Asistencia del Senasa a pequeños y medianos productores para controlar la lobesia...

Asistencia del Senasa a pequeños y medianos productores para controlar la lobesia botrana

Compartir
San Juan. Difusor de feromonas, que permite implementar la técnica de Confusión Sexual tendiente a disminuir la poblacioón de la plaga de Lobesia Botrana o polilla de la vid.

La plaga que se encuentra bajo control oficial del Senasa y está presente en algunas zonas de las provincias de Mendoza y San Juan, puede afectar el rendimiento de la planta y la calidad de la fruta.
El Ministerio de Agroindustria de la Nación definió concretar el aporte de 60 millones de pesos para asistir a pequeños y medianos productores de vid con el objetivo de controlar la Lobesia botrana.
Esta plaga está presente en algunas zonas de las provincias de Mendoza y San Juan y se encuentra bajo control oficial del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Lobesia botrana o polilla de la vid puede afectar el rendimiento de la planta perjudicando la producción, la calidad de la fruta para consumo en fresco y también la destinada a vinificación. Además, puede ocasionar impactos negativos en la comercialización, ya que existen restricciones que imponen los países importadores de estos productos.
La plaga se dispersa por movimiento o tránsito de fruta fresca de uva infectada y de maquinaria usada sin lavar ni desinsectar que egrese de provincias donde está presente.
La asistencia a los productores inscriptos para recibir el subsidio comenzará en septiembre y consiste en la entrega de difusores de feromonas. Este elemento emite una feromona sintética –idéntica a la natural de la hembra de la plaga– que desorienta al macho evitando la reproducción.
Esta técnica de confusión sexual (TCS) resulta una medida muy eficaz para evitar el crecimiento de la población, disminuir los daños que causa la plaga y, en consecuencia, evitar su dispersión.
Los difusores son de fácil colocación y permiten controlar la plaga de manera eficiente y con bajo impacto ambiental. Deben colocarse en el viñedo antes del inicio de la floración, alrededor del 15 de septiembre, en las zonas cuarentenadas, logrando que la feromona esté distribuida en el ambiente antes de que comiencen los primeros vuelos de la plaga, asegurando el control temprano de la primera generación.
Sobre la importancia de las políticas de apoyo oficial a las economías regionales, Diego Quiroga, director nacional de Protección Vegetal del Senasa, expresó que “este aporte del Estado Nacional contribuirá a las acciones de control de la plaga que realizan los productores de ambas provincias con el objetivo de disminuir los daños y las pérdidas de producción producidos por la lobesia botrana y, de ese modo, proteger las fuentes de trabajo que brinda la actividad vitivinícola”.
La distribución y colocación de los insumos cubrirá una superficie superior a las 17.500 hectáreas en Mendoza. La asistencia está dirigida principalmente a productores de vid de algunos distritos de los departamentos de Junín, San Martín, Rivadavia, Maipú y Luján de Cuyo, y a productores de uva en fresco de toda la provincia. Para San Juan, la asistencia cubrirá 3.500 hectáreas.
Información complementaria
• La inscripción es obligatoria para recibir el beneficio.
• La asistencia cubre hasta 30 hectáreas por productor. Aquellos productores que excedan esta superficie deberán realizar el control a su cargo con productos fitosanitarios autorizados.
• Técnicos del Organismo realizan capacitaciones a productores, desarrolladas a campo, con la finalidad de informarlos sobre la correcta implementación de la técnica de confusión sexual. Dichas charlas son obligatorias para aquellos productores que recibirán la asistencia.
• En nuestro país, la plaga tiene cuatro generaciones. Las larvas se alimentan de las flores o de los granos causándoles daños. La primera generación de la temporada ataca a los grupos de flores (inflorescencias), cubriéndolas además con hilos de seda. Las restantes generaciones provocan daños en las uvas en formación y en los frutos ya desarrollados.
• El movimiento de fruta fresca, máquinas cosechadoras y de plantas de vid desde las provincias con presencia de la plaga se encuentra reglamentado.
• También los residuos de las tareas de podas, restos de fruta que queden en la planta, cajones, u otros elementos que se utilicen en la cosecha y no se laven adecuadamente, constituyen vías o medios potenciales de dispersión.
• La TCS debe ser complementada con un control químico de la primera generación de la polilla de la vid, para evitar sus daños y, sobre todo, reducir el nivel de población de la plaga para las siguientes generaciones.
• Datos de contacto: 0800-999-2386 o a lobesia@senasa.gov.ar
Foto: Senasa