Inicio Agricultura El default de Vicentin desalienta una operatoria de productores con bancos

El default de Vicentin desalienta una operatoria de productores con bancos

Se trata de los créditos que tomaron productores que tenían contratos de venta forwards acordados con la aceitera

Un nuevo frente de tormenta se abre para el campo entorno al mega default de la agroexportadora Vicentin. Se trata de los productores que tomaron -antes de la cesación de pagos de la aceitera- créditos en los bancos respaldados por contratos de venta futura de soja a entregar en mayo, acordados con la agroexportadora a precios hasta $40 más caros de lo que cotiza hoy la oleaginosa en el mercado disponible.

En efecto, la “venta forward” (se acuerda la entrega futura de una cantidad de granos concretándose el pago hasta un mes después de la recepción de la mercadería) es una operación comercial muy común en el sector. Es que le permite al comprador (aceitera o exportador) asegurarse el abastecimiento en cosecha y al vendedor (productor o acopiador) garantizarse en el presente un precio que le cierra por su cosecha futura. Y se diferencia de una operación en mercados de futuros porque se realiza en un mercado no institucional siendo las condiciones (montos, precios, plazos) negociadas entre partes y no estandarizadas.

Resulta que en noviembre, mientras se le aceleraba el estrés financiero, Vicentin acordó muchas compras forwards de soja a precios por encima del promedio del mercado para entrega en mayo. ¿Qué pasará con esos contratos? Obviamente, los productores no le van a entregar la soja a una empresa que el 4 de diciembre anunció su default. “A esos contratos el vendedor los puede anular sin problemas, multas o sin temor de ser denunciado porque el comprador ya anunció su cesación de pagos”, informó Juan Carlos Reynares, presidente de la Cámara Arbritral de Cereales de Rosario. En ese caso, el productor perdió la posibilidad de haber sacado un mejor precio por la soja ya que tendrá que salir a buscar comprador por una oleaginosa que en noviembre «había vendido» a u$s240 y ahora cotiza a u$s200.

Pero el mayor problema lo tienen los productores que, con el contrato forward en la mano, le pidieron a un banco un crédito logrando así en la práctica adelantar el cobro de la mayor parte de la venta futura. Se trata de otra práctica muy difundida en el sector y el banco líder en el otorgamiento de esos créditos es el Macro, seguido por Santa Fe, Nación y Galicia.

En concreto, los productores firman una cesión de cobro de ese contrato a favor del banco, que primero les presta el 80% del monto que el productor va a cobrar en el futuro (cuando son ventas sin precio se hace un aproximado en base a la cotización futuras). Es así como el exportador al pagar le deposita al banco directamente. Y para esta campaña se otorgaron muchos créditos ya que los productores, ante el temor del aumento de retenciones por el cambio de gobierno, apuraron ventas y cobros, en este caso vía crédito bancario.

El tema es que los productores tomaron créditos en base a esos forwards con precios que hoy no se consiguen en el mercado, por lo tanto para pagar el préstamo en mayo/junio (cuando  entreguen  la soja a otro comprador) deberán vender más toneladas de soja de lo previsto por esa diferencia de valores, justo cuando el campo prefiere almacenarla ante la gran brecha cambiaria. Y, según fuentes vinculadas a esta operatoria bancaria, son muchos los productores que ya están haciendo consultas ante el cambio de escenario que deben afrontar.