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La justicia chilena le dijo basta a Pascua Lama

La decisión fue tomada por el Primer Tribunal Ambiental, frenando el proyecto de la minera Barrick, el cual mantiene, además, una multa superior a los $7 mil millones impuesta por la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA).

La Justicia de Chile decidió clausurar el Proyecto Pascua Lama emplazado entre los territorios chileno y sanjuanino en forma definitiva.  Tal decisión fue tomada por el Primer Tribunal Ambiental, frenando el proyecto de la minera Barrick, de origen canadiense, manteniendo además una multa superior a los $7 mil millones impuesta por la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA).

Todo el proceso del Proyecto está atravesado por una serie de incumplimientos ambientales, como el monitoreo y descarga de aguas de contacto al río Estrecho y el uso de un método de cálculo de niveles de alerta de calidad de aguas no autorizada, que utiliza niveles más permisivos que los contemplados en la calificación ambiental. Otro aspecto es el monitoreo de los glaciares y glaciaretes.

En 2013 Barrick descargó directamente hacia el río Estrecho, aguas recolectadas por el “sistema de manejo de aguas contacto, poniendo en riesgo la salud de la población.

El presidente del Primer Tribunal Ambiental, Mauricio Oviedo, explicó que el fallo reafirma que Pascua Lama no cumplió exactamente con los alcances de  su Resolución de Calificación Ambiental: “La Superintendencia obró dentro del ámbito de la legalidad ponderando correctamente los elementos de la proporcionalidad, al optar por la sanción de clausura definitiva y no por una clausura parcial o temporal acotada ya que la magnitud del peligro de daño en la salud de las personas hace necesario el cierre del proyecto minero Pascua Lama al no parecer viables otras alternativas de funcionamiento seguro para el medioambiente y la salud de la población”.

Oviedo agregó más detalles que justificaron la decisión de la clausura total y definitiva de este proyecto, como la contaminación de las aguas del río Estrecho, que constituye uno de los efectos ambientales evaluados con mayor profundidad, atendiendo los efectos producidos en la salud de las personas.

En el período comprendido durante los meses de enero a marzo del año 2013, Barrick descargó directamente hacia el río Estrecho, aguas recolectadas por el “sistema de manejo de aguas de contacto”, lo que produjo un deterioro en la calidad del río y con ello, puso en riesgo la salud de la población por exposición al manganeso.

Para finalizar, Oviedo hizo referencia a que “la empresa falló en la implementación de un conjunto de medidas, tanto de infraestructura como organizacional, al no ser capaces de cumplir estrictamente su licencia ambiental y en consecuencia no lograr proteger adecuadamente el medioambiente y la salud de las personas”.