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Mejoran todos los indicadores de la producción de cerdos

El sector porcino dejó atrás la crisis que tanto preocupó en los meses del otoño, cuando los controles y el cumplimiento estricto de la cuarentena coincidió con el momento estacional de baja del consumo que redujo notablemente los precios.

Los valores del capón mejoran cada semana, lo que ayuda a sostener la rentabilidad en un contexto de fuerte suba del maíz y de la soja.  Los valores de la hacienda porcina rondan los 110 y 115 pesos por kilo vivo y hace pocas semanas atrás llegaron a empatar a los del ganado vacuno.

Pero también mejoraron los indicadores macro del sector. Entre enero y septiembre de este año, la faena -según el Ministerio de Agricultura- creció 3,5% y la producción llegó al 7,1%. Esa diferencia, que equivale a 488 mil toneladas, se dio debido a que los capones se vendieron con más kilaje.

Las importaciones por su parte bajaron un 44% interanual. Esto no es un dato menor teniendo en cuenta que ingresó carne desde mercados cercanos como Brasil e incluso de otras latitudes como Dinamarca, país en donde se permite el engorde con insumos no autorizados en Argentina, dando lugar a una competencia desleal. De más está decir que esto generó un dolor de cabeza en más de un productor.

El indicador que pegó el mayor salto fue el de las exportaciones, sumando en los primeros nueve meses del año 30 mil toneladas. Esto significó un 20% más de lo embarcado en 2019 y un 71% más de lo correspondiente al mismo período, enero-septiembre, del año anterior. China se convirtió en el destino de mayor tracción luego de la crisis que generó la peste porcina africana, obligando a descartar miles de animales, y dejando un faltante de 18 millones de toneladas.

Las ventas al extranjero acumuladas este año duplican por ejemplo el total embarcado hace pocos años, en 2016.

A pesar del gran crecimiento porcentual, su incidencia en el total producido no es alta, pasó del 5% al 6% del total, cuando por caso en el rubro vacuno significan el 30% de la carne producida.

Esa todavía baja participación de las exportaciones es la que permitió que el consumo este año se mantenga en los 15 kilos por habitante por año según el dato oficial, aunque los privados dicen que sería cercano a los 19 kilos.