Opiniones divergentes por el peso mínimo de faena

Opiniones divergentes por el peso mínimo de faena

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Frigoríficos consideran que con la resolución adoptada se producirá menos volumen de carnes.

Como era de esperar, la decisión del gobierno de reducir el peso mínimo de faena vigente desde 2005 pero sólo para las terneras provocó muy distintas reacciones entre las entidades que conforman la Mesa de las Carnes, y que hasta ahora no habían tenido un asunto que dividiera tanto las opiniones. Desde el sector frigorífico se criticó fuerte la medida, argumentando que sólo colaborará a reducir la oferta de carne. Desde el sector productivo, se avaló aunque con reparos. Y se evaluó que la oferta crecerá, aunque en el corto plazo.

Fueron pocos, eso sí, los que salieron públicamente a bancar a la Secretaría de Agroindustria, que ante un debate en el que parecía imposible encontrar una fórmula de consenso, optó por una fórmula salomónica: mantuvo el peso mínimo de faena para los machos en 300 kilos y redujo el de las hembras a 250 kilos, para evitar perjudicar a los productores a los que se les hace cuesta arriba llegar a ese peso.

Muchos, en cambio, criticaron fuerte e incluso le pusieron nombre y apellido a sus dardos. Por ejemplo, el presidente de la Cámara Argentina del Feedlot, Juan Carlos Eiras, criticó en el programa Mercadovisión, por Canal Rural, que los plazos establecidos para que entre en vigencia le nuevo peso mínimo para las terneras (el próximo 15 de abril) y fustigó al secretario de Agroindustria. “Es vergonzoso por parte de (Luis Miguel) Etchevehere que la implementación sea en 40 días”, dijo.

Eiras, que representa a los engordadores de este tipo de hacienda, también apuntó contra la mesa sectorial y cuestionó el rol de su principal coordinador, el ganadero David Lacroze, al advertir que “le hizo un daño importante a la Mesa de Carnes”.

Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), de donde provienen tanto Etchevehere como Lacroze, salieron a bancar la parada al indicar que la medida va en el buen sentido. “Para abastecer los mercados  internacionales que demandan la producción de novillos pesados creemos que el mayor peso de faena debe procurarse a través de incentivos de mercado y no de penalidades (como este peso mínimo), por lo que abogamos por la ausencia total de restricciones o intervenciones por parte del Estado en esta cuestión”, explicó la entidad.

Para la SRA, entonces, “la disminución del peso mínimo de faena para las terneras se encuentra en el camino correcto en tanto le permite al criador percibir un mejor precio para sus terneras”. Ese mismo argumento se utilizó en los considerandos de la resolución oficial.

Carbap, la entidad que había instalado este debate reclamando la eliminación lisa y llana de los mínimos, no emitió opinión formal.

Otros actores del negocio creen, sin embargo, que una medida que podría redundar en una mayor oferta de hacienda en el corto plazo (porque muchas hembras livianas podrán ser volcadas más rápido al mercado), en el mediano y largo plazo la señal será contraproducente.

El Consorcio de frigoríficos exportadores ABC, en un comunicado, consideró que “indudablemente con la resolución adoptada se producirá menos volumen de carnes, a contramano total de las políticas de los países competidores, que incentivan permanentemente la faena de animales pesados y la recuperación en kilogramos del stock ganadero”.

Y vaticinó: “Argentina volverá a tener medias reses de 70 kilogramos en su comercialización de carnes, favoreciendo a determinados intereses particulares y castigando al bien general de todos los operadores de la cadena de ganados y carnes”.

Los números del Consorcio ABC, en ese sentido, indican que con esta medida se producirán 22.000 toneladas de carne menos al año por un valor de 100 millones de dólares. Recordó en ese sentido una experiencia previa que bajó el peso de faena de las hembras por un periodo de tres meses: “Se mataron 73.000 animales livianos más que en el mismo trimestres del año anterior. Esto significó una pérdida en el peso promedio de faena de hembras de 6 kilogramos y una pérdida de producto de 5.300 toneladas de carne”.

En el mismo sentido se pronunció Miguel Schiaritti, de CICCRA, que suele hablar en nombre de los frigoríficos más volcados al mercado interno. El dirigente advirtió que “con una faena de hembras del 48% en febrero, luego de cinco meses de faenas por encima del 45%, la liquidación de vientres ya es un hecho”.

“En este contexto y sin consulta con todos los actores de la cadena parece temerario y hasta irresponsable que la Secretaría de Agroindustria resuelva bajar el peso de faena de hembras para que algunos, muy pocos, hagan un negocio financiero con la vaquillona cada vez más liviana a expensas del resto de la cadena”, se explayó Schiaritti.

Para el titular de CICCRA, “con el rumbo de políticas que está adoptando Agroindustria, la pretensión del presidente Macri de que Argentina se convierta en el supermercado del mundo se va a dar de bruces con una realidad insoslayable: menos hembras y cada vez más livianas equivalen a menos kilos de carne en el futuro”. CICCRA calculó que habrá un faltante de cerca de 500.000 terneros en 2020.

Fuente: Bichos de Campo