entre las irregularidades más graves detectadas se destacó la ausencia de tratamiento y canalización para efluentes y residuos sólidos, que escurren sobre una única pendiente que lleva hacia los pequeños ríos que forman la cuenca que llena el dique la Estrechura.

Además, los análisis que la empresa presentó sobre las aguas superficiales incumplían con los parámetros establecidos por las leyes específicas.

La gravedad de estas irregularidades y la magnitud del feedlot permitió advertir que, al estar en una zona de cabecera de cuenca y por el tipo de suelo, podría contaminar la zona con nitrógeno, fósforo, bacterias, materia orgánica, entre otros elementos.

Los efluentes no tienen contención, por lo que en el punto más bajo de los corrales se produce un cauce que se dirige directamente al dique La Estrechura.

Investigación científica

La belleza y riqueza natural de Estancia Grande y El Durazno Alto, ubicados a 38 kilómetros de la capital de San Luis, ya no es lo que era hace dos de años, alertó una síntesis del informe científico publicada por la UNSL en agosto de 2017.

Según los lugareños, la zona se caracterizaba por ser un espacio donde la vida natural y la pureza de sus recursos iban de la mano. Hoy el panorama es otro. La contaminación del agua y del suelo ha dejado opaco y casi desconocido aquel lugar, que por sus atractivos naturales ganó un gran impacto turístico.

El punto que desencadenó el problema es el feedlot Nicanor ubicado en la zona, que por su falta de planificación y control, desbordó de contaminación que afectó el cauce. Esta situación llegó a oídos de los expertos quienes actuaron con la certeza de encontrar fundamentos científicos para dar pruebas de esta situación y poner en conocimiento a las entidades correspondientes para su regulación.