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Carne: pese a que se espera una caída en la producción, no se esperan nuevos récords de precios

Por María Julia Aiassa (Rosgan).

Pese a todas las adversidades que se fueron presentando a lo largo del ciclo, los precios de la carne a nivel internacional marcaron nuevos récords históricos en 2022.

El Índice de Precios de la Carne que elabora la FAO, se situó en un promedio de 118,9 puntos, lo que supone un aumento del 10,4% respecto de 2021 y representa el promedio anual más elevado registrado desde 1990, año desde el cual data el inicio de la serie.

De acuerdo a las proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la tendencia general para 2023 es que el crecimiento de la producción de carne en el mundo se ralentice, pasando de un crecimiento combinado para los tres tipos de carne -vacuna, porcina y aviar- de 3,66 millones de toneladas en 2022 a 2,81 millones en 2023.

Producción mundial de las principales fuentes de proteína animal, cifras estimadas y proyectadas a octubre de 2022 por el USDA/FAS.

Producción mundial de las principales fuentes de proteína animal, cifras estimadas y proyectadas a octubre de 2022 por el USDA/FAS.

No obstante, dentro de los tres principales grupos de proteína animal, la carne aviar es la que reflejaría un crecimiento más firme, la carne porcina crecerá, aunque de manera más moderada tras la fuerte recuperación experimentada en 2022 por parte de China, mientras que la producción de carne vacuna disminuirá ligeramente, especialmente a causa de la caída en la producción proyectada para Estados Unidos.

Para 2023 se espera que la producción de carne vacuna disminuya ligeramente a nivel mundial debido a la recesión económica. Por el lado de la oferta, los altos costos de producción incluyendo insumos básicos, mano de obra y costo del capital mantendrán al sector productivo en alerta, impartiendo mucha cautela al momento de definir los programas de producción.

Probablemente, uno de los factores alcistas en precio más significativos del lado de la oferta lo aportará el balance productivo de Estados Unidos. Después de ocho años de crecimiento, la producción de carne vacuna en Estados Unidos se contraerá en más de 800 mil toneladas anuales (6,2%) como resultado de una fuerte reducción del stock de vacas destinadas a producción de carne. En tanto que, Brasil como Australia serían los dos principales proveedores en condiciones de expandir la producción de carne en 2023.

Por el lado de la demanda, se espera que el consumo de carne vacuna a nivel mundial experimente una ligera reducción este año. En Europa, el consumo de carne vacuna registrará nuevas bajas; en un contexto de elevada inflación y fuertes incrementos en el costo del gas y la energía, el consumidor deberá transitar un nuevo año con presupuesto restringido. Asimismo, también se espera para China una menor demanda de importaciones que en 2022. Este último dato que, a priori, constituiría un factor de presión bajista sobre precios no puede dejar de considerarse en el marco de la incertidumbre que impera en torno las consecuencias de la reciente liberación de los controles sanitarios anunciada por el gobierno, previo a las festividades del Año Nuevo Lunar.

Sin dudas 2023 no será el año en el que veremos nuevos récords en el precio de la carne. La producción en todo el mundo está buscando un nuevo equilibrio de costos y precios acordes a las actuales restricciones.

Según el último Outlook para 2023 elaborado por el Rabobank, la industria enfrentará altos costos a lo largo de toda la cadena de suministro, cambios en el consumo y otros factores de incertidumbre para los productores, así como una mayor presión de enfermedades y cambios en las regulaciones impulsadas por el mismo mercado. Como resultado, los márgenes se reducirán a medida que los compradores rechacen los costos de producción más altos. En este contexto, el mercado favorecerá a aquellos productos mejor posicionados en relación precio-calidad, lo que requerirá productores y procesadores cada vez más eficientes, empresas ágiles y rápidamente adaptables a los cambios.

Claramente el mundo se prepara para trabajar con márgenes más ajustados. En este contexto, uno de los grandes desafíos que enfrenta toda la cadena de producción de carne en argentina es operar de manera cada vez más eficiente en el uso de los recursos, de modo tal de contrarrestar el elevado costo país que tanto nos pesa a la hora de sostener la competitividad de nuestros productos el exterior.

La Capital

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