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El regreso del puma

Un proyecto de investigación estudia a esta especie que reapareció en la región pampeana gracias a la disminución de su caza y al reemplazo de actividades ganaderas por agrícolas en la región.

La agricultura avanzó hace tiempo en la región pampeana, en la misma medida que la explotación ganadera se concentró en otras zonas del país. Este cambio es el que posibilitó el regreso del puma. Gabriela Fernández dirige, desde la UNNOBA, un proyecto de investigación que tiene por objeto de estudio a esta especie.

“Décadas atrás disminuyó el tamaño de las poblaciones porque, como el puma es un predador oportunista de ganado, fue intensamente perseguido. Como consecuencia del reemplazo de actividades ganaderas por agrícolas en la región, el puma comenzó a ser menos cazado”, afirma la investigadora, y agrega: “Además, el abandono del campo por parte de los criadores ganaderos dejó disponible lugares, como taperas, ideales para que se refugie. Por esta razón se observa un mayor número de casos de avistaje, encuentro y atropellamiento de estos animales en las rutas”.

La doctora Fernández relata que este animal tiene una distribución muy amplia: desde el sur de Argentina hasta América del Norte. Inclusive, se trata de una especie “generalista”, porque se alimenta de una variada gama de presas (silvestres y domésticas), y se adapta a una gran variedad de climas y condiciones, inclusive en ambientes antropizados, que son los que están muy modificados por el hombre.

“Se podría decir que hay un puma propio de esta zona, el que se creía que estaba prácticamente extinto en ciertas áreas de la provincia de Buenos Aires –explica la doctora Fernández– pero que en los últimos años empezó a observarse nuevamente”.

La investigadora y docente de la UNNOBA señala que el puma “es un animal poco estudiado, principalmente en su parte genética y por creerse que no se encuentra amenazado”. Esto se debe, en parte, a su amplia distribución geográfica, ya que uno de los criterios clave para los organismos que evalúan el estado de conservación de las especies es su área de distribución: si ésta es grande, no está amenazado pero sí puede estarlo si ésta es restringida.

El proyecto excede la región y apunta a caracterizar genéticamente a los diferentes linajes de pumas que hay en Argentina para poder compararlos con los que se encuentren en la provincia de Buenos Aires. Esto permitirá conocer el origen de los animales que están “recolonizando” esta zona pampeana. “A través de las herramientas moleculares esperamos poder caracterizar genéticamente a las poblaciones de diferentes áreas geográficas, compararlas con los ejemplares encontrados en la provincia de Buenos Aires y así poder definir su origen filogenético”, resume Fernández.

La investigación también pretende analizar “lo que puede estar cambiando en el ambiente y comprender mejor la influencia del hombre en la recolonización del puma”. Para esto son útiles todo tipo de rastros que se encuentren, desde huellas y materia fecal hasta pieles de animales atropellados e, inclusive, encontrados en cautiverio.

Según su análisis, la preservación del puma es tan importante como la de otras especies que forman parte del ecosistema pampeano, que son necesarias para garantizar la perpetuación de los sistemas biológicos. “Para poder conservar una especie –agrega– hay que conocerla. Si no sabemos qué características tienen y qué ambientes ocupan los pumas de nuestro país, mal podemos saber qué debemos preservar. Por eso es clave contar con información desde diferentes áreas: la genética, la biología, la ecología, conocer los ambientes en los que se distribuyen, las relaciones entre los predadores y las presas, trama de conocimiento que permitirá evaluar y proponer unidades de conservación y manejo para esta enigmática especie”.

Además de Fernández, el equipo de investigación está integrado por el doctor Mariano Merino y un grupo de alumnos de la carrera de Genética, como Matías Mac Allister, becario doctoral de la UNNOBA. Se trabaja en colaboración con el grupo que encabeza Patricia Mirol en el Museo Argentino de Ciencias Naturales, y con investigadores de otras universidades del país y de Uruguay.

Fuente: Argentina Investiga.