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El mercado inmobiliario rural de San Luis está casi paralizado

El alquiler de tierras agrícolas en la provincia de San Luis está en retroceso y se vuelve cada vez más informal, mientras que la compra venta de campos está literalmente paralizada. El operador inmobiliario de San Luis Raúl Saá explicó para El Semiárido algunas de las causas del desplome, pero opinó que el año próximo la actividad mejoraría por una serie de condiciones favorables para el sector agropecuario argentino que dejaría la post pandemia.

Para el alquiler de tierras agrícolas es un año atípico porque las inmobiliarias rurales no tienen muchas posibilidades de gestionar alquileres por la cuarentena, señaló.

Dijo que, de los contratos viejos, algunos se están cayendo y dio como ejemplo un campo que alquilaba una compañía de granos con contrato por tres años, se canceló anticipadamente porque San Luis, como zona marginal de siembra y “por más que los valores son inferiores al resto del país, hoy con 5 a 6 quintales de promedio de alquiler de tierras en la zona núcleo (corredor de la ruta 55) no es rentable”.

“Tenés el dólar que no juega a favor, los insumos y combustibles que se fueron muy altos, todo resulta muy caro para que sea rentable”, insistió y reveló que se están devolviendo alquileres y todavía no hay mucha consulta para nuevos arrendamientos. “Estamos a mayo y en otros años en este mes ya se están cerrando contratos”, lamentó.

“El año pasado ya tenía más de veinte consultas, de las cuales cerré seis, y este año no tengo ninguna. Aunque no es mi fuerte el alquiler, esos datos son indicadores de cómo anda la cosa. De todos modos, el mercado de alquileres de campos agrícolas en San Luis es muy informal de ambas partes”,según comentó Saá.

Compra y venta de campos

“Actualmente es cero”, dijo el operador inmobiliario cuando El Semiárido le preguntó sobre la compra venta de campos: “La actividad viene en caída libre desde hace ocho años y la cuarentena terminó por aplastar el rubro, porque, entre otros inconvenientes, no se pueden formalizar boletos de compra venta ni escrituras, además que los precios no están acordes a la realidad del momento”.

Indicó que, en un campo ganadero, a valores de hoy, “necesitás setenta años para recuperar el valor del capital; salvo el valor de la tierra, que ha bajado entre un 30 y 35% el costo de la hectárea. Lo que se vendía en 2010, que fue el último año de esplendor, en 6 mil dólares, hoy se vende entre 3 y 4 mil dólares”.

En conclusión, hay mucha oferta y poca demanda, insisitió.

En cuestiones ganaderas, dijo que, si bien los precios no están mal, tampoco hay ventas, salvo lo destinado a consumo. Las ventas de vientres y genética están bastante caídas, recalcó.

El panorama es negro también para los negocios inmobiliarios urbanos, comparó Saá, porque una casa que vale 100 mil dólares son 12 millones de pesos y “con ese dinero te comprás un terreno y te hacés el doble de esa casa”.

En el caso de los campos, señaló que las mejoras se fueron a las nubes, porque, por ejemplo, un campo ganadero cada vez está más lejos de recuperar la inversión. “Cuanto tuviste que hacer alambrados y aguadas, por ejemplo, te gastaste una fortuna que no tiene relación con la rentabilidad”, explicó.