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El agro y las tecnológicas, los únicos sectores a salvo de la crisis del coronavirus

El impacto económico de la pandemia y la cuarentena tiene un efecto dispar sobre los distintos sectores de la economía. Mientras algunos rubros pueden funcionar en forma parcial o total gracias al teletrabajo, otros se encuentran completamente paralizados. Sin embargo, un informe privado advierte que las actividades que por el momento se encuentran inmunes a la crisis son el agropecuario y los servicios tecnológicos.

Por el contrario, “la industria, el comercio y el resto de los servicios sienten todo el efecto” del aislamiento, plantea un trabajo elaborado por el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano.

El director del CENE, Víctor Beker, puntualizó que “el sector agropecuario permanece inmune a la parálisis económica que la cuarentena impuso a la mayor parte de la actividad. Las variaciones en su producción, de hecho, tienen más que ver con las condiciones climáticas, que no fueron óptimas. Se espera una cosecha de soja cercana a 50 millones de toneladas, un 10% por debajo de la campaña anterior. Otros 50 millones de toneladas se proyectan para el maíz, con una merma del 12%. En tanto, la cosecha de trigo cerró con un nivel récord, cercano a 20 millones de toneladas. Se espera, además, que el impacto sobre las actividades de comercialización y exportación sea mínimo”.

El economista recordó que “el peso de la crisis se hace sentir sobre las actividades industriales y comerciales”. “La construcción se encuentra paralizada. Ello implica más de 200.000 puestos de trabajo directos afectados”, señaló. Esto se vio traducido en que las empresas de este último rubro más afectadas tuvieran una baja en su facturación de hasta 100%, mientras el consumo de cemento se hunde a mínimos históricos.

Por otro lado, la industria manufacturera cayó un 6,4% en marzo y se esperan peores guarismos para abril, apuntó Beker. “Las mayores caídas correspondieron a la producción de minerales no metálicos, la siderurgia y la producción automotriz, mientras la producción de alimentos tuvo un mejor desempeño relativo”, detalló el economista.

“En materia de servicios, tenemos una abrupta división entre las actividades que no requieren de una presencia en el lugar de trabajo y las que sí lo necesitan. Las primeras, salvo las farmacias y los supermercados, tuvieron un desplome total en su actividad. Por el contrario, florecieron aquellos servicios que pueden prestarse de manera remota a través de Internet. La reconversión de la oficina presencial en home office permitió la supervivencia de muchas empresas e incrementó la demanda de los servicios necesarios para ello”, indicó el experto.

Este último punto fue puesto en relieve por un informe del propio Gobierno que alertaba por el impacto de la cuarentena en las áreas que en principio estaban exceptuadas o al menos podían reacomodarse con la implementación del teletrabajo.

“La CEPAL hizo una primera estimación que pronostica una merma del PBI de nuestro país del 6,5 por ciento para este año. Lo más preocupante es la enorme factura social que deja la pandemia y de la cual difícilmente el Estado pueda hacerse cargo en su totalidad. Hay un total de 8 millones de trabajadores con precariedad de ingresos y riesgo de discontinuidad laboral. A ello deberán sumarse los puestos de trabajo formales que desaparecerán a lo largo de estos meses de inactividad empresaria. Un audaz y vigoroso programa de reactivación productiva parece ser la única opción para enfrentar las negativas consecuencias sociales y económicas que dejará el coronavirus en nuestro país”, concluyó el director del CENE.

Fuente: BAE Negocios