¿Tendrá la producción de cerdos su revancha este año?

¿Tendrá la producción de cerdos su revancha este año?

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La reducción de oferta de carne bovina puede favorecer al mercado del porcino.

La ecuación económica de las granjas de producción intensiva de porcinos mostró un deterioro importante en el 2018.

La actividad se enfrentó a un contexto económico poco favorable, un menor nivel de actividad (recesión) y una moneda debilitada (fuerte salto devaluatorio), factores que impactaron ambos negativamente sobre los márgenes del negocio.

Debe recordarse que para las granjas (y la cadena en su conjunto), el mercado interno es, por ahora y en el futuro cercano, todo o casi todo; más del 95% de la carne que se produjo el año pasado se colocó y consumió fronteras adentro.

Si bien los alimentos, por su naturaleza, resisten mejor los procesos de ajuste que otros productos, en un año recesivo, la comercialización se hace inexorablemente más pesada, los plazos de pago se alargan, la posibilidad de negociar precios con el comercio se reduce, etc. Además, en la cadena porcina se suma otro dato clave, la producción viene creciendo muy rápido desde hace varios años, por maduración de inversiones importantes realizadas en el pasado y por mejoras de productividad sostenidas; en el 2018 la producción se expandió al 10% anual, lo que requiere de un mercado interno en expansión capaz de absorber volúmenes adicionales sin exigir grandes sacrificios de precios.

Por su parte, la devaluación no benefició a las granjas, al menos no en forma directa ni en la coyuntura. La devaluación llegó rápido y con intensidad a los costos mientras que pasó mucho más desapercibida en los ingresos. Muchos insumos, que ponderan alto en los costos totales, se encuentran plenamente dolarizados (granos, harinas) o siguen a la moneda extranjera muy de cerca (suplementos, medicamentos, combustibles).

Sí se pueden rescatar algunos efectos positivos de la devaluación sobre el mercado de las carnes, que en definitiva deberían llegar también a las granjas, aunque menos potentes y más difíciles de precisar; se pueden señalar aquí el encarecimiento de las importaciones de carne porcina proveniente de Brasil (tema que generó mucha preocupación y discusión en la cadena en el primer semestre del año pasado) y el boom de exportaciones de la carne bovina, al que contribuyó seguro el mayor tipo de cambio.

Respecto a esto último, debe notarse que el gran competidor de la carne de cerdo en el mercado interno es justamente la carne bovina, por lo que una mayor exportación de esta última libera espacio de consumo que pueden luego llenar las otras carnes.

El retroceso de los márgenes

El IERAL monitorea desde hace algunos años márgenes económicos en granjas teóricas o de referencia, establecimientos de producción intensiva de capones, de 250 y 500 madres, que operan con tecnología estándar en la actividad, con diferentes niveles de productividad (alto o bajo, 3.536 kilos/madre/año y 2.563 kilos/madre/año, respectivamente), y que se emplazan en Córdoba (sureste).

De acuerdo a las últimas estimaciones, las dos granjas de menor productividad tuvieron en promedio márgenes negativos durante el 2018 (-$3,9 y -$2,1 por kilo de capón producido y comercializado durante el año pasado, 250 y 500 madres respectivamente, a precios constantes de diciembre 2018), es decir, no tuvieron un excedente económico que compense el riesgo de la actividad ni el costo de oportunidad de los fondos invertidos. Nótese que estas granjas de productividad baja habían tenido resultados positivos en los dos años previos (2016 y 2017).

Apreciaciones finales

IERAL monitorea márgenes en granjas intensivas desde hace 3 años. En ese período se encuentran 2 años con resultados positivos (2016 y 2017) y el restante con resultado negativo (2018), en granjas de baja productividad (para la tecnología con que cuentan), ya sea de 250 o de 500 madres en producción. A su vez, los números de granjas de alta productividad siempre se han mantenido en terreno positivo, aunque desacelerando fuerte el año pasado.

El 2019 habría arrancado mejor de lo que fuera el segundo semestre del 2018, aunque habrá que esperar los números de enero para confirmar esto. Lo anterior no implica que las granjas arranquen el año con buenos márgenes, ni siquiera, algunas de ellas, con márgenes positivos. De hecho, granjas de baja productividad seguían perdiendo entre $1 y $3 por kilo producido en el mes de diciembre pasado. Además, en el cierre del 2018, los saldos técnicos de IVA seguían en terreno negativo (a favor del contribuyente) y los costos financieros en niveles muy elevados.

Un elemento que puede jugar a favor también de la actividad y ser determinante, es el cambio del ciclo ganadero y una reducción en la oferta de carne bovina que se vuelca al mercado interno. En 2018 se tuvo record de producción y récord de exportaciones de carne bovina; es de esperar que este año las exportaciones sigan muy firmes, pero no así la producción si cambia el ciclo ganadero. En enero se tuvo un fuerte incremento de precios de hacienda, un factor que puede ser el disparador del cambio del ciclo, del paso hacia un escenario con menor liquidación de hembras.

Por Juan Manuel Garzón y Valentina Rossetti – Ieral Fundación Mediterránea. Fragmento del documento de trabajo N° 125 – Febrero 2019.