Todavía sin un plan para enfrentarlo, crece la preocupación por el avance...

Todavía sin un plan para enfrentarlo, crece la preocupación por el avance del Río Nuevo

Compartir

Mientras el gobierno demora en trazar un plan para enfrentar al indomable Río Nuevo, crece la preocupación por el avance de este enorme fenómeno, que se agravó en los últimos años y que ya degradó cerca de un millón de hectáreas productivas en la Cuenca de El Morro

Stella Boggino, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agrarias (FICA) de la Universidad Nacional de Sn Luis (UNSL), advirtió que de acuerdo al reciente diagnóstico elaborado por especialistas de entidades públicas, las vertientes aumentarán exponencialmente mientras que las napas hoy se acercan peligrosamente a borde noreste de la ciudad de Villa Mercedes.

Entrevistada por el periodista Jorge Leguizamón en la FM Tiempo Radio de Villa Mercedes, la profesional se quejó de que hoy “los malos de la película” son los productores de Colonia Los Manantiales, porque agravó el problema al cambiar los bosques por la agricultura, pero que padece “un abandono total”.

Recordó además que en San Luis hay una ley vigente que protege a los suelos, pero que no se cumple y que por ello la situación  sigue igual a cuando se realizaron los primeros diagnósticos. Es más, alertó que por datos de investigadores colegas, en la zona de La Petra y cerca de Eledoro Lobos están apareciendo fenómenos similares.

Boggino participó del reciente primer simposio sobre el suelo organizado por la UNSL, Ministerio del Campo, INTA e INTI, realizado con el objetivo de poner en común distintas inquietudes que hay sobre el tema: “Siempre es positivo ponerse a debatir sobre los temas que nos preocupan; el suelo es imprescindible y debería haber una política de estado sobre él, porque qué pasa cuando se lo degrada, nos quedamos sin recurso; porque son renovables pensamos que estarán siempre, cuando también requieren un manejo”.

Opinó que la ley de suelos en San Luis tendrá sus defectos como todas las leyes, pero la norma está: “El problema  es que la situación sigue siendo la que era.; es como si la ley no existiera; somos bastante propensos a no cumplir con ellas”.

El problema del Río Nuevo fue tema de una de las conferencias del simposio  y se volvió a hablar en base al informe en el que participaron distintos profesionales de entidades públicas y para la investigadora este trabajo de diagnóstico no es muy alentador sobre lo que pasará en el futuro con este río.

Sí se ha estimado por qué se formó, recordó y dijo que cuando ocurre un fenómeno geológico de esta magnitud, “que es brutal aunque parezca sencillo”, los investigadores tratan de explicar por qué ha ocurrido y analizaron tres factores y uno de ellos es el incremento de las precipitaciones en los últimos años: “Lo que pasa que datos climáticos tenemos sólo de cien años atrás, lo cual geológicamente es insignificante. El INTA tiene registros de lluvia desde 1903 y eso no es nada”.

Boggino dijo que aumentaron las lluvias en los últimos 50 años, con una media de 100 milímetros más, y aunque la gente de campo recuerde grandes sequías, en el promedio  hay más precipitaciones. Consideró que geológicamente se ha mirado diez mil años atrás y que es muy probable que en diez mil años haya llovido tanto como ocurre ahora y no aparecieron ríos nuevos ni vertientes.

“Qué otra cosa ha ocurrido en estos últimos años, un cambio en el uso del suelo; de un tipo de vegetación hemos pasado a otro tipo”, agregó la profesional al destacar que en el último diagnóstico técnico lo que se ha mirado más de cerca es qué pasa con el agua en el suelo cuando hay un bosque y qué pasa cuando no está.

El bosque se consume toda el agua que entra al suelo, recalcó la especialista, pero advirtió que cuando hay agricultura, el agua que entra al suelo no es consumida totalmente, lo cual provoca que las napas suban, y es lo que está ocurriendo.

En términos sencillos, explicó que el problema de esas napas es que están cargadas con sales: “No es agua buena, porque los suelos se salinizan cuando esas aguas suben y ahí tenemos un problema bastante serio”.

“Esto recién empieza”

Otro problema que tiene el Río Nuevo es la cantidad de sedimento,  con grandes acumulaciones de barro como se observa en el cruce de las rutas nacionales 7 y 8, indicó: “Lo que dice el informe es que esto recién empieza. La aparición de más vertientes es exponencial. Una cosa que me dio mucho miedo del informe, que es que esto puede llegar a afectar la ciudad de Villa Mercedes y allí se pondrá bastante agudo el problema”.

Lo que ocurre en el Barrio Plan Lote Eva Perón, al noreste de la ciudad, es parte del acercamiento de las napas a la ciudad. El Municipio ya prohibió seguir construyendo en esa zona: “La pregunta que surgió en el simposio es cómo seguimos con esto ¿Volvemos a los bosques? Tenemos la cuenca de Los Manantiales afectada, donde hay muchos productores con una idiosincrasia diferente y no son terrenos fiscales donde el estado pueda tomar medidas generales”.

Por momentos irónica Boggino analizó la situación quienes viven en esa cuenca: “Si tenemos que buscar al malo de la película, le echamos la culpa al productor porque cambió el bosque por la agricultura. Siempre es así, tenemos que buscar los buenos y a los malos”.

Dijo que ese productor  hizo, en este contexto económico nacional, lo que ha podido a lo largo de los años, como en la década pasada cuando el cambio económico ocurrido de un día para otro trajo el cierre de las exportaciones de la carne argentina, por lo que muchos productores dedicados a la ganadería se pasaron a la agricultura: “Es muy difícil buscar una solución a largo plazo cuando estamos acostumbrados a vivir al día. Volver a la ganadería resulta muy costoso. A raíz de la agricultura tampoco ha permanecido la infraestructura en los campos, como alambrados y aguadas”.

Claro que no olvidó otro problema asociado como el recurso humano. La vaca está asociada a la presencia permanente  de un hombre en el campo, que no se necesita para agricultura. Esa gente si emigró no vuelve, aseguró.

Pero la pregunta sigue sin responderse: ¿qué hacer con el Río Nuevo? Ya se sabe qué ocurre, insistió la investigadora al recordar que en el simposio se dijo que volver hacia atrás y recuperar la vegetación es imposible en este contexto económico y político: “Me parece que pasó a ser un problema individual; si pasó el río por tu campo y te arruinó todo es problema tuyo. Lamentablemente es así. Un abandono total y pobre del que le pasa. Es un problema que le pasa al otro; pero está pasando al lado de la ciudad y la va alcanzar si los pronósticos del informe se cumplen”.