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Destacan el «escenario prometedor» para exportar carne bovina de calidad desde San Luis

Convocado por tercer año consecutivo para actuar como juez en el Concurso del Novillo Terminado que organiza la Sociedad Rural de San Luis, el doctor en Ciencias Veterinarias y gran profesional del Block Test, Cristian Bianchi, elogió la iniciativa de la entidad presidida por Yeny Yurchag porque permitió hacer visible la calidad de animales que “posiciona a esta provincia en el más alto nivel desde el punto de vista de producción de carne de calidad”.

Bianchi, especialista sanitario en sistemas productivos bovinos, ex profesor titular del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario, ex director del Departamento y del Campo Experimental y asesor de varias empresas del rubro. Sus opiniones y análisis fueron difundidas a través de una entrevista que publicó la página oficial de la Sociedad Rural de San Luis.

“Con los parámetros que pude evaluar a los novillos en San Luis estamos, en una escala de 1 a 10, en 8. Tenemos que llegar a 10 y ese es el objetivo para lo cual tenemos que alcanzar la faena en estos concursos para llegar a evaluar color, terneza y otros aspectos que valoran los consumidores”, destacó el reconocido profesional durante una entrevista, que se transcribe a continuación:

– ¿Qué dejó el concurso del novillo terminado?

En este concurso, en el cual tuve la oportunidad de ser convocado por tercera vez, me ha permitido ver la evolución a lo largo de los años desde que comenzó.

Los productores se han esmerado por presentar lo mejor y la calidad observada también ha sido superior, lo que posiciona a esta provincia en el más alto nivel desde el punto de vista de producción de carne de calidad.

Siempre he destacado que San Luis cuenta con un clima por demás ventajoso desde el aspecto ambiental para el desarrollo de las razas que pueden ofrecer carne de calidad.

Tenemos la oportunidad de que, en un tiempo no muy lejano desde San Luis, vía Pacífico, salgan a otras partes del mundo la carne y que no tengan que pasar por Buenos Aires, lo cual nos permitirá menores costos de flete, puerto directo para avanzar hacia los mercados de Asia.

Este concurso deja enseñanzas que cada uno las sabrá recoger y aplicar tras el mejoramiento genético y de lo que son los sistemas de alimentación, que juntamente con la sanidad son las tres patas importantes que se suman a todo proceso productivo.

Si tuviéramos escenarios económicos y políticos, tendríamos la oportunidad de tener un horizonte de mercados mucho más amplio del que tenemos, sin restricciones, lo cual generaría para San Luis y para el país beneficios importantes, porque al sumar carne de calidad, el precio pagado por tonelada de los cotes principales rondaría hoy entre los 12 y 14 mil dólares.

Si hablamos de necesidad de ingreso de divisas, ésta es una posibilidad. Despreciar este momento y lo que tenemos, que se construyó con muchos años de mejoramiento genético, significa negarse a una realidad.

Siempre soy optimista. Alguna vez tendrá que primar la reflexión sobre la imposición, de manera tal que el futuro promisorio que tenemos nos permita llegar a todos los mercados del mundo y a su vez integrarlo con el consumo interno.

Tenemos que capturar los mayores precios y volumen en el mercado internacional.

Cristian Bianchi junto a Yeny Yurchag, presidente de la Sociedad Rural de San Luis.

– ¿Qué expectativas tiene para el cuarto concurso?

Este concurso probablemente nos encuentre en otra etapa mejor desde el unto de vista de llegar al block test, donde podamos hacer la faena de los animales, evaluar la integridad de lo que es el concepto de calidad y poder con esos mismos animales en este mismo recinto hacer degustaciones de carne.

Allí estaríamos cerrando el ciclo, porque el objetivo es ese. No estaríamos pensando en nada si no tenemos en cuenta el punto de vista de los consumidores.

Desde el momento que iniciamos un proceso de selección en el mejoramiento genético, en la recría, la invernada y todo el ciclo, son eslabones que deben estar unidos y en la medida en que se interrelacionen y sepamos cuáles son las necesidades de cada una para complementarnos, el futuro está asegurado.

Miro a nuestros vecinos y si son exitosos, por qué negarnos a imitarlos.

– ¿Qué virtudes observa en la producción de novillos pesados en San Luis y cuáles los defectos a corregir?

Fundamentalmente lo que tenemos que agregar es valor a través de la mayor cantidad de kilos producidos.

Nosotros tenemos un ciclo, que es el ciclo de la cría, que tiene nueve meses de gestación y toda una etapa de ineficiencia hasta llegar al novillo y donde tenemos que hacer es que cada cien vacas que ponemos en servicio, sacar la mayor cantidad de terneros.

Si hoy estamos con 60 terneros marcados cada cien vacas, necesitamos producir no menos de 75.

Sumar la cantidad de terneros y a eso agregarle kilos es cerrar el círculo. Es decir, mayor cantidad de kilos producidos por vaca entorada o inseminada, de manera tal que con el mismo stock seamos más eficientes en la cantidad y en la calidad.

– ¿Qué condiciones deben darse para alcanzar esa eficiencia?

Se tienen que dar toda la una serie de factores que no son aislados, sino todo tiene que ir acompañando, tanto un escenario político como económico. Al productor cuando le ponen una zanahoria adelante va detrás de la zahoria; no he conocido a ninguno que se niegue esta realidad.

Por otro lado, la ganadería es una actividad pasional. Tenemos que unir a la pasión con parte del negocio donde todos podamos compartir todo ese círculo virtuoso y fundamentalmente que le sirva para dar trabajo a un sector que necesita imperiosamente incorporarse al mercado del trabajo, pero con otras visiones, tecnologías y con otros cambios.

Así como en la agricultura se dieron esos cambios, en la ganadería también deben darse, de manera tal que, si un productor agropecuario elige la semilla, elige el momento de la siembra, busca la sembradora para darle la profundidad adecuada, mide la cantidad de semillas por hectárea que le da y cuida el cultivo, el ganadero tiene que hacer exactamente lo mismo.

Pasa que esta es una actividad que requiere de la presencia del hombre los 365 días del año; no es una explotación donde uno deja las vacas y siguen produciendo. Hoy está todo bajo los números; a su vez el mundo nos está exigiendo porque dice que somos contaminantes, pero no lo somos y entonces tenemos que certificar procesos, normas de bienestar animal, etc. y lo estamos haciendo, pero debemos multiplicarlo por todos.

El ejemplo más cercano que tenemos es Uruguay. El entonces ministro del sector agropecuario de este país, Roberto Vázquez Platero, tuvo la gran llave de la apertura de las exportaciones.

Agarró una valija y entró a recorrer el mundo y dijo que Uruguay produce carne de forma natural y aseguró que son serios y confiables desde el punto de vista sanitario.

Uruguay tiene más del 90% de los mercados abiertos y es un exportador mayor que Argentina, con la menor cantidad de cabezas, el pueblo uruguayo come carne y la carne no está en manos del periodismo en la crítica permanente si sube o baja o si haremos la gran barata; dejémonos de mentir.

Hoy en Argentina el mercado interno está abastecido con 120 kilos de proteínas totales, entre ellos incluimos el cerdo, las aves, el ganado vacuno y el pescado. Dejémonos del verso. En cualquier laguna que encontremos podemos hacer piscicultura; no tenemos derecho a vivir en el mejor país del mundo donde todo es posible, con suelos y climas privilegiados, y tenemos el 50% de pobreza.

En el Chaco estamos haciendo ganadería, soja y pacú y no me vengan a hablar de hambre. Acá se ha perdido la cultura del trabajo por generaciones y si nos concentramos en el conurbano bonaerense, perdemos nuestra objetividad.

Cuando quiero traer gente al campo, lo primero que me dicen es que no lo ponga en blanco porque le sacan el plan social.

Esa bofetada que uno recibe no es posible. Soy asesor de muchas empresas y tengo la suerte de palpar esta realidad, porque convivo con todo esto.

Hasta hay indignación de parte del personal frente a la afrenta que representa un individuo que no trabaja y recibe el subsidio del Estado con otro fin que es estrictamente político.

Argentina de una vez por todas tiene que adoptar una actitud de sinceramiento. Nosotros tenemos que salir a gritar nuestra verdad, porque no puede ser que todos los días tengamos un impuesto nuevo, o hablar de anticipo, de ganancias, de bienes personales, de retenciones. ¿Hasta cuándo?

– Hay que sumarle las críticas de los movimientos ambientalistas y veganos.

Los verdes nos acusan de ser contaminantes. Es una cosa de locos. Encima tenemos a la Nicole que habla del veganismo. Dejémonos de verso. No conocí a ningún vegano que sea exclusivamente vegano, porque si lo es tiene déficit de un montón de elementos en su dieta.

El organismo tiene una serie de requerimientos. Necesita proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, todos elementos naturales que deben ser ingeridos cotidianamente a través de una alimentación saludable.

Vuelvo a ratificar el compromiso de seguir trabajando para encontrar la sensatez de que seamos comprendidos, de que no somos enemigos, sino simplemente apostamos al crecimiento del país donde todos nos integremos, donde no haya privilegiados ni privilegios para nadie.

Ese es nuestro mensaje. La cultura y la educación deben ser el eje esencial de todo.

 Mediciones

– ¿Qué parámetros se midieron en los novillos que participaron del concurso?

Biotipo, que responda a una raza o una cruza determinada; el peso; evaluación de las ecografías que nos dio una idea del volumen de carne que tiene cada animal, del grado de inserción de grasa y los posibles rendimientos que tendrán en la despostada, es decir, cuánto obtuvo cada corte y qué desperdicio tuvo por exceso de grasa.

Con esos parámetros que pude evaluar estamos, en una escala de 1 a 10, en 8. Tenemos que llegar a 10 y ese es el objetivo para lo cual tenemos que alcanzar a la faena en estos concursos para llegar a evaluar color, terneza y otros aspectos que valoran los consumidores.

No estoy hablando de utopías, sino de cosas racionales. Antes pensaba como productor y ahora lo hago como consumidor.

Fotos: Jesica Flandes.