Guillermo Cozarín ganó un concurso de mieles cristalizadas

Guillermo Cozarín ganó un concurso de mieles cristalizadas

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El premio como modo de valorar el trabajo propio.

Los premios, más allá de la distinción,  constituyen una forma de motivación para la actividad que se realiza, para que otros imiten los modos de trabajo, pero fundamentalmente para poner en valor el conocimiento, el esfuerzo y la tarea que en consecuencia se cumple.

Algo de esto le sucede al ingeniero agrónomo y productor apícola de Villa Mercedes Guillermo Cozzarín , quien este año a fines de junio ganó el primer premio de miel cristalizada en el concurso que se realizó en la exposición apícola de Azul.

Haciendo caso omiso de que la noticia no es nueva, o es “fiambre”, como se la conoce en la jerga periodística, vale recrear cómo se llega a otorgar un premio en función de la calidad de la miel.

En esta ciudad de la provincia de buenos Aires todos los años se realiza una exposición apícola que es de las más importantes del país. Cuenta con una masiva concurrencia de visitantes y de productores y comerciantes que exhiben los elementos necesarios para la producción.

En el marco de esta exposición se realiza un concurso de miel. Este año participaron cerca de 90 muestras pertenecientes a setenta productores que representaron a siete provincias del país. Se dividió en dos categorías: mieles cristalizadas y mieles líquidas. Para el análisis sensorial se evalúan por separado.

Explicó Cozzarín que cualitativamente ambas son iguales.  Si bien la miel líquida con el tiempo se cristaliza a los fines de la evaluación en el paladar es diferente. La parte evaluativa consiste en dos momentos. Uno de ellos se relaciona con la valuación física química, que consiste en la medición de parámetros de calidad, posibles residuos, etc.

El otro, es el análisis sensorial. Un jurado experto compuesto por técnicos que trabajan en el marco de Proyecto Nacional Apícola (Proapi), del que participan diferentes institutos (INTA, universidades, centros de investigación) son los que lo realizan. Este último análisis es el que define cuáles son las mieles ganadoras.

Guillermo Cozzarín envió dos muestras. Una, de caldén. La otra, de melilotus. Esta última se llevó el primer puesto, mientras que la de caldén obtuvo el cuarto puesto. Muy meritorio si se tiene en cuenta que la competencia de melilotus es mayor, dada la cantidad de productores, sobre todo de la zona de mayor colmenares del país, que es la provincia de Buenos Aires.

El productor apícola explica que en el análisis que se le efectúa a la calidad de la miel, su componente nunca es el cien por ciento de un sola flor. En el caso de la miel de melilotus tenía un componente del 90 por ciento. El otro diez correspondía a caldén.

Para quienes no conocemos cómo se puede saber cuándo una miel es de melilotus, cuándo de caldén o de alfalfa, etc. aquí está la respuesta: por centrifugación se separa el componente sólido que es el polen. El resto se pone en el microscopio y se contrasta con un patrón contenido en una biblioteca que se llama palinoteca, es decir, la biblioteca de polen.

Este paso contribuye a cuantificar la conformación de la miel. También hay una serie de normativas mediante las cuales se cuantifican los porcentuales para calificar a una miel de la especie que se trate. Por ejemplo, para ser de melilotus, debe contener un mínimo de 45%.

Además, por los otros componentes que la conforman, varía el sabor de la miel.

“La miel de caldén que enviamos para el concurso contenía un 87 por ciento. Es un registro de mucha pureza, casi monoespecífica, como se la denomina”, dijo Cozzarín.

Este premio constituye una motivación especial para quien lo recibe, dada la competencia entre tantos participantes. “Pero también sirve para valorar el trabajo que uno hace, porque muchas veces la envasamos en tambores grandes y la enviamos para exportación. A ese genérico no le damos importancia. Pero si desarrollamos acciones para la comercialización en pequeño, ahí cobra importancia la calidad y, en consecuencia, el premio”, reflexionó.

 

Fotos: El Semiárido.