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Marcela Lucero analiza la vida de la mujer en el medio rural

En un recorrido por las actividades que realiza en su predio, en la asociación civil que integra y respecto del rol que cumple la mujer en el medio rural, Marcela Lucero, productora de la agricultura familiar de la zona de Tres Lomas, reconoce que desde la perspectiva de género se han abierto algunas puertas, que hay una pequeña visibilización y que en la actualidad pueden tener un protagonismo que hace unos años atrás era impensable. No obstante, reconoció que en ese ámbito “el machismo está muy marcado”.

En una charla que mantuvo en el programa “Caminos Ancestrales”, que se emite por la 104.1 de la ciudad de San Luis y conduce Claudia San Martín, Marcela habló sobre la falta de agua en la zona noroeste de la provincia, los trabajos que realiza la mujer en el campo, la histórica falta de reconocimiento a esa actividad y los cambios que, de forma muy lenta, se producen por la evolución que experimenta la sociedad, antes que por el camino que debiera allanar el varón.

En su presentación, Marcela Lucero define a la zona donde vive -Tres Lomas y Hualtarán- como una de las más secas de la provincia. “Todos los años padecemos la sequía y la falta de pasturas; a esta altura estamos sufriendo la falta de pasto y de agua”, comentó.

Intercala su vida entre el paraje y la ciudad de San Luis. En ésta, sus hijos están realizando sus estudios. Ella, junto a su esposo, la mayor parte del tiempo lo transcurren en Tres Lomas.

La producción de la zona está centrada en la cría de ganado bovino, a los que se suma la de ganado menor. La alimentación es mediante pasturas naturales y el agua se almacena en represas para el consumo animal.

Cuentan con el acueducto, que transporta agua cruda, hasta la ruta 147. Aunque aclara que no todos los vecinos están conectados. Para el consumo en las viviendas colectan el agua en los techos y la almacenan en aljibes.

Al ser escasas las lluvias, tanto el agua de las represas cuanto las del aljibe, llegado este tiempo, se secan y se debe recurrir a la compra de agua. Hay represas que son familiares y otras que tienen carácter comunitario. Animales de diferentes familias beben de la misma represa.

En los parajes de la zona noroeste como Santa Rita del Valle, Tres Lomas, Hualtarán, viven algo más de treinta familias. Santa Rita del Valle sufre una situación especial. El acueducto llega a siete kilómetros del paraje. No cuentan ni con agua cruda ni agua potable, con lo cual los problemas se redoblan para las familias que viven allí.

Las actividades de Marcela

En un tramo de la charla se le preguntó cómo era un día en la vida de Marcela. Lo relató así: “El día arranca muy temprano. En esta etapa le estoy dando forraje a los animales, porque ya no quedan pasturas. Les doy maíz y pasto. Tengo un lotecito de 30. Esto genera un gasto extra enorme, más aún con el precio que tiene el maíz y los fardos. Terminada esa tarea, en algún huequito preparo la comida para almorzar, descanso un rato y realizo los trabajos de la tarde. Algo de huerta, mínimo, por la carencia de agua, o arreglar algún alambrado del corral, o seguir una vaca que ha parido; en fin, múltiples actividades a lo largo del día”.

Pero el trabajo de Marcela no se agota en su predio. Integra junto a una veintena de personas la Asociación Civil Tres Lomas. El trabajo básico es el sostén del pozo público para obtener agua. Además, cuentan con un silo comunitario para el acopio de maíz, que funciona mediante el sistema de fondo rotatorio. “Con la pandemia estuvimos parados y ahora hemos comenzado a reunirnos de nuevo”, explicó.

A modo de aclaración, el fondo rotatorio consiste en la compra del maíz para llenar el silo. Se va vendiendo de a poco a los socios y vecinos. Con ese dinero, se vuelve a comprar. Es una especie de calesita que funciona permanente. Lo que sí, requiere mucho orden y disciplina con el manejo del dinero, dado que se debe reponer la materia prima.

“Lo que buscamos es trabajar en conjunto para solucionar los problemas de las comunidades, que son muchos e históricos”.

La mujer el medio rural

El 15 de octubre es el día de la mujer campesina. Sobre el rol de la mujer en la estructura social en el medio rural, Marcela consideró que es “fundamental”. Ejemplificó al decir que “estamos en el corral de chivas, atendiendo al ganado mayor y a la vez somos responsables de llevar adelante la casa”.

Se le preguntó si con el transcurso del tiempo se ha modificado ese rol. “quizá haya cambiado en el protagonismo como el de ahora de poder estar hablando con vos en esta radio -empezó su respuesta-. Antes, nuestras madres y abuelas hacían lo mismo que ahora, pero con muchísimo más sacrificio y sin tecnología. Nadie les decía: Señora usted merece un monumento por todo lo que hace”.

Al realizar una traslación a la actualidad, Marcela expresó que, al menos, “podemos hacer visible nuestro trabajo; antes nadie lo veía”, afirmó. Añadió que no tiene dudas que “nos faltan muchísimas cosas, como lo que ocurre en materia de violencia género o violencia económica y veo que las chicas más jóvenes logran pequeños cambios”, respecto de lo que se vivía en tiempos anteriores.

Ejemplificó la violencia económica al decir que en el campo la mujer es dueña del ganado menor o ganado mayor, “pero no tiene marca ni señal, y la mujer trabaja tanto o más que el hombre. Esos pequeños derechos se debieran ir reconociendo, al igual que el reparto de tareas en la casa”.

Reconoció que en su caso tiene un compañero que “me ayuda un montón, pero no todas tienen esa suerte”, afirmó; y acotó que hay chicas jóvenes que están abriendo camino, “así como las que estamos en las asociaciones, pero el machismo aún está muy marcado”.

En materia de salud reconoció que en este último tiempo se acercó al paraje de Santa Rita la doctora Villegas, junto con otros profesionales, para realizar medicina preventiva. Indicó que hicieron diferentes prácticas y examinaron la salud de la población. “Eso es muy bueno, es un paso adelante bien dado”, concluyó Marcela Lucero.