«El productor está en una encrucijada», dijo el vicepresidente de Cartez

«El productor está en una encrucijada», dijo el vicepresidente de Cartez

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"El productor necesita reglas claras, un fomento de políticas que den un marco de previsibilidad y estabilidad", sostiene Rotondo.

En este año electoral «el productor agropecuario está en una encrucijada. Necesitaba reglas de juego claras. Estamos decepcionados con viejas recetas que se repiten en el tiempo:  la variable de ajuste siempre es la producción».

La frase que encabeza la nota pertenece a Javier Rotondo, presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto y vicepresidente de Cartez. Estuvo en Villa Mercedes junto al presidente de la entidad de segundo grado, Gabriel de Raedemaeker y a Ariel Ayello, quien actuaba como anfitrión. Con gran claridad de pensamiento y expresión analizó y expuso la realidad en la que se encuentra pivoteando el productor agropecuario en nuestro país.

Estas últimas semanas viene desarrollando una intensa actividad, dado que en el ámbito nacional se está realizando Expoagro, quizá la vidriera más sobresaliente de los agronegocios. Por allí desfilan las principales empresas agropecuarias, los principales productores y las principales autoridades del gobierno nacional, presidente incluido.

Rotondo sostiene que el productor agropecuario «está en una encrucijada». por un lado, porque apostó a un cambio en el país a través del cambio de gobierno. «Necesitaba reglas de juego claras. Estamos decepcionados con viejas recetas que se repiten en el tiempo:  la variable de ajuste siempre es la producción».

Consideró que en este tiempo se vuelven a repetir ciclos, lo cual trae «enormes problemas de competitividad y de planificación, dado que los ciclos biológicos con los que trabajamos necesitan políticas de largo plazo».

«Estamos encarando una muy buena cosecha con un productor desfinanciado, sin variables de crédito, y que tiene que cubrir el déficit de la campaña pasada», resumió.

¿Qué necesita hoy el productor agropecuario? se preguntó. «Señales», aunque es escéptico que ello ocurra en un año electoral.

En ese sentido repitió el término «encrucijada», dado que el productor deberá optar entre «lo viejo o lo que hay, sin tener una oferta superadora». Lo que dejó claro en sus conceptos es que «volver al pasado -en alusión al gobierno de Cristina Kirchner- sería un retroceso peor».

En este esquema tan complejo, ¿quiénes son los que ganan en el espectro agropecuario?

En un país inflacionario, donde no tienes perspectivas, donde la timba financiera y la especulación le ganan al productor, indudablemente los eslabones que no dependen de la producción primaria y que no fijan su precio son los que predominan.

Vemos cómo sectores especulativos de la cadena hicieron negocio con la vulnerabilidad del productor. Con la limitación de las exportaciones, con la idea de volcar al consumo interno solamente, se destruyeron 12 millones de cabezas. Son los mismos sectores que ahora se oponen a las cuestiones de competitividad que el productor necesita.

El productor necesita reglas claras, un fomento de políticas que den un marco de previsibilidad y estabilidad. La cadena requiere de mucha responsabilidad de otros eslabones diferentes del productor.

Al respecto hay tres principios que sostiene CRA. ¿Podrías sintetizarlos y tu posición sobre ellos?

El primero es la eliminación total del peso mínimo de faena. La medida actual es buena, porque bajaron el piso en hembras. Es el mercado quien debe regular. La restricción del peso, no. Si Argentina come liviano, trabajemos para que haya políticas claras para fomentar el consumo del animal pesado y podamos integrar los cortes y exportar más. Aparte, porque CRA defiende la libertad de mercado.

El segundo, la posibilidad de abrir un mercado más como es la hacienda en pie. Si el productor tiene un mercado más, al cual puede vender el novillito de 250 kilos que es el que demandan países como Indonesia, Tailandia o sudeste asiático y que puede vender hasta 2,50 dólares el kilo, bienvenido sea.

El tercero, al que no adhiero, es la exención impositiva para aquél productor que haga novillos desde los 300 a los 450 kilos. El mejor incentivo es que su novillo sea demandado y que la exportación traccione el precio. Somos defensores del libre mercado, el mejor incentivo para que se vuelva a hacer novillo pesado en la Argentina es que toda la cadena piense que ese sujeto que produce es el jugador más importante.

Para que ello ocurra tiene que haber una macroeconomía estable, inflación detenida, metas claras de producción y planes ganaderos de largo plazo.

Producción: El Semiárido