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Pautas para mejorar la producción de rollos y fardos en el área de Candelaria – Quines

Es posible mejorar el proceso de henificación en la región de Candelaria – Quines a partir del conocimiento y aplicación de un conjunto de pautas que priorizan la planificación y logística en el proceso, que a su vez conllevan a una mejor conservación de las cualidades del cultivo de alfalfa en pie y con esto su preservación hasta el heno.

Estas prácticas son aconsejadas por el ingeniero agrónomo Héctor Andrada, técnico de la Agencia de Extensión Rural del INTA Quines, en un trabajo que elaboró con el objetivo de aportar información para mejorar la calidad de henos, tanto en rollos como en fardos.

El profesional explicó que las pautas elaboradas en su informe fueron recabadas a partir del contacto con productores locales, más el apoyo bibliográfico correspondiente. Se realizaron entrevistas informales acompañadas por visitas a campo: “Estas consultas ajustadas a terreno fueron la base para la adaptación local de las diferentes pautas generales sobre posibilidades para mejorar la producción de rollos y fardos”.

Para Andrada, el problema a superar es que las principales áreas productoras de henos a nivel nacional, como San Juan y Santiago del Estero, por ejemplo, se caracterizan por escasas precipitaciones y suelos de buena calidad; de manera similar, la región norte de la provincia de San Luis presenta factibilidad en suelos y un régimen de lluvias entre 450 y 500 mm.

“Sin embargo, las precipitaciones en esta región están concentradas en la época estival, lo que coincide con los picos de producción del cultivo de alfalfa. Esto último provoca dificultades en el proceso de henificación, ya que resulta en retrasos y alteraciones en para el corte, oreado, y recolección. Esto ocasiona pérdidas en la calidad del producto logrado”, advierte.

Por ello presentó pautas para preservar la calidad del producto, sin dejar de recordar que “siempre que la calidad del heno nunca será superior a la de la pastura que le dio origen, por lo que se debe partir de una pastura que haya recibido el mejor manejo posible y que haya sido cortada en el momento óptimo”.

En el cultivo

– Preparación de la cama de siembra: partir de un cultivo antecesor que libere temprano el lote (febrero) es ideal para dar comienzo a la preparación de la cama de siembra; la misma debe consistir en nivelar- refinar y acondicionar el suelo para lograr el mejor contacto suelo – semilla.

– Densidad de siembra: apuntar a obtener 450 pl. / m2 es el objetivo a seguir; recordando que en lotes con riego se puede incrementar la misma; para lograr la cobertura íntegra del lote (menos posibilidad de aparición de malezas). Los meses de Abril – Mayo son los aconsejables para la siembra.

– Variedad utilizada: se recomienda utilizar variedades que expandan la productividad en el ciclo anual; para así, lograr disminuir coincidencia de curvas de precipitaciones y producción estacional del cultivo.

– Riego oportuno: inmediatamente después del corte y en los meses invernales; con esto se favorece el rebrote y la estabilidad en la producción. Evitar los encharcamientos prolongados que ocasionan muerte de plantas por anaerobiosis. Ajustar el largo de canteros con caudal de riego a las características del suelo hacen a la eficiencia en el uso del agua.

En la maquinaria

– Relación superficie cultivada / Capacidad operativa del equipo disponible. Es ideal realizar el corte total de lote en 48 hs, esto facilita la logística posterior del proceso.

– Corte neto: Mantenga las cuchillas bien afiladas. Permitirá realizar cortes netos sin desgarros, mejorar el rebrote, disminuir la pérdida de hojas y reducir el requerimiento de potencia de la maquinaria.

– Rastrillos: prestar mucha atención al trabajo de los rastrillos. El proceso de manipulación del forraje es uno de los más peligrosos para la calidad del heno, ya que éste produce pérdida de hojas (la parte más nutritiva en el caso de las leguminosas).

En el proceso:

Observar y dar seguimiento a estos tres indicadores nos asegura un oportuno inicio del proceso de corte (criterios 1 y 2) y levantado de la andana (criterio 3).

– Criterio 1 – Floración: iniciar el corte al 10 % floración (a simple vista en el lote, un botón floral).

– Criterio 2 – largo del rebrote basal (LRB): alternativamente, iniciar el corte cuando el LRB alcance los 10 cm en promedio. Hacer tres evaluaciones en el lote (cabeza, medio y cola).

– Criterio 3 – Humedad de la andana: Correcta determinación a campo del momento de levantado de la andana (menos 20% humedad en todo su volumen).

La experiencia de los productores muestra diferentes formas de establecer el criterio de decisión para realizar el corte; entre ellos cabe resaltar los siguientes:

  1. Seguir los pronósticos del clima y evaluar la factibilidad para iniciar el proceso.
  2. Cuando el clima no sea una limitante, observar los criterios 1 y 2 (10% de floración y/o 10 cm rebrote basal).

Ambas formas de tomar la decisión de realizar el corte pueden mostrar diferentes resultados (calidad del producto) según espacio temporal de su evaluación (registros de cantidad y calidad de producto obtenido). Es decir, si se evalúa solo un corte o un periodo de un año.

El ingeniero Andrada concluye que es posible, en el tiempo, mejorar el proceso de henificación en la región de Candelaria – Quines a partir del conocimiento y aplicación del conjunto de pautas aquí comentadas.

“La sumatoria de las prácticas aconsejadas prioriza la planificación y logística en el proceso. Las mismas conllevarán a su vez a una mejor conservación de las cualidades del cultivo de alfalfa en pie y con esto su preservación hasta el heno”, destacó.