En octubre la venta de vino cayó el 12%

En octubre la venta de vino cayó el 12%

Compartir
Los precios subieron mucho y los vinos se alejaron del consumidor, dice Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola

Las bodegas terminarán 2018 con un triste y preocupante récord: será el peor año en consumo interno de la historia, superando incluso al mínimo registrado en 2017, hasta ahora el más bajo, cuando habían despachado apenas 8,91 millones de hectolitros (hl.), por debajo de los más de 10 millones de hl anuales que se solían vender.

Lejos de repuntar, con el transcurso de los meses el consumo cae aún más. En octubre, se registró una fuerte baja de 11,6% interanual en despachos al mercado interno, a 689.732 hl. En lo que va del año, la caída acumula un 6,3%, a 7,01 millones de hl., según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

La retracción responde a varios factores. Este año, la fuerte caída del poder adquisitivo ocasionó un retroceso en el consumo en general, que también se ve en el vino, un producto que no es de primera necesidad. Esto, a pesar de que este año su precio se ajustó por debajo de la inflación, gracias a la buena vendimia.

La industria venía con altos precios en 2016 y 2017, tras dos cosechas escasas. En esos dos años, los valores al público se dispararon por el alto costo de la uva (de 100% a 150% anual). Los tetra-brik aumentaron 98% en 2016 y otro 80% en 2017, en tanto que los finos lo hicieron un 65% y 55%, respectivamente, según datos del sector. Eso impulsó una fuerte caída del consumo, de 8,3% en 2016 y 5,4% el año pasado. En 2018 registrarán una nueva baja, en un sector que había logrado mantener las ventas al mercado interno, con muy leves alzas o bajas hasta 2015, en torno a los 10 millones de hl.

Según un estudio de Scentia para el Fondo Vitivinícola en canales (no incluye restaurantes ni bares), los precios de vinos en botella se ajustaron 19,7% hasta agosto al público y en tetra-brik, 17,8%, por debajo del 21,6% promedio de las bebidas con alcohol, incluida la cerveza, su mayor competidora, cuyos valores subieron 29,1% en promedio. Hasta agosto, el vino en botella retrocedió 4,3% en ventas en volumen y el tetra lo hizo un 7,3%. En cambio, la cerveza creció 15,6%.

“Con las cosechas escasas de 2016 y 2017, los precios subieron mucho y los vinos se alejaron del consumidor; el regreso no es sencillo, por más que ahora tengan un precio más razonable frente a bebidas sustitutas. Con la caída del poder adquisitivo, la gente cambia por productos más baratos o no compra; pero cuando ese cambio en el consumo se extiende se transforma en un hábito. Es preocupante”, se lamentó Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola (UVA).

“La cerveza creció gracias a una mayor variedad de calibres; se achicó al extremo, con un ‘pacto porrón’ a $ 15. En vino es difícil lanzar diversos calibres. La cerveza está concentrada en pocas empresas, tiene escala para hacerlo, vende mucho en latas de medio litro. Lo mismo sucede con las gaseosas”, agregó Villanueva.

Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, coincidió. “La cerveza se puede tomar tirada, en lata y botella de diferentes tamaños, hay diversas opciones, se adecuó mucho al consumidor. El vino está más complicado; en restaurantes, una copa es cara, cuesta más de $ 120; se complica beber vino cuando uno sale”, advirtió Pina.

La situación preocupa, porque ninguna variable permite vislumbrar un 2019 más alentador. “Estamos no sólo muy preocupados, sino muy pendientes del stock; la cosecha está más cerca, el stock está alto, en 9 meses, cuando lo ideal es 4 o 5 meses, con una tasa de interés que vuela por las nubes; es un combo explosivo para el sector. El 80% de la producción se vende al mercado interno; al no aumentar la exportación o hacerlo poco, no se puede compensar esa caída y traerá como consecuencia la erradicación de viñedos”, agregó Villanueva.

“Para 2019, no vemos medidas que puedan ayudar al menos a estabilizar la situación”, advirtió Villanueva. “No veo un consumo diferente al actual, ojalá cambie y mejore, pero nada hace pensar en que eso sucederá”, coincidió Pina. Hace seis años, el consumo era de 25 litros; en 2017, por la caída, cerró en 20,3 litros, según datos del Observatorio Vitivinícola. Y todo parece indicar que seguirá en baja.

“Las bodegas están en la puerta de una gran crisis. Mientras la economía no encuentre su piso, el vino tampoco lo hará”, se lamentó Villanueva.

Las bodegas buscan tentar al consumidor. “Hacen un esfuerzo extraordinario en promoción y comunicación para atraer al consumidor. Cuando hay ofertas se vende, la gente se tienta por precio”, dijo Villanueva. El Black Friday es una prueba de ello.

Fuente: El Cronista Comercial