Inicio Informe Especial Treinta años de la presentación de la novela histórica gauchesca «Don Fernando»

Treinta años de la presentación de la novela histórica gauchesca «Don Fernando»

Fernando Cuadrado (1912-1996) junto a su nieto Jorge David Cuadrado en el invierno de 1985 en su casa de Villa Mercedes. Se lo ve un poco excedido de peso ya que siempre fue atlético. Tiene una rastra cuyo estilo aprendió en Entre Ríos. En medio de sus iniciales su marca. Su nieto tiene una bombacha azul ceñida por una faja que se alcanza a ver. Ese año se escribió el libro "Don Fernando".

Por Jorge David Cuadrado.

En 1985 Fernando Cuadrado un paisano de la zona de Villa Mercedes (San Luis) contó su vida a Jorge David Cuadrado su nieto, este escribió el libro y se lo leyó al abuelo, la foto que acompaña este escrito fue tomada en ese invierno de 1985.

En 1991 en la Casa de la Cultura de Villa Mercedes (San Luis) con la presencia de un nutrido público y gente del tradicionalismo gaucho argentino y de los medios de comunicación masiva, estuvieron los más relevantes, estuvo en la presentación del libro el mismo Fernando Cuadrado, esto esa registrado en un video y en «EL Diario de La República» del sábado 9 de noviembre de 1991 ya que la presentación fue el 6 de noviembre. La segunda edición fue en 1993.

En el año 2011 «Don Fernando», junto con una novela ficción basada en la realidad del mundo rural especialmente de la provincia de San Luis titulada «De Patrón de Patrones a Menos que Peón», se publicó bajo el título «EL Gaucho en el Bicentenario Argentino» y ese mismo libro se publicó en 2016 con el título «EL GAUCHO, Reliquias Vivientes», de edición actual, y que fue presentado en la Ciudad de Buenos Aires en el Palacio Paz.

Como se ve «Don Fernando» ya tiene cuatro ediciones, y en todas esas ediciones por más que ha cambiado de título siempre ha estado la fotografía de Fernando Cuadrado en la tapa y una carta del Comodoro Juan José Güiraldes que acompaña este informe.

EL libro dentro del mundo rural presenta lo que quedo del gaucho, ese es el principal fin de la obra y eso justifica los cambios de título y la incorporación de otro libro. EL titulo definitivo es «EL GAUCHO, Reliquias Vivientes», todos estos títulos se pueden ver en Google ya que la obra tiene un largo recorrido.

Naturalmente toda obra gauchesca es nacional, pero este libro si bien tiene esa condición su epicentro está en la provincia de San Luis, en «Don Fernando» son tanto los apellidos y hechos reales que existen que más de un criollo se sentiría sorprendido de que su apellido o antepasado figura en ese libro que, aunque moderadamente siempre va avanzando.

Jorge David Cuadrado en agosto de 1984 cuando tenía 19 años, a cien kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires en la Provincia de Buenos Aires. Ese año escribo el libro «El Arte de Alambrar» y al año siguiente «Don Fernando».

Una carta de Juan José Güiraldes

San Antonio de Areco, 24 de marzo de 1988

Señor Jorge David Cuadrado, Estancia “El 86”, Casilla de Correos N° 73740, Quimilí, prov. de Santiago del Estero.

Estimado amigo: Dos veces agradecido. Una, por haberse acordado de mí como presidente de la Confederación Gaucha Argentina, entidad que precisamente, entre otros fines, tiene el de acoger a los creadores sobre motivos del gaucho, sus costumbres, el paisaje y sus destrezas; la otra, el regalo de sus originales de “El Gaucho Fernando Cuadrado”.

Me pide mi opinión sobre su obra. No soy crítico, lo anticipo; pero sí buen conocedor de los que rumbean en el difícil arte del relato, sobre todo del inspirado en la vida y los hechos del campo. Es usted un excelente “contador” de cosas, un autodidacto, se descubre en la espontaneidad del lenguaje que emplea. Ha tomado un personaje espléndido, muy rico en matices, muy humano, muy querible. Ese Don Fernando Cuadrado es un gaucho; mejor, es un Gaucho con mayúscula. Lo descubrimos en las primeras líneas del relato, lo seguimos en sus matizadas andanzas y finalmente se queda con nosotros cuando sosiega su vida y vuelve su imagen al pasado. La historia, créame, es enternecedora. Como no busca el desenlace efectista en las acciones dramáticas, todo se resuelve a ritmo creíble, que va haciendo como la corriente de un arroyo, sin prisas, sin grandes movimientos, pasando.

El libro puede gustar por varios motivos. Acaso por el estilo, o por un tema penetrante, o por un personaje absorbente, o por el misterio, o por la alegría de un final feliz. Su obra, mi estimado amigo, gusta porque es sincero, porque es sabroso en espontaneidad. Nunca le preocupe la pureza del idioma; la cultura a todo trance, la cultura enciclopédica suele ser un bagaje demasiado pesado para crear sin ataduras.

Siga buscando y buscándose a sí mismo en sus relatos. Use sus imágenes recogidas de la realidad y use también su imaginación, que la percibo despierta y fértil. Allí en ese campo, está el germen de sus mensajes.

Sus páginas seguramente han de tener cabida en un volumen editado. Ya llegará esa oportunidad. Mientras tanto, está su mensaje en esos borradores, que esperan el parto para descubrir al hijo. Le aconsejo siga fi el a su estilo, que procura lealtad a las cosas que lo conmuevan, que recurra a los que pueden orientarlo sin modificarle el sentido. Muy cordialmente

Juan José Güiraldes