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La Rioja lanzó su propia “ruta del olivo”

Rubén Galleguillo es el ministro de Planeamiento e Industria de La Rioja. Ha sido, desde ese cargo, el soporte político fundamental para la creación de la denominada “Ruta del Olivo”, un recorrido que se propone a los visitantes para conocer “no sólo el acervo cultural sino también la potencialidad productiva de la provincia”, según explica.

Razones no le faltan a los riojanos para querer adueñarse de esa ruta: son los principales productores y exportadores de aceitunas de mesa y de aceite de oliva. Pero además han sido los custodios de la única variedad propia de olivo que tiene la Argentina, la denominada “Arauco”. De todos modos, la provincia compite con propuestas semejantes en Mendoza, San Juan y hasta Córdoba, otras provincias con tradición olivícola.

“Alrededor de esta actividad se generan una serie de servicio conexos que están muy ligados con el turismo, que es un sector que nosotros queremos potencia a partir de esta estrategia. La estrategia es de visibilización, pero también de puesta en valor y de diferenciación. Tiene que concluir en colocar a la Rioja dentro de las principales atracciones a nivel turístico y a nivel productivo” que tiene el país, se esperanzó Galleguillo.

Ministro Galleguillo: los olivos de La Rioja están libres de químicos. Son orgánicos.

El proyecto para crear la Ruta del Olivo riojana fue presentada en marzo pasado por el gobernador Sergio Casas. La iniciativa surgió tras la consolidación de una alianza público-privada plasmada en el Clúster Olivícola Riojano. En ese acto, José Hilal, presidente del Centro Olivícola Riojano, manifestó que con esta iniciativa se busca potenciar y reivindicar 400 años de historia, de lucha, de producción, agregando hotelería, restaurantes, visitas de fábricas, de fincas y conectar esta ruta productiva con otros atractivos turísticos, para así brindar un nuevo desarrollo para esta región. Los principales polos aceituneros están radicados cerca de la capital provincial, pero sobre todo en las localidades de Aimogasta y en Chilecito.

No es la única acción para promover la actividad olivícola en La Rioja. Galleguillo informó que además están comenzando a gestionar una Denominación de Origen o Indicación Geográfica para la variedad Arauco, la única que existe en el país. El proceso es largo y comenzó con un proyecto financiado por el Consejo Federal de Inversiones para la redacción de un imprescindible protocolo de calidad que determine las características de esa variedad que está ligada a la historia de rebeldía de La Rioja: cuando en el siglo XVIII el Rey Carlos III de España ordenó erradicar todos los olivos implantados en territorio americano, una mujer riojana ocultó una planta que todavía hoy sobrevive en Aimogasta y que tiene más de 460 años.

Galleguillo explicó que los olivos de La Rioja tienen características muy particulares, como por ejemplo que son “orgánicos”, pues la Rioja “prácticamente está libre de químicos y este tipo de contaminaciones”.

La economía olivícola riojana aporta unos 80 millones de dólares anuales en divisas, que son recursos genuinos que ingresan a una provincia donde no abundan las fuentes de trabajo en el sector privado. La mayor parte de las aceitunas de mesa se dirigen a Brasil, mientras que el principal mercado del aceite de oliva es Estados Unidos. La idea de la Ruta del Olivo es potenciar a este sector productivo añadiéndole los beneficios de la actividad turística.

Pero más allá de estos proyectos, Galleguillo expuso las preocupaciones del gobierno riojano por “los acuerdos de liberalización entre la Unión Europea y el Mercosur, que viene a sumarse a otro acuerdo que permitió el ingreso con aranceles mucho más competitivos de productos olivícolas de Egipto a Brasil, que era nuestro principal comprador”.

-¿Y se sienten escuchados por el Gobierno nacional frente a este tipo de situaciones?

-En este último tiempo la actividad de la Nación para con estas economías regionales se ha puesto un tanto laxa, en el sentido de que hay cierto desentendimiento hacia esta problemática. Esto no significa que en algunos niveles de gobierno haya una muy buena acogida a estos planteos, lo que nos permite resolver algunas cuestiones puntuales, pero que no hacen a una solución estructural para este tipo de actividades regionales- contestó.

Fuente: Bichos de Campo